Buscando entender, como enuncia el lema de esta edición de Animayo, ‘El Futuro que Viene’, entrevistamos de nuevo a uno de sus ponentes, Carlos Santana, graduado en Ingeniería Informática con especialización en Machine Learning y divulgador científico. Junto a él, tratamos de desentrañar no solo los grandes cambios científicos del futuro, si no los que ya están presentes en la sociedad.

La principal dedicación de Carlos es divulgar el potencial de esta tecnología a través de charlas y formaciones en empresa y cursos. Aunque es a través de Youtube donde se ha hecho más conocido, donde cuenta, a través de su canal, las últimas novedades en el campo de la inteligencia artificial. El valor de su canal DotCSV (con más de medio millón de seguidores) es, como él mismo señala, «explicar los conceptos más complejos y avanzados del Machine Learning de manera amena y sencilla». Esta tarde, en Animayo, ha formado parte del debate sobre ‘Metaverso, VR, NFT’… ¿qué nos deparará el futuro?’. Tratamos de profundizar en esta pregunta.
Cine&Tele: Comentaba Damián (director de Animayo) en la presentación del Festival que está próximo el momento en el que no podamos distinguir si lo que vemos en una pantalla es real o no. ¿Son más grandes los beneficios o los riesgos de que la tecnología audiovisual haya alcanzado este potencial?
Carlos Santana: Efectivamente, estamos ante las primeras generaciones que no se podrán creer lo que vean a través de una pantalla. No estamos hablando de que se pueda usar el Photoshop o el After Effects para editar un vídeo o una imagen. Ya se puede automatizar este proceso a través de inteligencias artificiales a las que les puedes indicar cualquier orden a través de texto y te generan cualquier cosa. Imágenes que, incluso diseñadores gráficos, no te podrán decir si es un montaje porque no lo es. Es una generación espontánea en base a una formulación. Nos movemos hacia tiempos oscuros en cuanto a qué nos podemos creer en internet.
¿Beneficios? Pues muchísimos, sectores productivos que se hayan basado en la imagen podrán usar estas herramientas y reducir costes enormemente y generar incluso nuevas formas de creatividad. La parte negativa es que no nos podremos creer nada, algo que per se no tiene que ser negativo, porque quizás estemos democratizando la crítica analítica a todo lo que leamos en internet. Esa sería una idea atractiva. Pero todo esto es inevitable, va a llegar o no, la tecnología que permite diseñar imágenes espontáneamente permitirá avances médicos increíbles. Pero… ¿Vamos a detener el avance de estas tecnologías transversales por sus posibles conflictos derivados? ¿Habríamos detenido el nacimiento de internet?
C&T.: En el ámbito del cine, llegaremos a ese momento en el que un avatar 100% realista sea programado para lanzar un texto, con una determinada emoción, y ese trabajo sea similar al que pueda llevar a cabo un actor de carne y hueso?
C. S.: Podría sonar a ciencia ficción, pero no deja de ser una evolución del cine de animación. Sí, llegaremos a eso. Incluso el guion podrá estar diseñado por una IA a través de una serie de parámetros, variables o estadísticas, procedentes de internet, basados en las películas que mejor funcionaron en tal año y lanzar todo esto hacia una tecnología como GPT3 de generación de texto. Ese guion se trasladará a otra inteligencia artificial encargada de diseñar los avatares más adecuados para interpretar ese guion, con la voz más atractiva y apropiada… en el futuro habrá producciones 100% escritas, dirigidas y producidas por IA.
C&T.: ¿Está preparado el cerebro de la gente para asumir este tipo de situaciones y disfrutar del arte que ha creado una máquina?
C. S.: No, ahora mismo no. Yo me dedico a la divulgación en Youtube sobre IA y lo que me doy cuenta es de que, incluso a la gente que me rodea y está ligada a estas tecnologías en su día a día, le cuesta seguir al ritmo y entender todo lo que se está consiguiendo. Entonces, si se lo cuentas a gente que no ha escuchado lo que es GPT3 ni DALL·E, aplicaciones tan increíbles que parecen ciencia ficción, no se lo cree. Se producen incluso negacionistas de estas tecnologías: les parecen magia y simplemente no se lo creen.
