Aprovechando nuestra participación en Conecta Fiction, entrevistamos a Roger Casas-Alatriste. El fundador de El Cañonazo Transmedia nos cuenta en qué punto se encuentra la compañía a nivel estratégico, los productos de su portfolio y las grandes oportunidades de negocio que se están generando en el mercado actual. 

Roger Casas-Alatriste, en Conecta Fiction

Cine&Tele: Volvemos a encontrarnos en Conecta. ¿Qué supone para El Cañonazo este regreso?

Roger Casas-Alatriste: Conecta tiene dos vertientes claras. La primera, encontrar, conocer y conectar con gente con la que habitualmente no tenemos esa oportunidad, especialmente del extranjero, algo que era necesario después de la pandemia. Pero también es un placer encontrarnos con gente con la que sí tenemos contacto frecuente online, para hablar en persona de posibles proyectos. Se trata de un evento muy aprovechable a esas dos velocidades, regreso siempre muy “bien alimentado” de estas jornadas.

C&T.: Cuéntame más sobre Mala Siembra, el proyecto que presentáis en Docudrama

R.C.A: Se trata de un proyecto con Minotauro y con Ganta, dos productoras mexicanas. Es una docuserie con tintes de ficción sobre Daniel Arizmendi, El Mochaorejas. En México es un nombre que suena y resuena, ya que él fue el primer criminal mediático de los 90, que se caracterizaba por cortar trozos de oreja y dedos a sus secuestrados y enviarlo como prueba de vida a los familiares para pedir un rescate. Este señor está vivo, en la cárcel, escribiendo sus memorias. Nosotros las utilizamos, las procesamos y las convertimos en un material narrativo donde habrá testimonios, recreaciones que ilustran esta terrible historia.

Creemos que es una historia de gran interés porque nos permite analizar ese antes y después de la percepción de la violencia en México. El caso de este hombre fue un escándalo, salía todos los días en los diarios… y hoy en día, debido a la pérdida de inocencia de la sociedad mexicana, quizá no sería tan relevante. La producción permite analizar cómo éramos y cómo somos ahora.

C&T.: ¿Cómo ha evolucionado vuestra estrategia de negocio en los últimos dos o tres años, tan convulsos para toda la industria? 

R.C.A: Nosotros siempre buscamos evolucionar en cada contexto, ese concepto es fundamental para entender como somos. Ya cuando empezamos, hace doce años, entendimos que nuestra estrategia no iba a ser poner un negocio adaptado a la nueva situación después de la crisis económica y ya. Nuestra filosofía nos obliga a reinventar constantemente nuestro trabajo según los cambios del mercado, para que nuestra oferta de valor siempre sea atractiva.

En la parte transmedia, nuestro apellido, el principal objetivo que nos marcamos es “despublicitar” este concepto. Si tú en un foro como Conecta Fiction hablas de transmedia, la mayoría de gente te diría “ah si, los que me hacen la campaña de publi en otros medios para mi serie”… pero esa es una percepción incorrecta. El transmedia es una gran oportunidad para generar nuevos negocios a partir de tu IP en sus múltiples vertientes. Piensa en cualquier clásico de Disney o Star Wars, ahí tienes una IP que ha salido disparada a través del tiempo hacia muchos lugares. Títulos que se abren a sagas de películas, otras series, parques de atracciones, merchandising… muchos otros negocios en definitiva.

C&T.: ¿Cómo se consigue cambiar la percepción de un concepto tan arraigado en el sector?

R.C.A: Una de las cosas en las que estamos poniendo más énfasis es en que la gente deje de ver el transmedia como un gasto, sino como una inversión para dar lugar a negocios más importantes a través de esa propiedad intelectual. Esa es una batalla complicada, porque obviamente tienes a gente a la que le ha costado tanto levantar su serie que ni siquiera se plantea realizar una acción complementaria como una obra de teatro, un restaurante, o una acción en el Metaverso… a pesar de que puedan implicar generar más dinero a largo plazo.

En El Cañonazo creemos que desde la creatividad, nuestro conocimiento sobre dónde está el interés de la gente y nuestra conexión con distintas ramas del negocio es donde más valor podemos aportar a una serie de ficción o documental. En ese contexto, tenemos el contacto con productoras, plataformas y la creatividad para generar valor añadido a las empresas a través de distintas estrategias.

C&T.: Habéis crecido mucho en los últimos años en el ámbito de la producción propia. ¿Qué estrategia estáis siguiendo?

R.C.A: Desde hace tres años para aquí hemos reforzado nuestra producción de contenidos originales, con dos títulos importantes de series documentales como son Lucía en la Telaraña junto a RTVE Play –que acaba de ganar un Globo de Oro en el World Media Festival de Hamburgo- y ha entrado en varios rankings de las mejores series documentales hechas en España- y Campeonas, con Rakuten, que originalmente a ser un proyecto de branded content y terminó siendo un contenido puro y duro de mucho éxito. Para Rakuten TV creo que es uno de los productos más potentes que tienen en su plataforma y un gran ejemplo de las cosas que quieren hacer, con mirada global, multilenguaje, que pueda funcionar igualmente en España, Inglaterra, Francia o Suecia.

