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‘’Me preocupa mucho el futuro. Veo pérdida de identidad cultural’’

12 diciembre, 2016

Ahora que en España estamos discutiendo otra vez sobre el sexo de los ángeles, tampoco debería escaparse de los asuntos para debatir el importantísimo tema de los derechos de autor. Parece que esto fuese una invención de hace poco, pero resulta que el reconocimiento de los derechos de autor es uno de los aspectos que distingue a una sociedad civilizada y evolucionada de una menos civilizada y más atrasada. Y el hecho de que un autor pueda percibir una retribución por sus obras, no solo cuando las vende a un editor sino cada vez que se hace un uso público de ellas, no es un invento de la SGAE, es un convenio internacional que firmaron todos los autores y editores en Berna en 1886.

Cine&Tele ha entrevistado a Juan Miguel Fernández Sastrón, Presidente de SGAE.

RETRATO
Juan Miguel Fernández Sastrón, Presidente de SGAE.

José Miguel Fernández Sastrón: El derecho de autor, el concepto de que sea el autor el que gestione sus propios derechos es una idea que en el caso español llega en 1899. Ya entonces había un derecho que gestionaban esencialmente los editores. Los editores compraban partituras, daban el dinero y ahí se acababa la intervención y remuneración del autor, era el editor el que a partir de ahí gestionaba todo. Esa fue la razón por la que nació la sociedad de autores, para gestionar unos derechos de uso que ahora se ponen en tela de juicio en España.

Cine&Tele: ¿No ve usted en eso la influencia, cada vez más dominante, del ideario anglosajón?
J.M.F.S.: De alguna manera sí. Ese tipo de derecho de los autores los anglosajones no lo han reconocido nunca, o mejor dicho, lo han reconocido de una forma diferente. ¿Y cuál es la esencia de esa diferencia? Que no se basa en proteger al autor, sino a la obra, es el sistema del copyright anglosajón frente al derecho de autor europeo. El sistema de copyright permite que yo venda ese copyright, que se lo traslade a un tercero, con lo cual no está defendiendo al autor como perceptor último de su derecho, sino a una obra que puede ser vendida sucesivas veces a quien sea. Al final es un sistema que vuelve al siglo XIX. El concepto de derecho de autor europeo es mucho más progesista y avanzado que el otro. El otro simplemente trata de facilitar el tráfico de obras e incide mucho en el aspecto comercial de las obras y no tanto en el aspecto humano y humanístico de la Cultura.
Al final estamos en un enfrentamiento – no bélico, no violento – de dos formas de entender la Cultura: una mercantilista y otra humanista. Yo opino personalmente que el derecho de autor humanista es más propio de una sociedad más avanzada.
Y no es incompatible con un desarrollo pleno de los aspectos comerciales de la Cultura, que también los tiene, pero sin la renuncia a la independencia del autor, gracias al reconocimiento continuo de los beneficios de su obra. Al final hablamos de que se puede comerciar con la Cultura desde un sistema social o desde un sistema esclavista.

A lo mejor de cara a la prosperidad empresarial, un sistema esclavista es más rentable pero no es ahí donde quisiéramos ir. Estamos de acuerdo en que hay que facilitar la existencia de un escenario mercantil de la Cultura que permita que llegue a la gente, pero no desde la renuncia al derecho de autor y de ese concepto humanísta del derecho de autor.

C.T.: ¿Cómo se ve esta situación cuando nos comparamos con el resto de países de Europa? Es decir, ¿todos los demás países de Europa están en la línea de pensamiento de la SGAE o hay dos Europas, una del norte y otra del sur?
J.M.F.S.: En general el pensamiento europeo del derecho de autor es el mismo si exceptuamos a Inglaterra. Pero lo que no existe en los demás países europeos es esta polémica sobre el derecho de autor que se ha instalado en España, esta resistencia a pagarlo, este enfrentamiento con todo lo que es el derecho de autor que existe en nuestro país por parte de una opinión pública manipulada. La gente paga el derecho de autor fuera de nuestro país con una normalidad que aquí no ocurre.

