La crisis del coronavirus ha provocado que la mayoría de cines del mundo estén actualmente cerrados. Desde el origen de la pandemia, China, llegan buenas noticias. La contención del brote posibilita una cierta normalización en la actividad laboral en algunas regiones, de modo que se han reabierto 507 cines.

Las salas de cine en China se cerraron a finales de enero, durante el fin de semana el Año Nuevo Chino, es decir, casi dos meses después de que se conociera el primer caso de contagio en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei.

Según la industria de la exhibición local, el sector ha perdido en torno a los 2.000 millones de dólares solamente en los dos primeros meses del año.

En cinco provincias (Xinjiang, Shangdong, Sichuan, Fujian y Guangdong) se han empezado a abrir cines, dado que son lugares en los que no ha habido casos en las últimas semanas.

No obstante, la mayoría siguen todavía cerradas. Los complejos abiertos suponen casi un 5% del total, pues China tiene un circuito de más de 70.000 locales. La segunda mayor industria cinematográfica del mundo todavía tiene un largo camino por delante pero nos permite vislumbrar luz al final del túnel.

También cabe recalcar que el público, por ahora, se muestra reacio a volver a las salas y los ingresos de taquilla son todavía muy bajos.

Bien es verdad que tampoco hay grandes estrenos de Hollywood disponibles y la cartelera está nutrida principalmente con títulos chinos antiguos, como por ejemplo el blockbuster de ciencia-ficción del año pasado The Wandering Earth. Warner Bros. está planteando un reestreno de Harry Potter y la piedra filosofal pero todavía no tiene fecha de lanzamiento.