También nos hemos metido a fondo en el universo de los podcast, un formato muy relevante en términos de IP. En los últimos tres años hemos hecho 6 o 7 podcast narrativos, ganando importantes premios a nivel internacional como un Ondas de los Podcast con GAL: El triángulo , uno de los tres que hicimos para la plataforma Podimo. También hemos hecho podcast con marcas, buscando siempre qué es lo nuevo.

C&T.: ¿Qué tipo de proyectos estáis buscando para enriquecer vuestro catálogo?

R.C.A: Nuestro catálogo actualmente está compuesto principalmente por proyectos de no ficción: formatos, documentales y docuficciones. Tenemos seis o siete series, dos largometrajes de ficción y tres proyectos de ficción que estamos moviendo… historias que están muy pegadas a conversaciones relevantes hoy en día en la sociedad. Si te fijas en las cosas que hemos hecho hasta ahora siempre están relacionadas con temas que están en boga: el true crime, corrupción de las instituciones, el fútbol femenino, la violencia de género…

C&T.: ¿Y cuál crees que será la tendencia principal de aquí a unos meses? Ese lugar donde El Cañonazo quiere estar el primero…

R.C.A: Tiene que llegar un punto de conexión entre las plataformas de contenido y las marcas. Las marcas necesitan estar donde está la atención de la gente, y eso a día de hoy significa tener presencia en las plataformas. Y se preguntan, “¿cómo lo hago?, ¿con product placement? Puede ser pero no lo tengo claro… ¿con anuncios?” Personalmente creo que no va a ser lo que más funcione, probablemente acabemos con versiones Premium más caras para evitar la publicidad. El público quiere evitar los anuncios… y las plataformas quieren evitar los anuncios. Si pudieran vivir sin ellos, lo harían.

¿Dónde entra la parte interesante? Al nosotros saber lo que las plataformas buscan a nivel contenido, y lo que busca la marca a nivel narrativo…podemos desarrollar iniciativas en las que la marca proponga contenidos a la plataforma como productora, que esta acepte porque le encaja en sus contenidos. ¿Cómo le explico yo esto a un responsable de una plataforma? “Imagínate que un productor te hace llegar un contenido que te parece interesante para tu plataforma. Ok. Pues ahora imagínate que en vez de un productor es una marca pero el contenido es el mismo”. Las marcas necesitan crear contenidos de calidad que puedan competir con aquellos que otros productores venden a las plataformas.

C&T.: ¿En qué espejo pueden mirarse las marcas para desarrollar ese tipo de contenidos?

R.C.A: Lo que hace Red Bull es un gran ejemplo de todo esto. Tú ves un documental de Red Bull y el espectador que es fan del snowboard o la música urbana o el freestyle lo quiere ver independientemente de quién sea el responsable de su producción. La marca no te está vendiendo nada, simplemente te ofrece un contenido interesante, un idea placement, una filosofía.

A día de hoy hay cientos de contenidos en las plataformas que perfectamente podrían haber sido producidos por marcas. Pero primero, las marcas tienen que entender que serán muchas veces coproductoras, no dueñas de todo, y convencer a las plataformas de que sus contenidos valen la pena. Nosotros, como empresa, queremos estar ahí y ser los primeros cuando esto empiece a suceder.

C&T.: Siempre que se habla del futuro de la industria surge el tema del Metaverso, ¿crees que ofrece buenas oportunidades a la producción en la actualidad o todavía falta tiempo para ello?

R.C.A: Nosotros en estos saltos y avances tecnológicos a nivel de plataformas siempre somos muy curiosos. Procuramos estar informados, experimentar y pensar cómo pueden afectar a la forma de contar historias. Yo recuerdo la experiencia de estar en la primera burbuja de internet, en la web 2.0, en Second Life en su momento y haber pasado por momentos de mucho calor en cuanto a términos y conceptos. Está muy bien que se empiece a experimentar con el Metaverso, pero probablemente ahora se eleve muchísimo todo esto y cuando pase el tiempo…quedará un poso.

Creo que para que esta tecnología se implante realmente tiene que llegar al mercado un killer device que permita que podamos convivir con toda esta información que permite visualizar el Metaverso. A día de hoy para acceder a ella necesitas o un ordenador muy bien armado o unas gafas que pueden caber en una mochila pero no en un bolsillo. El gran salto del smartphone en su momento fue que cambió la percepción del universo, porque podías tener toda la información del mundo al alcance de tu mano. Nuestra tarea ahora es estar en contacto permanente con gente que está en en el desarrollo del Metaverso, para saber cómo podemos aplicarlo a nuevas formas de narrar.