C.T.: Háblenos ahora de otra cosa que interesa mucho ¿cómo van los avances hacia la ventanilla única? Porque en España tenemos siete entidades de gestión y cada una tiene su grupo de representados, pero para el usuario final manejar este asunto realmente es complejo…
J.M.F.S.: Y de hecho hay mucha reivindicación por parte del usuario para que le solucionemos ese tema. Nos dicen: yo no puedo pagar 27 facturas y desde luego hay una legislación tendente a que eso sea algo más que una sugerencia. Eso será una obligación. Yo creo que el proceso va bien porque se está hablando mucho para conseguirlo. El problema es que muchas veces el usuario quiere las facturas juntas para luego decirte que paga mucho por propiedad intelectual, porque cuando todo va junto en una factura parece que está pagando más. Pero no, está usted pagando derechos diferentes por cuestiones diferentes y hay que congeniar la ventanilla única con la conciencia de que son cosas distintas. Le estamos facilitando un trámite, no estamos haciendo aquí una piña para hacer un descuento. Cada derecho vale lo que vale y la factura si quiere se la unifico, pero que sea usted consciente de que es la suma de muchas facturas. Facilito el trámite, no devalúo ninguno de los derechos que lo componen. Eso es lo que creo que hay tener claro, y hay una parte de trampa en esto que debemos tener muy clara también, tenemos que ser muy conscientes del valor de los derechos que estamos poniendo, el valor de cada uno de estos derechos y el hecho de que vaya en una sola factura no implica que nadie renuncie a lo que le corresponde.

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C.T.: Saltamos a otro asunto, el tema de la piratería. En los últimos años, a pesar de las notas que se difunden desde el Ministerio de Cultura según las cuales parece que se progresa en este terreno, los datos que da La Coalición, a la que también pertenece SGAE, son tremebundos.
J.M.F.S.: Sí, la piratería… Lo he dicho muchas veces ya, el primer gol nos lo metieron con el nombre: piratería, que suena casi emocionante, es decir, soy un pirata, soy como Robin Hood, robo a los ricos para dárselo a los pobres. Pero ¡no hombre! Usted es un parásito, no es un pirata. Y hablo sobre todo de aquellos que se enriquecen haciéndolo, porque el usuario al final dice ‘’yo me meto en internet y veo esto… ‘’ No. No. Aquí hay alguien está ganando dinero y está ganando dinero a base de comerciar con un producto que no es suyo, sacando un beneficio.
C.T.: Nos gusta mucho la palabra parásito, vamos a destacar lo de parásito.
J.M.F.S.: Es que hay que decirlo así: es usted un parásito. Se aprovecha de unos y de otros, se aprovecha del consumidor final porque lo usa como ojitos que le dan dinero por ver publicidad y se aprovecha de mí porque usa mis contenidos para ganar dinero. Usted no aportada nada, no crea ningún valor, simplemente se aprovecha de valores ajenos para ganar dinero. Usted no es Robin Hood. No. Usted no roba dinero al rico para dárselo al pobre, roba al profesional, al creador, para ganar usted dinero, no es otra cosa. España es un país que con el nivel que tenemos de civilización, donde estamos en el orden mundial, es verdaderamente vergonzoso que tengamos este índice tan alto de piratería. Aquí ha habido una permisividad que es la que lo ha hecho posible, es decir, no se ha defendido la propiedad intelectual. Y cuando se ha intentado defender, yo siempre pongo ejemplos: cuando usted no paga la Cultura no pasa nada. Hay que ir a un juez y el juez ¡se lo tiene que pensar! Al final lo que ocurre es que no pasa nada. Se ha fomentado, se ha permitido el hábito de que todo esto es gratuito y eso no responde para nada a la realidad. Es insostenible, dicho esto, toda la preocupación que tengo por el tema de la piratería que sigue estando en unos índices intolerables, lo paso casi a segundo plano comparado con la preocupación que me produce lo contrario: la oferta legal. Todo sabemos que la piratería es algo que tiene que acabar desapareciendo, todos tenemos claro que es un modelo ilegal. Lo malo es lo que se nos ofrece como contrapartida a ese modelo ilegal. Es como si nos hubieran estado preparando con ‘’susto o muerte’’. El modelo legal que viene de ninguna manera refleja lo que son los verdaderos valores que añade cada parte en este pastel que se llama contenidos, y el modelo legal al que estamos ahora mismo abocados no me parece satisfactorio. Y si así se va a a quedar, creo que tenemos un futuro bastante incierto.

