El encarecimiento sostenido de las plataformas digitales, muy por encima de la inflación, está llevando a los consumidores españoles a replantear sus suscripciones y a buscar alternativas legales más asequibles para mantener el acceso al entretenimiento.
El coste de las plataformas de streaming no deja de crecer. De cara a 2026, con una inflación prevista cercana al 2,1% según el Banco de España, los expertos anticipan nuevas subidas de precios en el sector audiovisual, que ya acumula incrementos muy superiores al coste de la vida.
De acuerdo con el Informe sobre el gasto en plataformas audiovisuales en hogares, elaborado por EAE Business School, el precio de las suscripciones de streaming en España ha aumentado un 81,7% en la última década, frente a una inflación general del 18,5%. Este desequilibrio está teniendo un impacto directo en los hábitos de consumo de los hogares, especialmente entre aquellos usuarios con varias plataformas contratadas.
Durante 2025, las principales compañías aplicaron subidas generalizadas, justificadas por el aumento de los costes de producción y la inversión en contenidos. Netflix incrementó todas sus tarifas, mientras que Spotify aplicó su segunda subida histórica pese a cerrar el segundo trimestre del año con pérdidas. Por su parte, HBO Max y Disney+ también revisaron al alza sus precios, mientras que Amazon Prime Video fue la única gran plataforma que evitó nuevas subidas en 2025, tras haberlas aplicado el año anterior y anunciar la incorporación de los canales en directo de RTVE en enero de 2026.
Este contexto está empujando a muchos usuarios a cancelar o reducir sus suscripciones. Según la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, en 2024 se registraron en España 7.330 millones de accesos ilegales a contenidos digitales, lo que supuso un perjuicio económico estimado en 42.782 millones de euros para el sector audiovisual.
No obstante, junto al repunte de la piratería, también están creciendo alternativas legales como las plataformas de suscripción compartida. Servicios como Sharesub permiten repartir el coste de más de 560 servicios digitales, ajustando el gasto al consumo real y generando un ahorro de hasta 400 euros anuales por usuario.
En palabras de Jean-Brice de Cazenove, fundador y CEO de Sharesub, “el usuario actual no quiere renunciar al entretenimiento digital, pero sí exige pagar solo por aquello que realmente utiliza”. En este sentido, añade que “el modelo de suscripciones compartidas se presenta como una alternativa legal, segura y alineada con los hábitos reales de consumo”.

















