El pasado mes de diciembre, la Comisión Europea hizo público el proyecto de Reglamento concerniente a la creación de un sistema de portabilidad de contenidos digitales en la Unión Europea, que forma parte del paquete de medidas de la Comisión para la creación de un Mercado Digital Único, cuya tramitación se espera que concluya con la entrada en vigor de la normativa en el año 2017. Sobre ese delicado asunto, Cine&Tele Online ha pedido la opinión de dos expertos: Ramón Colom, como representante de los productores, y Eduardo Escudero, de A Contracorriente, como distribuidor independiente.

Mercado Único Europeo

Para Colom, “el  modelo puesto sobre la mesa por Europa implica un cambio de 180 grados sobre los procesos de producción, comercialización y financiación de los productos audiovisuales, hasta el límite de poder poner en riesgo la viabilidad de la industria independiente. La situación nos lleva a oponernos a un cambio tan radical sin que se prevea una consideración especial en el sector audiovisual de las nuevas medidas adoptadas y se valore en cada fase el impacto real que las modificaciones suponen”.

Ramón Colom, presidente de FAPAE

Ramón Colom, presidente de FAPAE

Por su parte, Eduardo Escudero apunta que “dentro del proyecto de la Unión Europea, cuyo ADN es la libre circulación de personas, servicios y bienes, parece coherente plantear un Mercado Único, también Digital, Digital Single Market (DSM), que obviamente persigue la unificación de tarifas telefónicas (roaming), garantizar despliegue y conexión a internet, mejorar el  acceso de los consumidores a los bienes online, cloud computing, big data, etc., asuntos en los que todos estamos de acuerdo y pueden resultar beneficiosos para el ciudadano”.

“El problema se presenta” continúa Escudero “si se pretende tratar el cine como un producto más, sin tener en cuenta la excepcionalidad cultural del mismo y la propia particularidad del mercado interior europeo que, pese al empeño de algunos políticos, no es equiparable al mercado USA”.

“Si la creación del DSM, en lo que concierne al cine”, señala el representante de A Contracorriente, “supone la ruptura de la territorialidad en la explotación de las películas, le estamos haciendo un flaco favor a la cinematografía en su aspecto más industrial al quebrar lo que actualmente es un factor determinante para la financiación de largometrajes”.

Eduardo Escudero, de A Contracorriente Films

Eduardo Escudero, de A Contracorriente Films

Escudero señala la esencialidad de las licencias por territorios para:

  1. “La financiación de largometrajes: en gran medida las producciones con vocación internacional dependen de poder vender derechos a los distribuidores nacionales quienes, a cambio de esa exclusividad territorial, estamos dispuestos a satisfacer un MG o anticipo que, decididamente, colabora en la solvencia de las productoras. Si eliminan la territorialidad y por tanto la exclusividad que conlleva los Distribuidores o no pagaremos nada o pagaremos menos. ¿Es esta la forma en la que quieren ayudar al cine Europeo?
  2. Garantizar el óptimo retorno de la inversión a través de múltiples explotaciones: si quiebras la territorialidad rompes también la cadena de explotación tradicional pues, si como consumidor de un país puedes acceder a servicios VOD de otro antes de que en tu país se estrene ese título, puedes ver como determinadas ventanas de explotación desaparecen. ¿Realmente conviene al cine Europeo? Alguien dirá  que el distribuidor lo solucionaría estrenando simultáneamente, lo cual dañaría a la…
  3. Eficiencia en las estrategias de la distribución: uno de los elementos esenciales para el éxito de una película es la fecha de estreno. ¿Cómo y por qué nadie tiene que condicionar una estrategia de explotación de tal forma que se vaya en contra de los intereses de la película?

La EFAD (European Film Agency Directors) decía el pasado marzo a propósito de los planes del DSM que el DSM debe beneficiar a ciudadanos y consumidores pero, al mismo tiempo, asegurar un entorno que promueva la inversión en la creación cinematográfica europea. No se puede poner en peligro un sector sin una cuidadosa evaluación de lo que pueden suponer los cambios en puestos de trabajo, educación y herencia cultural.

El comisario Oettinger y compañía han utilizado el argumento de que la ruptura de la territorialidad favorecería que más producciones europeas fuesen consumidas fuera de sus países. Creemos que esa afirmación, aunque voluntarista, no se ajusta a la realidad.

¿Vamos a poner en peligro el status quo para favorecer que sean accesibles más películas que igualmente no va a visionar nadie? Habitualmente se confunde accesibilidad con incremento del consumo. Esa afirmación olvida que para que una película sea consumida debe ser conocida, a eso nos hemos dedicado los distribuidores siempre y también tenemos que ejercer esa labor en el mundo on-line. Es naif pensar que por colocar una producción audiovisual en servicios on-line va a ser consumida, sin más”.

Eduardo Escudero finaliza señalando que “desde Europa Distribution en coordinación con diversas asociaciones (Productores, Exhibidores, Operadores de VOD) se está trabajando en aras a proponer una serie de medidas que garanticen un incremento de la circulación de películas europeas. Las posiciones de la industria frente al DSM no son en absoluto inmovilistas y se trabaja para que el DSM sea beneficioso para la Industria de Cine en Europa y no produzca efectos indeseados”.