El festival, que se celebra del 9 al 19 de octubre, combina más de 200 producciones internacionales, homenajes a David Lynch y Carmen Maura, y una programación que une grandes nombres como Guillermo del Toro, Park Chan-wook o Yorgos Lanthimos con nuevas voces del género.
El Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya abrió ayer, 9 de octubre, su 58ª edición en la localidad costera de Sitges, donde hasta el 19 de octubre se proyectarán más de 200 producciones procedentes de todo el mundo. Dirigido por Ángel Sala, el certamen reafirma su identidad como uno de los espacios imprescindibles para el cine de género, un punto de encuentro entre lo popular y lo autoral, entre el miedo, la imaginación y la reflexión.
La inauguración estuvo marcada por la proyección de Alpha, la nueva película de Julia Ducournau, autora de Titane, que abrió oficialmente el festival. La cinta, centrada en la transformación del cuerpo y los límites de la identidad, se convirtió en la tercera dirigida por una mujer que inaugura Sitges en sus casi seis décadas de historia. La gala, celebrada en el Auditori del Meliá, contó con la presencia del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y de la alcaldesa de Sitges, Aurora Carbonell, y rindió homenaje a David Lynch, cuya influencia estética y narrativa impregna parte del espíritu de esta edición.
El programa de este año combina grandes nombres del cine internacional con nuevas voces del género. En la Sección Oficial Fantàstic Competición destacan Frankenstein, de Guillermo del Toro; Bugonia, de Yorgos Lanthimos; The Long Walk, de Francis Lawrence, que cerrará el certamen; No Other Choice, de Park Chan-wook; y Gaua, del realizador vasco Paul Urkijo, que tendrá su estreno mundial el 11 de octubre. Sitges sigue siendo, así, el escaparate más importante para el cine fantástico europeo, donde conviven la sofisticación visual con la experimentación narrativa.
La programación no se limita a la competición principal. Secciones como Noves Visions, dedicada al cine más arriesgado; Midnight X-Treme, pensada para los amantes del terror extremo; o Anima’t, centrada en la animación, amplían el alcance del festival hacia territorios menos convencionales. En paralelo, Brigadoon mantiene su esencia de laboratorio alternativo, con documentales, rescates de culto y producciones independientes que raramente pasan por otros circuitos.
El festival acoge además una nómina de invitados de primer nivel. Este año pasarán por Sitges nombres como Terry Gilliam, Benedict Cumberbatch, Mary Harron, Joe Dante, Julia Ducournau, Peter Chan y Carmen Maura, que recibió ayer en la gala uno de los Grandes Premios Honoríficos. También serán distinguidos Dominique Pinon, Gale Anne Hurd, Joe Dante y Hugo Stiglitz, que será reconocido con el Premio Nosferatu. Entre las novedades, se estrena el Premio Josefina Molina, dotado con 10.000 euros, que reconocerá el mejor guion fantástico escrito por una mujer, mientras que el galardón WomanInFan recae en Mary Harron, autora de American Psycho, por su aportación al terror contemporáneo.
El certamen introduce además un formato de encuentros híbridos entre prensa, público e invitados, un modelo de diálogo abierto que busca acercar la conversación creativa al espectador. El espacio Sitges Industry Hub refuerza, por su parte, su papel dentro de la industria, con una agenda centrada en la coproducción y en el desarrollo de talento emergente.
La atmósfera del festival trasciende las salas. Las calles de Sitges respiran cine con la Zombie Walk, que se celebrará el sábado 12 de octubre, y con las instalaciones artísticas que cada año llenan la ciudad. Entre ellas, destaca una escultura monumental de King Kong frente al Hotel Meliá y la exposición “50 años de terror bajo el agua”, en el Miramar Centre Cultural, un recorrido visual por la presencia del océano en el cine de horror.
Con más de medio siglo de historia, Sitges sigue siendo un termómetro del género fantástico y un laboratorio de su evolución. En esta edición, el festival no se limita a celebrar lo conocido: explora los miedos contemporáneos, la identidad, el cuerpo, la inteligencia artificial o el cambio climático desde la libertad formal que lo define desde sus orígenes. Durante diez días, el público volverá a encontrar en Sitges una experiencia que transforma la forma en que el cine fantástico mira el mundo.















