Seguimos nuestra serie de entrevistas a productores de las películas nominadas en la categoría de Mejor Película de los Premios Goya 2021 con Elena Maeso (Amania Films), que ha producido Ane, la mayor sorpresa entre las cinco contendientes y la producción financieramente más modesta.

Elena Maeso

Elena Maeso

Ane es una producción de 1,2 millones de Amania Films. No sólo es la ópera prima como director de David Pérez Sañudo, sino que es también el primer largo de la productora, de la que el propio cineasta es cofundador. La empresa surgió en 2011 para producir sus cortos. Ha sido llegar y besar el santo, con 5 nominaciones, incluida Mejor Película.

Cine&Tele: Enhorabuena por las nominaciones a los Goya. Me imagino que la de Mejor Película os pilló de sorpresa y no lo esperabais…

Elena Maeso: En general todas. Pero sí que como Patricia (López-Arnaiz) venía de ganar el Forqué, intuíamos que podía estar nominada. El resto nos pilló de sorpresa y sobre todo el de Mejor Película, que fue una gran ilusión.

C&T: Ahora todo lo que venga será un extra…

E.M.: Nosotros ya hemos ganado estando ahí. Volvimos a estrenar ahora e hicimos el primer fin de semana la mejor ratio por copia. Fuimos número 1 en los Renoir de Madrid y en el cine de Bilbao. Hemos reestrenado con pocas copias pero están funcionando bastante bien, dentro de que estamos en una pandemia.

C&T: El film cuenta como guion adaptado porque hicisteis un corto antes. ¿Este corto se hizo como teaser o la idea de hacer el largo surgió después?

E.M.: La idea del proyecto siempre ha sido el largo. Lo que pasa es que surgió la posibilidad de hacer una adaptación a cortometraje para presentarla a las ayudas al Gobierno Vasco y los guionistas David y Marina hicieron una versión que utilizaríamos a modo de teaser.

Funcionó muy buen y luego el proyecto cambió mucho. El corto tenía unos elementos que han desaparecido y se le dio muchas vueltas. Viendo el corto, vimos algunos problemas que podía tener y nos sirvió mucho hacer el corto primero.

C&T: ¿Consideráis que es una buena manera para levantar proyectos independientes? No sólo para testar vosotros qué funciona sino para tener algo que enseñar más concreto para la financiación acerca de cómo va a ser…

E.M.: Totalmente. Con el corto fuimos al Festival de Berlín y aunque no nos trajimos la coproducción de allí pero sí un aprendizaje muy importante. Enseñando el corto, veíamos qué era lo que funcionaba y lo que no. Nos sirvió para enseñar cómo era el trabajo que queríamos hacer y replanteamos el proyecto para que encajase mejor.

Patricia López Arnaiz y David Pérez Sañudo en el rodaje de 'Ane' (Foto: Tamara Arranz)

Patricia López Arnaiz y David Pérez Sañudo en el rodaje de ‘Ane’ (Foto: Tamara Arranz)

Cuando vas a hacer una película de director novel, tener imágenes que enseñar para presentar el proyecto es fundamental. Cambia totalmente el ojo del que recibe el proyecto.

C&T: Hicisteis un crowdfunding para el corto. Cuando esto surgió, hubo gente que lo veía como una vía que podía cambiar la creación pero ahora se ve que para largos no es una medida efectiva, ¿no?

E.M.: Claro, el crowdfunding nos fue muy útil en el corto porque nos permitió darle un impulso muy grande pero son cantidades muy pequeñas las que puedes conseguir, unos 5.000 o quizás 10.000 euros. Si necesitas y pides mucho más, al final tienes que invertirle tanto en redes sociales para hacerle promoción como lo que vas a ganar.

C&T: El director, David Pérez Sañudo, es uno de los miembros de Amania Films, así que en este sentido el proyecto es interno, ¿correcto? De hecho, ya habíais producido cortos de él…

E.M.: Sí, Amania Films surgió en 2011 para producir los cortos de David. Así que fue natural trabajar para intentar producir la idea que trajo para el primer largometraje.

Rodaje de 'Ane' (Foto: Tamara Arranz)

Rodaje de ‘Ane’ (Foto: Tamara Arranz)

C&T: Entonces, no es sólo el debut en el largo de Sañudo, sino también el de Amania Films, ¿no? ¿Cómo ha sido la experiencia y el cambio para llevar a cabo un largo, aunque sea un proyecto de bajo presupuesto? El largo en principio iba a costar 800.000 euros pero finalmente fueron 1,2 millones…

E.M.: Sí, el salto fue muy intenso. Nosotros teníamos ya una carrera de cortometrajes sólida, entonces conocíamos ya las instituciones públicas y cómo era presentar solicitudes para ayudas o la gente que valora proyectos en ETB o en TVE.

