Los 4,9 millones recaudados en la taquilla española de este fin de semana no bastan para hablar de estabilidad. Con más de la mitad del total en manos de solo dos películas, lo que queda es un ecosistema débil, saturado y cada vez más condicionado por la visibilidad inmediata. El público responde, pero solo ante lo que percibe como imprescindible. Por Fátima Jarmouni
En su segunda semana, Cómo entrenar a tu dragón sigue liderando cómodamente con 1,77 millones de euros, aunque cede un notable 38%. Se mantiene en un muy amplio parque de 357 cines, con un promedio aún sólido, y supera ya los 7,2 millones acumulados.
El gran estreno de la semana, 28 años después, debuta en el número dos con 1,08 millones en 328 cines. La cifra no es despreciable, pero se queda algo corta para una marca tan reconocible. Habrá que ver si aguanta el tipo o si se disuelve tan rápido como llegó.
En tercera posición, Lilo y Stitch continúa su carrera nostálgica con 785.000 euros, otro 38% menos que la semana anterior. Aun así, su total ya rebasa los 20 millones.
El cuarto puesto lo ocupa Misión: Imposible – Sentencia final, que tras cinco semanas resiste con 284.000 euros y un descenso moderado del 25%. Su acumulado roza los 5,5 millones, lejos de otros episodios de la saga, pero digno en una cartelera tan saturada.
Cierra el Top 5 Sirat, trance en el desierto, que baja un 29% y se queda en 220.000 euros. Su recorrido parece más contenido, pero mantiene buena presencia en salas y su total (1,44 millones) confirma que ha conectado con el público.
Estrenos fuera del Top 5
El título que mejor se mueve fuera del podio es Ne Zha 2, la cinta de animación china que logra 191.000 euros en 231 cines, aunque con un promedio bajo (829€). Suficiente para alcanzar la sexta posición.
Dos propuestas europeas se suman sin hacer ruido: Bajo un volcán recauda apenas 93.000 euros en 220 salas, con un promedio flojo; y The Last Showgirl, que se queda en 30.000 euros pese a una buena presencia. Ambas, sin apoyo suficiente ni un hueco claro en la cartelera.
Otros estrenos como Virgenes, Juliette en primavera, Lo que quisimos ser o La buena suerte ni siquiera alcanzan los 25.000 euros, con medias muy discretas. El despliegue limitado y la falta de diferenciación explican en parte su escasa tracción.
Cine español
Cinco producciones españolas forman parte del Top 20 de esta semana: Sirat, Bajo un volcán, Votemos, Virgenes y La buena suerte. Las cuatro primeras ya han sido comentadas en sus respectivos apartados, y su rendimiento, aunque desigual, confirma cierta visibilidad del cine nacional sin que eso se traduzca en verdadero impacto comercial.
La quinta es La buena suerte, que tras tres semanas en cartel solo consigue 12.000 euros más desde 23 cines, con una media discreta (530€ por cine). Su acumulado (133.000€) es modesto, y su paso por salas parece ya en fase final.
Cine independiente
En el apartado de cine independiente, encontramos en décima posición Algo le pasa a mi yerno (Jamais sans mon psy), una comedia francesa de tono ligero que ha conseguido 37.169 € en su estreno. Junto a ella, otras propuestas claramente independientes presentes en el top 20 son Sirât, trance en el desierto (puesto 5), Juliette en primavera (16), Lo que quisimos ser (18) y La buena suerte (19), comentadas en bloques anteriores.
Análisis
La recaudación total del fin de semana, cercana a los 4,9 millones de euros, puede parecer estable, pero enmascara una fragilidad de fondo: más del 58% de los ingresos provienen exclusivamente de dos títulos. Esta concentración extrema revela un patrón de consumo cada vez más restringido, donde solo unas pocas películas son percibidas como necesarias o relevantes, mientras la mayoría pasa inadvertida. El espectador ha aprendido a seleccionar con rigidez y asiste a las salas únicamente cuando detecta algo que percibe como experiencia compartida, evento cultural o garantía de satisfacción. El resto queda en un segundo plano, sin tiempo para construir recorrido.
Este comportamiento no se puede atribuir únicamente a errores del sector, sino a un cambio estructural en la relación entre el público y el cine en salas. La abundancia de estrenos, la fragmentación de la atención y la competencia con plataformas generan un ecosistema donde solo lo más visible o inmediato consigue tracción. Muchas películas llegan sin contexto, sin conversación previa y sin una identidad clara en un mercado saturado. Sin embargo, existen excepciones que confirman la regla. Sirat, trance en el desierto es un buen ejemplo: sin ser una superproducción ni tener una gran campaña detrás, ha logrado mantenerse en las primeras posiciones gracias a varios factores clave. Su premio en Cannes no solo la dotó de prestigio, sino que la convirtió en tema de conversación. Ese reconocimiento internacional generó curiosidad, impulsó su visibilidad y, una vez vista, su calidad y potencia temática han conseguido mantener el interés del público. En este caso, el boca-oreja funciona porque hay algo de lo que hablar. El resultado no es tanto una crisis, sino una pérdida de densidad cultural: se sigue yendo al cine, pero se va a lo seguro, y todo lo demás desaparece si no consigue, como Sirat, conectar narrativa, calidad y conversación.


















