¿El cine se muere?

19 diciembre, 2022

Así titulaba Luis Martínez, pero sin puntos de interrogación, un extenso artículo publicado en el diario El Mundo hace tres años, el viernes 22 de noviembre de 2019.  Por Antonio Carballo

Antonio Carballo
Antonio Carballo,

Visto con la perspectiva de hoy, tres años después, parece un negro presagio de lo que estaba a punto de sucederle a toda la humanidad… Pero no, Luis Martínez no sabía nada de la pandemia, ni de los confinamientos, ni del cierre de miles de negocios relacionados con el ocio y la restauración. Sólo escribía uno más de los tantos artículos sensacionalistas que se publicaban por aquél entonces sobre el cine. El amarillismo del titular elegido y su impresionante diseño a página completa bien merecen ser analizados aquí y ahora porque, como todos sabemos, hay muchas formas de manipular la mente de los ciudadanos.  Pero esa manipulación responde siempre a unos intereses concretos, que luego veremos.

Antes que nada, analizo el diseño de la maquetación: el lector del periódico se encuentra de golpe frente a una página enigmática, llena de carteles con la palabra “Fin” en español, inglés, italiano y hasta chino. Sólo en uno de los recuadros, en letra destacada, “EL CINE SE MUERE”. Debajo, pero con letra ya pequeña, Luis Martínez explica en un flash el resumen de su artículo. Pero eso ya no lo lee casi nadie. El mensaje que entonces quedaba grabado en la mente del lector era que EL CINE SE MUERE. Justo en el año en que las taquillas de todo el mundo alcanzaron cifras históricas al alza.

A continuación dos páginas completas trufadas con otras 32 imágenes, siempre destacando la palabra “FIN” en otros varios idiomas… Rellenando esta colección de imágenes podemos leer un texto que comienza así: “Mucho antes de que Godard proclamara el fin del cine en 1967, el cine ya había muerto. Es más, murió desde su propio nacimiento”. O sea como todo, y como todos ¡Gran descubrimiento!

A continuación, dedicaba casi la mitad del artículo a la “innombrable”: Netflix. Como si no existiese nada más. Luis Martínez parecía ignorar que por aquél entonces ya operaban a nivel mundial al menos otras dos grandes plataformas: HBO y Amazon Prime Vídeo. Y había otras más  que operaban en España desde hacía años,  como FILMIN, después de que EGEDA marcase el camino a seguir con Filmotech.    

¿Por qué entonces hablar sólo de Netflix? Es porque todas  las demás plataformas,  realizan su trabajo EN POSITIVO, cumpliendo las reglas del juego limpio, y por eso NO SON NOTICIA.  Por el contrario Netflix, desde su nacimiento, ha pretendido eliminar la esencia del cine desde su nacimiento, la sala oscura. Trabaja EN NEGATIVO, produciendo un escándalo a nivel mundial mediante la ruptura de toda la cadena de explotación del cine. Buscaba ser el MONOPOLIO TOTAL.  

¿Pero cuántas películas podría llegar a producir Netflix cada año gracias a sus millones de abonados y a sus amaños para no pagar casi nada de impuestos en los lugares donde opera? ¿Quizá 20 o 30? ¿Quizá 40? ¿Y qué hay de la producción anual mundial, que llega casi a los 7.000 títulos por año? ¿Qué sitio queda para las 700 películas que se producen cada año en los 23 países donde hablamos en español?

Borja de Benito, portavoz de FECE, intentaba entonces convencer a Luis Martínez de que el cine iba muy bien, que en 2019 se iba a aumentar el número de espectadores en un 10%, que ya no se cerraban salas, y que esta tendencia era aún más fuerte en los países emergentes. Pero el autor no quiso darse por enterado y continuó con su defensa de Netflix, ignorando que las demás plataformas también producen contenidos muy importantes.

En lo que sí estamos de acuerdo es en el último tramo de su artículo, cuando escribe “En cualquier caso, la pregunta pertinente sigue siendo no qué le pasa al cine sino qué nos pasa a nosotros…” “Nuestra percepción asume una forma serial…” “Se produce un consumo sin fin…”. “Las series, el alma de las plataformas, gustan porque responden a nuestros hábitos seriales. Lo igual reemplaza constantemente a los igual”. Gran frase esta última que, en mi opinión, vaticina un mundo monocolor y monocultivo, continuamente repetitivo, donde el consumidor ya no tendrá que salir a la calle para nada: todo le llegará hasta su sillón a través de un cable o un mensajero. ¡Qué horrible visión!

Aplaudimos estas últimas frases de Luis Martínez, pero lamentablemente el mensaje que persiste es que EL CINE SE MUERE. Luis ha conseguido su objetivo: que su periódico vendiese más ejemplares de aquélla edición y, al tiempo,  hacerse un poco de currículum. Quizá le hayan contratado en Netflix.

Demostremos entre todos que quien ríe el último, ríe mejor. Incluso con la pandemia y aquella locura del confinamiento obligatorio que tan oportunamente colocó, transitoriamente, a las plataformas de streaming en el centro del universo.

Quizás también te interesen:

GoyaConlaNdeNetflix

Netflix, el patrimonio cultural y un político parlanchín, protagonistas de los Goya 2024

Ni el propio Almodóvar pudo evitar responder a unas palabras desafortunadas de un político parlanchín con ánimo de protagonismo. «Los señoritos son los que quieren vivir de producir obras cinematográficas que luego no ve nadie a costa de millones y millones de euros que pagan con mucho esfuerzo los contribuyentes españoles», decía García-Gallardo, recordemos vicepresidente de la Junta de Castilla y León. Pero, ¿qué hay de verdad en ello?. Por Juan García

Leer más...