Las cantidades son otras y los ritmos también pero fue como hacer un paso natural para una productora de cortometrajes como éramos nosotros. La película arrancó como un proyecto de bajo presupuesto pero Ane fue un proyecto que, sitio donde lo presentábamos, sitio que nos concedían ayudas o el respaldo. Fue un proyecto que fue creciendo solo. A toda la gente que se lo presentábamos le parecía interesante.

Cuando conseguimos financiar el proyecto de bajo presupuesto, pensamos que quizás hay que tirar un poco más para arriba. Lo hablamos con Gobierno Vasco y ETB y al final conseguimos esa financiación

C&T: ¿Fue clave haber sido seleccionados para el programa de La Incubadora de la ECAM?

E.M.: Sin duda. Allí aprendimos realmente a levantar un proyecto como este. Fueron claves las mentorías de guion y también los apoyos y las notas de tuvimos con la producción ejecutiva para saber lo que deberíamos tener y aquello que teníamos que potenciar más. Fue radical porque fue cuando el proyecto despuntó y conseguimos los apoyos ETB, TVE, ICAA y lo siguiente fue ya rodar.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: Siendo Amania una productora primeriza de largos, llama la atención que lo habéis hecho vosotros solos, sin coproducción de otras productoras. ¿Por qué? ¿Queríais asegurarnos la integridad del proyecto?

E.M.: En realidad, es que vimos que podíamos hacerlo. Intentamos hacer coproducción con Francia porque hay una parte de la película que ocurre allí. En un primer momento, había más parte que ocurría allí y con personajes franceses. Pensábamos que era natural pensar una coproducción con Francia. No surgió porque la productora con la que hablamos no consiguió sus apoyos.

Vimos que era un terreno muy farragoso lo de la coproducción y que podíamos hacerlo solos. No es que decidiésemos que no queríamos coproducir, es que fuimos avanzando solos y fue surgiendo que era posible.

C&T: Me estabas comentando que armar la financiación fue, dentro de lo que cabe, sencillo. Que según lo ibais presentando, os iban apoyando. ¿Cómo fue el proceso y evolución?

E.M.: Fuimos construyendo la financiación consiguiendo todos los ticks. Si ves nuestro plan de financiación, nos han concedido casi todo lo que hemos pedido. Primero tuvimos las ayudas al desarrollo, luego tuvimos las ayudas a la producción, estuvimos con el Ayuntamiento Vitoria, Álava, Gobierno Vasco… Luego entraron ETB, TVE y lo último el ICAA, que fue el que con la ayuda selectiva nos permitió hacer el cambio de bajo presupuesto a 1,2 millones.

C&T: No montasteis AIE, ¿no?

E.M.: No, no montamos AIE. Mucha gente nos dice que estamos locos, que lo deberíamos haber hecho. Mira, seguramente por inexperiencia o porque somos los tres muy jóvenes y nos da todo un poco de miedo, nos parecía una figura tan completa y que se escapaba un poco de nuestro control.

De esta forma podíamos hacerlo. Seguramente, podíamos haber hecho un proyecto más grande porque podríamos haber conseguido más financiación con una AIE pero, por otra parte, habríamos necesitado un hermano mayor que nos acompañase en ese camino. Pensamos que era más apropiado para nosotros hacer una película más controlable.

Igual fuimos conservadores pero al final somos una productora muy pequeña de tres amigos que nos hemos puesto a producir y nos daba un poco de vértigo. No digo que a partir de ahora no lo hagamos, porque es una figura que es muy beneficiosa.

C&T: ¿Tuvisteis claro rodar en euskera? Otras películas recientes han allanado el camino y de hecho en los Goya también está Akelarre

E.M.: Sí, en Euskadi se le está dando mucho valor a que haya proyectos que se rueden en euskera y esto lo facilita.

El proyecto era originalmente en euskera aunque a nosotros nos hubiese gustado que hubiese un poco más de pluralidad lingüística. Que hubiese algún personaje más que hablase el castellano o que hubiese algún personaje que hablase francés porque creemos que en Vitoria en concreto y en general en el País Vasco se da esta pluralidad de lenguas pero, al final, la autorización para conseguir las ayudas implicaba que tuviese un cierto porcentaje de euskera.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: Me parece una película que ofrece una visión muy interesante, utilizando la elipsis y la ausencia. No afronta el conflicto político de frente como Patria o películas anteriores. ¿Creéis que ese enfoque original ha ayudado a que haya tenido buena recepción?