C&T.: ¿Si la mayoría no puede entender estas tecnologías, no supondrá en algún momento un freno para todo ese impulso?
C. S.: Creo que es una cuestión de miedo. También hay mucha gente que no sabe cómo funciona un ordenador, pero lo utiliza igual. El miedo no solo viene de la visión apocalíptica de la IA, nos preocupa darnos cuenta de que lo que nos identificaba como humanos: lenguaje, capacidad artística… era exclusivamente nuestro. Cuando vemos una máquina que lo reproduce lo negamos, nos da miedo porque vemos un semejante no humano haciendo lo que solo podíamos nosotros hasta hace pocos años… Yo mismo, como experto en inteligencia artificial, si me hubieras planteado hace dos años cosas que estoy viendo ahora mismo con mis ojos, no me lo hubiera creído. El ritmo es exponencial, tanto que hace muy difícil que no se genere incertidumbre acerca de a dónde va a llegar eso. Y esa incertidumbre solemos llevarla a la parte negativa de que llegará el momento de que todo colapse.
C&T.: Pero siempre tendrá que haber un ser humano detrás de la máquina que la programe…
C. S.: La mala noticia es que eso tampoco está tan claro. Hay máquinas que podrían llegar a ser capaces de programar. Pero dejando a un lado la parte alarmista, todo esto lo que permitirá al final será bajar la barrera de entrada general a temas que antes estaban ligados a profesionales. Por ejemplo, alguien que no tiene ni idea de programación, pero tiene en su mente un videojuego que sería espectacular. Se lo podría trasladar a una máquina con lenguaje cotidiano y conseguir que reproduzca algo muy parecido.
Hasta ahora el mérito se lo ha llevado el que era capaz de llevar a cabo la parte técnica, el que sabía programar, en el futuro se le dará más peso a las ideas. La gente que antes no podía, ahora podrá. Y eso permitirá una producción cultural en arte, ciencia, videojuegos, animación…que hasta ahora no existía. Imagínatelo aplicado a un avance científico a gran escala, a través de una simple idea de un profesional sanitario, que antes no hubiera podido llegar a él por no tener ciertos conocimientos técnicos.
C&T.: Pero es lógico que un artista pueda sentir desconfianza ante la perspectiva de que una máquina pueda, de algún modo, suplantar su trabajo. ¿Qué visión le ofreces sobre este punto a un estudiante que acude a Animayo?
C. S.: Simplemente, que deben entender cómo están cambiando las reglas del juego. Hace un mes no existía una tecnología a la que tú le pudieras pedir con lenguaje natural “genérame un cuadro realista en blanco y negro” y lo hiciera a la perfección y ahora existe. Los artistas que se dedican al arte digital tienen que saber que esto ha llegado, para entender cómo emplearlo a su favor en lugar de que juegue en su contra.
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C&T.: ¿Cómo en el caso de los NFTs, que no han entrado de la mejor forma posible en la sociedad?
C. S.: Un NFT consiste en utilizar la tecnología blockchain, que te permite hacer un registro digital de información que nadie podrá alterar nunca porque está gestionado por una comunidad enorme y no es manipulable. Una base de datos ultrasegura, que se utiliza para otorgar la propiedad de un activo digital que puede ir desde un asset digital a una obra de cualquier tipo. La gente ya no podrá copiar y pegar creaciones y que se pierda el registro de a quién pertenecen. Siempre habrá una persona ligada a esa obra y podrá intercambiarla o venderla sin posibilidad de plagio. Regular el circuito de obras en internet. Esto, en principio, no podría ser negativo en ningún caso.
El problema es que el NFT ha entrado en escena muy ligado al fenómeno del coleccionable. El tema de los monos, cryptopunks y todas estas cosas “feas” que se ven en las redes pertenecen al ámbito de lo coleccionable y de formar comunidades, no a lo que refiere al “arte” entendido como tal. Hay muchos artistas que sí se están beneficiando de los NFTs a nivel profesional con obras espectaculares, pero para un titular es mucho más impactante que un garabato de un mono se ha vendido por 90 millones de euros. Cuando explote la burbuja de la especulación, los artistas que sí tengan una correlación entre el valor de su obra y el valor de mercado harán que el mercado se estabilice, y lo otro probablemente desaparecerá.