C.T.: ¿Está refiriéndose a que todo caiga en manos de dos o tres grandes plataformas a nivel mundial y que paguen una miseria por apropiarse de la obra de los creadores?
J.M.F.S.: Efectivamente, estoy refiriéndome en primer lugar a lo poco que paga esta nueva modalidad de negocio. Dicen: ‘’Yo soy su nuevo distribuidor de contenidos pero mis márgenes no me permiten pagarle a usted más’’. Pues bueno es que a lo mejor usted no sabe gestionarlos. Aquí hay algo que usted no sabe hacer, o es que usted quiere ganar mucho a costa de todos nosotros. Y además, ese poco dinero está concentrado en cuatro grandes multinacionales. Esto va a producir una uniformalización de la Cultura. Yo siempre pongo como ejemplo los aeropuertos. Antes ibas a un aeropuerto y decías “he llegado a París”. Ahora no sabes dónde estás. Hay un pasillo con las mismas tiendas, los mismos nombres, la misma distribución. Esa globalidad que yo llamo pasiva, la globalidad la hemos absorbido como algo pasivo… Algún país estaba mejor preparado que nosotros, para esa globalidad y le sirve para expandir su mercado. A nosotros nos sirve solo para comprar, no para vender. Esto me preocupa mucho, pero sobre todo nuestra identidad cultural.

C.T.: Volvemos otra vez a la esclavitud…
J.M.F.S.: Volvemos a una colonización donde la identidad cultural desaparecerá y estamos todos llamados a convertirnos en un consumidor de un producto único que al final venderán al precio que quieran, tendrá lo que quieran y habremos perdido la esencia de la Cultura. ¿La Cultura al final qué es? La expresión de diferentes pueblos. Si eso se pierde ya no es Cultura, es solo entretenimiento. Sospechosamente alguien lo llamó entretenimiento antes que nosotros, quizá ya tenían la idea muy clara. Yo prefiero hablar de Cultura y lo que quiero defender es la Cultura, el entretenimiento es otra cosa.

C.T.: Hábleme del peso que representa dentro de SGAE el área audiovisual y quiénes son los autores que componen mayoritariamente SGAE desde el mundo audiovisual.
J.M.F.S.: En SGAE es muy importante porque tenemos muchos autores, la mayoría de autores españoles están todavía en SGAE a pesar de esa desgraciada escisión que supuso DAMA. En el futuro espero que haya un entendimiento porque el derecho audiovisual es un derecho débil, y es débil porque está instaurado en pocos países y lo que es muy importante es expandirlo. Y para expandirlo lo que tenemos que tener claro es ir con un criterio común, tenemos que hablar con una sola voz en el audiovisual. Para mí lo más importante es la mirada iberoamericana, pero una mirada iberoamericana muy distinta de la que se ha tenido hasta ahora. Me da la impresión de que hasta tiempos recientes, se decía “vamos a ir a Iberoamérica a pescar a sus autores y vamos a traerlos aquí”. Eso es un gran error. En Iberoamérica lo que tenemos que hacer es ayudar a que funcione, nosotros queremos que cuando nuestras obras se pongan en Colombia, en Argentina, el derecho de autor sea de ida y vuelta, nosotros cobremos lo que se pone allí y ellos cobren lo que ponemos aquí y crear un mercado Iberoamericano único, y entre todos ayudar a que eso funcione. Es decir: ‘’No quiero tus autores, quiero que tú me pagues a mí y yo te pagarte a ti y quiero que el conjunto funcione’’. Hay que expandir ese derecho de remuneración, que ya lo hay en Chile, que lo hay en Colombia. El comienzo ya está superado y ahora se trata de expandirlo.

C.T.: ¿Empieza a haber SGAEs en otros países?
J.M.F.S.: SGAEs hay en todos los países desde hace mucho tiempo, lo que empieza a haber en Iberoamérica es una inquietud por el derecho de remuneración del autor audiovisual y eso es importantísimo, tenemos que expandir ese derecho porque estamos hablando de guión y dirección. Porque la música siempre ha estado como derecho exclusivo, pero guion y dirección, en la mayoría de los países no está reconocido. El derecho de autor se basa en que el autor debe seguir la suerte de su obra, y tenemos que conseguir que en el audiovisual ocurra eso, que ocurra a nivel general. En España afortunadamente ocurre.

C.T.: ¿Por qué nos da la sensación que en esta lucha iberoamericana veo siempre a EGEDA y no veo nunca SGAE?
J.M.F.S.: Pues quizá porque no haya estado mucho, de hecho es una de mis prioridades. Yo ahora voy a los Grammys Latinos, yo voy a estar en Méjico pero yo tengo preparado todo un proyecto de encuentros con las entidades latinoamericanas porque creo que SGAE debe estar ahí. El otro día hubo una reunión que organizaba la Fundación Euroamérica donde yo planteé ese objetivo y esa prioridad. Y a mí me parece bien que lo sea para EGEDA porque para SGAE lo es también.
Sobre todo que en ese aspecto que estamos hablando, el crear un gran mercado iberoamericano, que es para todos. Una película americana, ¿qué presupuestos tiene? Tiene unos presupuestos pensados en cuánto puede ser su público. Cuando tú tengas un público de 500 millones de verdad, pueden cambiar muchas cosas. Si no lo hacemos nosotros, lo harán los franceses.