E.M.: Creo que ha ayudado a que tengamos ese interés por un tipo de persona diferente. Por un lado contamos la historia de una madre y una hija, que es una historia universal, y por otro puede atraer a un tipo de público interesado en ver películas sobre la situación en Euskadi, sobre todo a principios de los 2000.

Los guionistas cuentan que la idea surgió viviendo ellos en París, de cómo los conflictos acaban afectando a las situaciones reales de las familias y personas normales. La idea siempre ha sido contar una historia íntima.

Ha dado la casualidad que justo se ha estrenado a la vez que Patria, que ha puesto en la esfera pública y el debate el tema del conflicto, pero en nuestro caso el tema está en el contexto.

C&T: ¿Es más fácil ahora que antes tratar historias que abordan directa o indirectamente la cuestión del terrorismo? Al no estar ya tan a flor de piel…

E.M.: Es una pregunta compleja de contestar. Creo que ahora hay una predisposición a hablar del tema que antes no había pero nosotros llevando hablando de esto desde que fundamos Amania. Nuestro primer corto se llamaba Agur, también estaba enmarcado dentro del contexto del conflicto en Euskadi y también recibimos ayudas.

No te sabría decir de cara al largo porque no he intentado financiar un largo antes que hablase del tema pero creo que la sociedad está ahora más dispuesta a ver contenido audiovisual sobre el tema.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: La película podría haberse planteado como un thriller de desaparición pero en realidad se parece más a una película como Julieta de Almodóvar, es un drama materno-filial.

E.M.: Sí, aunque pueda tener algún momento en ese sentido, es un drama sobre una búsqueda que no es sólo física, sino que emprende un viaje para conocer a su hija, la persona con la que convive. De thriller de desapariciones tiene muy poquito.

C&T: La película es también un gran retrato del personaje de Patricia López Arnaiz, que hace un trabajo impresionante. Ha ganado el Forqué, en los premios de Días de Cine, es la favorita a los Goya… ¿Esperabais tanto reconocimiento?

E.M.: Para nada. Siempre hemos que era muy buena actriz y David hacía tiempo que decía que quería hacer algo más con Patricia. Entre el corto y el largo, rodamos un corto que se llama Un coche cualquiera, que fue candidato a los Goya pero no lo nominaron, y ahí la conocimos y rodamos con ella. Nos dio la sensación de que estaba a punto de dar el pelotazo pero nunca podíamos esperar que iba a tener este reconocimiento tan grande.

Estamos encantadísimos porque se lo merece por una actuación que ha levantado la película y luego porque es una persona súper trabajadora. Hizo un trabajo con el euskera titánico. Ella conoce el euskera porque lo ha estudiado en la ikastola pero en su vida habitual no lo habla. Estuvo cuatro meses con un coach, trabajando una y otra vez el texto. Porque además es una película con una interpretación rapidísima. Ella necesitaba tener un control brutal del texto. Estamos encantados de que se la reconozca.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: También sorprende el trabajo de Jone Laspiur, que está nominada. ¿Cómo fue su casting, cómo la elegisteis?

E.M.: Nosotros trabajamos con Txabe Atxa, que fue también la directora de casting de Akelarre, que la habían rodado justo antes. Txabe había hecho ya este trabajo de selección de actrices de más o menos esa edad y nos preseleccionó las que creía que podían funcionar para Ane. Vimos un montón de opciones.

Nuestro personaje es una chica de 17 años y Jone es un poquito más mayor. Nos preguntamos si esto podía ser un problema. Al final vimos que con una caracterización buena para rejuvenecerla y el ir con el pelo rapado, se podía.

Además, estaba bien trabajar con una actriz que fuese un poco más madura porque el personaje tenía un peso muy grande y necesitábamos alguien solvente. Jone sólo había hecho Akelarre pero la primera vez que trabajaron juntas Jone y Patricia funcionó súper bien. Era un binomio genial.

C&T: Lo que no se ha nominado y a mí me gustó mucho es la Dirección Artística. En mi opinión, a veces se confunde la Dirección de Producción con la Dirección Artística., y además siempre se penaliza lo contemporáneo y urbano. Me parece que es muy expresivo y está muy cuidado. ¿Pusisteis mucho empeño en ello?

E.M.: Sí, David lleva años pensando en Ane, viviendo en Vitoria y dando vueltas pensando en qué barrios viviría Lide, en qué barrios viviría Fernando… Presentar un proyecto a ayudas públicas o a televisiones te hace darle muchas vueltas. Enfrentamos el rodaje con un trabajo previo muy grande de localizaciones.