C&T.: Siguiendo por el camino de las innovaciones tecnológicas de moda. ¿Qué características va a tener Metaverso para ser disruptivo a nivel global, que no tuvieran experiencias olvidables anteriores como Habbo o Second Life?
C. S.: Es un concepto muy atractivo, que permitirá trasladar la revolución de internet de forma definitiva a nuestro día a día. Hasta ahora, por ejemplo, tu veías las prendas de ropa en un catálogo online, pero en realidad, no sabías realmente cómo te quedaría puesta y preferías ir a la tienda a comprarla. Pues estas tecnologías permitirán que los usuarios se puedan “probar” en su casa esas prendas, a través de un avatar de ellos mismos, y ver cómo se adapta a sus cuerpos a través de físicas realistas… todas estas tecnologías suponen un paso más dentro de la evolución de internet.No vienen a reemplazar el mundo real, vienen a complementarlo evolucionando el concepto de la red.
No es lo mismo hacer una llamada de Zoom que simular un espacio de una mesa física donde hay miradas, los dos nos escuchamos perfectamente, puedes incluir el ambiente más adecuado…pueden controlarse dinámicas y físicas que serán interesantes para determinadas situaciones.
Esta tecnologías siempre han sido sugerentes y se han hecho muchas pruebas. Pero ahora los avances permiten que la experiencia sea mucho más profunda que con los cascos de realidad virtual de hace unos años, que eran enormes, con una definición malísima y te mareaban. Aún no hemos roto ese techo para que la experiencia sea completa, pero nos estamos acercando mucho a través de tecnologías que nos permitirán consumir estos Metaversos de forma interesante (con motores gráficos que son realmente impresionantes, provenientes del videojuego).
Meta ha cambiado su modelo de negocio para dar lugar a una experiencia inédita hasta la fecha en otros simuladores. Otro ejemllo, podremos llevar a cabo conversaciones junto a personajes generados por Inteligencia artificial con los que mantener una conversación hiperrealista, en un entorno creado automáticamente creada por nuestra voz, por ejemplo, una isla paradisíaca. Eso no ha existido nunca, a esta escala.
C&T.: Lanzando una mirada filosófica a todos estos planteamientos de ciencia ficción. En esta época en la que la ansiedad y depresión son los grandes males de la población. El hecho de poder construir entornos perfectos en los que “vivir” digitalmente,¿no provocará un una frustración constante antr el hecho de vivir en un mundo real con multitud de defectos?
C. S.: Creo que para llegar a ese punto el Metaverso tendría que poder “sustituir” a la vida real, pero a nivel háptico, sensorial, la capacidad de percibir el viento o un determinado olor… estamos lejos de ese punto. La vida en el mundo real es, en estos momentos, irreemplazable. Yo te diría que este tipo de sistemas serán positivos para el ánimo de la gente porque permitirán hacer más fluidas las relaciones humanas. Gente que tenga una afinidad personal o psíquica podrá estar más cerca sea cual sea la distancia. Solemos hablar de estas tecnologías desde el punto de vista más negativo, de la alienación como sociedad. Pero miremos los últimos tiempos de pandemia en los que la tecnología nos ha permitido estar cerca, unidos… si lo ves con perspectiva , siempre que se haga un uso responsable de ella, la balanza suele inclinarse hacia el lado positivo.
*El festival Animayo Gran Canaria, cuenta con la colaboración del Cabildo de Gran Canaria, la Sociedad de Promoción de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, Fundación La Caja de Canarias, Gobierno de Canarias, Instituto Canario de Desarrollo Cultural, Teatro Guiniguada, Filmoteca Canaria y todas las instituciones, organismos, universidades, escuelas y empresas privadas patrocinadoras y colaboradoras de Animayo, desde hace 16 años, que convierten a Canarias en un suelo muy fértil para las nuevas generaciones.