C.T.: Ahora ya no son solo los franceses, ahora es también Italia. Es que abandonamos el pastel y vienen todas las moscas…
J.M.F.S.: Es diferente, Italia debe estar en el club iberoamericano, pero Italia tiene que venir después. Italia no debe organizarlo, debemos organizarlo nosotros. En Europa deberíamos ser España y Portugal, e Italia debería aparecer después, cuando ya esté todo organizado. Lo que no podemos consentir es que nos quiten el liderazgo de este proyecto.

Nota de la Redacción.
En la entrevista con José Miguel Fernández Sastrón se habló también largo y tendido sobre el derecho de compensación por copia privada, asunto éste que también preocupa mucho al Presidente de SGAE. Pero este problema es ya agua pasada: a los pocos días de realizar esta entrevista llegó la noticia de que el Tribunal Supremo de España derogaba definitivamente el decreto de 2012 por el que se alteraba la antigua legislación con grave deterioro para los intereses de los autores. Felicitamos desde aquí a SGAE y a las demás entidades de gestión por este éxito en los tribunales.


 

Directores y guionistas se adhieren al ‘Manifiesto de Madrid’ por los derechos de autor


 

Más de 250 directores y guionistas se han adherido al ‘Manifiesto de Madrid’, un  llamamiento internacional para demandar el cobro de derechos de autor por la redifusión de las obras audiovisuales.

En la mayoría de países, los guionistas y directores del sector audiovisual no tienen derecho a cobrar por la reutilización o la redifusión de sus obras. Por esta razón, la asociación internacional Writers & Directors Worldwide está desarrollando a nivel global una campaña para concienciar sobre la importancia de la remuneración de los derechos audiovisuales a escala internacional.         

La casi totalidad de guionistas y directores de los cinco continentes se ven obligados a ceder sus derechos de autor a las productoras cuando firman un contrato para una película, serie o creación audiovisual. De este modo, se ven privados de participar en los beneficios económicos que esa obra generará en el futuro en los múltiples soportes (cines, televisión, videos, internet…).

En España, la situación es muy distinta: nuestro país es referencia mundial en la defensa de los derechos de autor de los profesionales audiovisuales. La Ley de Propiedad Intelectual, en su artículo 90, señala que: “cuando la obra audiovisual sea proyectada en lugares públicos mediante el pago de un precio de entrada, los autores […] tendrán derecho a percibir de quienes exhiban dicha obra un porcentaje de los ingresos”.

Apoyo al audiovisual

Por eso, las dos organizaciones mundiales más importantes del sector, CISAC (Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores) y WRITERS & DIRECTORS WORLD WIDE, han elegido nuestro país para dar a conocer el denominado Manifiesto de Madrid, un documento en el que solicitan la colaboración de los profesionales españoles en su campaña para conseguir la extensión a todas las legislaciones mundiales (y muy especialmente a la Unión Europea) de este derecho del que los autores audiovisuales españoles ya disfrutan.

Más de 250 directores y guionistas ya han apoyado con su firma el documento; con el que se hace un llamamiento a todos los gobiernos para el justo reconocimiento de este derecho de los autores audiovisuales. Alejandro Amenábar, Pedro Almodóvar, Gonzalo Suárez, Álex de la Iglesia, Isabel Coixet, Emilio Martínez Lázaro, José Luis Cuerda, David Trueba, Agustín Díaz Llanes, Arturo Ripstein o Gracia Querejeta, entre otros muchos, ya han suscrito el manifiesto.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), a través de su Fundación SGAE, acogió el pasado mes de noviembre una jornada para presentar esta campaña en nuestro país. El presidente de la Writers & Directors Worldwide, Yves Nilly, y el vicepresidente de CISAC, Marcelo Piñeyro, asistieron a la misma. El cineasta y vicepresidente de la SGAE Miguel Hermoso fue el encargado de inaugurar el encuentro, en el que se debatió en profundidad la situación internacional de los derechos de remuneración en el audiovisual. Entre los participantes estuvieron Silvio Caiozzi, cineasta y vicepresidente de ATN-Sociedad de Autores Nacionales de Teatro, Cine y Audiovisuales; Inés París, cineasta y directora institucional de audiovisuales de la Fundación SGAE; Mar Coll, Teresa de Rosendo o Julia Altares, guionista y miembro del Consejo de Dirección de SGAE. ​

Descargar Manifiesto de Madrid aquí

Ver firmantes del Manifiesto aquí

Descargar folleto de la campaña aquí

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