Cuando ya nos pusimos en manos de Izaskun Urkijo, que fue nuestra directora de arte, ella tenía unas referencias súper clara de lo que quería David y de cómo lo queríamos hacer. Fue buscar dentro de lo que ya conocíamos, terminar de confeccionarlo.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: ¿Puedes precisarnos dónde se rodó exactamente?

E.M.: Rodamos todo en Vitoria salvo la parte de Bayona, que está rodada allí. Esto fue una decisión de producción y artística. Habría sido más fácil no rodar en Francia por lo que cuestan los desplazamiento, seguros y demás pero es que el look que tienen los pueblos de Francia no los encuentras en el País Vasco.

El resto está rodado en Vitoria o alrededores. Hay mucho del barrio de Arana y de Salburua, así como toda la periferia en torno a la vía del tren que ya existe en Vitoria. Esta era la obsesión todo el rato. El tren, el tren, el tren… Así que trabajamos los barrios que están al lado de las vías del tren.

C&T: En la despedida al final ellas están con la vía del tren separándolas…

E.M.: Es la idea del tren como elemento que une dos puntos pero que al mismo tiempo separa dos márgenes. No es casual dónde están las vías del tren en las ciudades o dónde se soterran o no. En Vitoria, el tren de cercanías, porque no es el AVE todavía, pasa por los barrios periféricos y ahí parece que no hay necesidad de soterrar las vías porque la gente humilde tiene que caminar buscando puentes y túneles, obligando a los transeúntes a desplazarse un montón de metros o kilómetros.

C&T: La escena del clímax, en la que hay una carga de los antidisturbios, supongo que fue de los más complicado de rodar…

E.M.: Sin duda. Ese día teníamos 200 figurantes para la secuencia, que es la fiesta final en Errekaleor, que es el barrio donde ocurre la historia de la expropiación dentro de la película y que en la realidad es el barrio okupado más grande de Europa. Nos parecía un sitio súper interesante, visualmente súper atractivo, y les presentamos el proyecto, por lo que conseguimos esta colaboración con ellos y rodamos allí la fiesta, con la carga policial y la huida de Lide y Ane que acaba en la zona de Salburua, que es una zona cercana.

Aquello fue el día más complicado, junto con el atentado, por la complejidad que tenía rodar con 200 figurantes.

(Copyright: Tamara Arranz)

(Copyright: Tamara Arranz)

C&T: Hemos hablado de que fue clave que estuviera en La Incubadora pero, una vez finalizada la película, supongo que fue fundamental la selección en New Directors del Festival de San Sebastián para dar visibilidad a la película. Que además obtuvisteis el Premio Irizar…

E.M.: Claro, son dos puntos de inflexión clave. Uno para la preparación del proyecto y hacerlo despegar y el otro de cara al estreno. Conseguir la selección en San Sebastián nos permitió arrancar como una película a tener en cuenta.

Ganar el Premio del Cine Vasco y al Guion Vasco nos dio un impulso importante. Además, era todo como nuestro plan A. Teníamos otras opciones que no nos hacían tanta ilusión, evidentemente, porque San Sebastián es nuestra casa. Fue la primera alegría con el bebé parido. Además, sirvió, a la hora del estreno, que fuese una película que ya hubiese sonado.

C&T: La distribuidora es Syldavia. ¿Cuándo entró en el proyecto?

E.M.: Entró al principio, cuando estábamos preparando la solicitud al ICAA. Hablamos con ellos, les pareció interesante y nos dijeron que sí. En principio, teníamos un acuerdo que, como la película creció, tuvimos que cambiar. Pero ellos siempre nos apoyaron.

C&T: Y tenéis como agencia de ventas a Latido Films. ¿Cómo están yendo y cómo está respondiendo el mercado internacional?

E.M.: Latido entró porque fue el premio del work-in-progress del Festival de Málaga, al que nos habíamos presentado durante la pandemia. Nos dio el premio y se convirtió en nuestro agente.

Vamos poco a poco porque los festivales internacionales se han cancelado, se han retrasado o se están haciendo de otras formas. Tenemos la confianza plena en que Latido lo va a mover estupendamente. Todavía no podemos contar que haya ninguna venta ya cerrada pero estamos trabajando en ello.

 

Consulta más ENTREVISTAS a productores de los GOYA 2021: a Lina Badenes (Turanga Films) de La boda de Rosa, pincha en este enlace, a Koldo Zuazua (Kowalski Films) de Akelarre haz click aquí y Valérie Delpierre (Inicia Films) por Las niñas en este enlace.


A continuación, puedes leer la versión online de la nueva edición de Cineinforme dedicada a la Berlinale /EFM y a los Premios Goya: