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Los guionistas piden una regulación que proteja los derechos y el trabajo de los creadores

8 noviembre, 2022

En el encuentro Guionistas en Serie 2022 se ha reclamado el apoyo del Gobierno para combatir los abusos de las plataformas y proteger el patrimonio cultural audiovisual. La mejor manera de defender y proteger los derechos de los creadores con pactos con las productoras y a través de un sindicato fuerte.

Hace unos días en Cine&Tele hablamos de Guionistas en Serie 2022, evento organizado por el Sindicato de Guionistas ALMA con el apoyo de la Comunidad de Madrid, que ha tenido lugar en la mañana de este martes 8 de noviembre en la Academia de Cine. En esta iniciativa este año  se han unido los estrenos del otoño y el análisis de la irrupción de las plataformas de streaming desde el año 2015 y las implicaciones que han tenido en el trabajo y las condiciones de los creadores y guionistas.

En el encuentro han participado Borja Cobeaga (No me gusta conducir), Anna R. Costa (Fácil), María José Rustarazo (Nacho), Roberto Martín Maiztegui (La Ruta) y varios representantes de la Junta Directiva de ALMA como Carlos Molinero, presidente, María José Mochales, Pablo Barrera, Teresa de Rosendo y Natxo López.  

En este acto se ha puesto el acento en la necesidad de contar con una regulación más justa que proteja los derechos y el trabajo de los creadores de las series en nuestro país, algo para lo que resulta imprescindible el apoyo del Gobierno. La legislación europea establece que la remuneración a los creadores sea proporcionada al éxito de la producción, pero es necesario que las plataformas sean transparentes sobre los datos de audiencia y visionados.

A pesar que desde 2015 el número de producciones se ha disparado y está cerca de tocar techo, este mayor volumen de producción, no ha supuesto una mejora estable ni lineal en las condiciones de sus creadores. “Ese número de producciones no se está traduciendo en trabajo para el sector porque se están viendo reducidos los equipos que llevan adelante los trabajos” ha asegura María José Mochales.

Antes existía un modelo de trabajo con temporadas y capítulos más largos, que contaban con equipos formados por 12-13 personas. “Ahora esto ha cambiado, son menos capítulos y la duración es de hasta 50 minutos, aspectos positivos para el proceso creativo, aunque también hay que contar que ahora trabajan tres personas como mucho, y una es la que crea la serie”. Otra de las dificultades a las que ha hecho referencia María José Mochales es que “si no tienes una serie creada por ti es difícil estar trabajando en una plataforma. Estamos notando una atomización, unos cuantos guionistas concentran varios proyectos para plataformas”.

Carlos Molinero, presidente de ALMA, ha expuesto algunos ejemplos de contratos con cláusulas totalmente abusivas “que no son tolerables y que en España no tienen cabida. Se están vulnerando derechos y quieren que nos callemos. Hay muchos ejemplos de cláusulas sin ningún sentido y que nunca estarán en los contratos de EEUU”.

“Desde ALMA tenemos que intentar llegar a acuerdos marco con las plataformas para que no se firmen ciertas cosas, pero sería fundamental contar con el ministerio de Cultura en todo este proceso. El Gobierno no está interesado en las historias, solo en ser un plató bonito y barato”.

En este sentido ha insistido en la importancia de poder ir de la mano de otros colectivos como los productores. “Ellos no están en esta lucha, por eso debemos potenciar el sindicato y continuar luchando por nuestros derechos”.

En opinión de Natxo López “las productoras vinieron aquí porque hay talento y porque es barato, especialmente porque era barato”. López ha considerado que la irrupción de las plataformas ha conllevado aspectos positivos como “atraer y cuidar el talento, pero el problema surge cuando te mandan el contrato y te enfrentas a plataformas gigantes y de dimensión mundial como estas”. En este contexto ha animado a “ser valientes, informarse y acudir a ALMA, donde podemos asesorar sobre estas clausulas abusivas y buscamos formulas para luchar contra ellas”.

En este sentido ha puesto el acento en herramientas como el sistema de créditos elaborado por ALMA para saber quién puede reclamar qué créditos, quién es el creador o la creadora de una serie, un documento fundamental para conocer los derechos y condiciones y aplicarlos correctamente. “Tenemos que defender este texto para que sea un estándar y una ley inmutable”.

Pablo Barrera ha centrado su intervención en el cambio de papel de las productoras con la irrupción de las plataformas. “Ahora la productora pasa a ser la cedente (sustituyendo al guionista) y la plataforma funciona como productora. Esa conversión de las productoras en proveedoras de servicios ha implicado muchos cambios.

Un ejemplo es La casa de papel, el producto que más ha hecho para promocionar la marca España, y que sin embargo no es española, pertenece a EEUU. “A nivel país significa que todo ese patrimonio que se produce no nos pertenece y esto deberían saberlo los legisladores. Las televisiones generalistas ya peleaban antes por quedarse con el 100% de los derechos de todo lo que se hacía, pero con la irrupción de los streamers se han introducido cláusulas abusivas que no tienen cabida en la legislación española”.

Por otra parte, Teresa de Rosendo ha manifestado que en muchas ocasiones cuando desde las plataformas aseguran que los contratos están basados en los de EEUU “no es cierto, no son iguales y además las legislaciones son diferentes. En toda Europa hay una preocupación porque no se está remunerando más al producir para emitir en muchos más países”.

Además de desgranar del proceso creativo de sus series, los guionistas de la primera mesa dedicada a los estrenos comentaron también aspectos relacionados con la irrupción de estas plataformas. Borja Cobeaga ha asegurado que la llegada de las plataformas en España ha traído elementos positivos: “muchos de los que hacemos comedia y que no queremos escribir solo remakes de películas que han tenido éxito en otros países nos hemos podido refugiar en la ficción para televisión”. El creador de No me gusta conducir ha señalado como un aspecto negativo el hecho de que en ocasiones no se comunica correctamente quién ha escrito o creado las series de las plataformas.

Para Anna R. Costa, creadora y guionista de Fácil, las plataformas “no son la panacea, hay cierta censura encubierta. Cada plataforma tiene una línea editorial, pero también una censura estructural y nosotros los creadores tenemos que defender nuestros proyectos. Deberían dar más libertad y confianza a los autores, que somos los que hacemos su contenido.”

María José Rustarazo, guionista de Nacho, ha resaltado que “se están volviendo demasiado políticamente correctas, con más moralina que la que debiera y que implica que los creadores tengamos que defender más nuestros proyectos”.

Finalmente,  Roberto Martín Maiztegui ha puesto en valor cómo la entrada de los streamers “ha generado un momento de trabajo bestial con un musculo que no hemos vivido nunca. Ahora hay más vías para hacer lo de antes. En La Ruta hemos tenido libertad total”.

ALMA es el sindicato de guionistas de España, fundado en 1989 por autores de reconocido prestigio como Rafael Azcona, Agustín Díaz Yanes, Manolo Matji, Lola Salvador, José María González-Sinde, Carmen Rico Godoy o Joaquín Oristrell.

Con más de 800 guionistas de cine y televisión, de ficción, no ficción, programas y podcasts, está presente también en las principales organizaciones internacionales como la IAWG y la FSE para defender las condiciones de trabajo y conseguir el reconocimiento de la profesión de guionista en la industria audiovisual.

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