Charlamos con el director general de PATE (Productoras Asociadas de Televisión de España) para contextualizar la complicada situación que viven a día de hoy los productores independientes en la industria española y analizar a través de qué vías se podrían alcanzar soluciones que supusieran un beneficio para toda la industria audiovisual.

Cine&Tele: ¿Cómo evolucionó la figura del productor independiente desde la llegada de la televisión privada a España?

José Manuel Nevado: La aparición de las cadenas privadas supuso un gran boom, fue el momento dulce de la producción independiente, entre los años 90 y los primeros 2000. Al productor independiente se le consideraba entonces un socio más de las cadenas y las salas de cine, donde cada uno cumplía a la perfección su rol dentro de la cadena de valor. Era un negocio donde se compartían riesgos y beneficios. En el caso concreto de la televisión, existían varios propietarios de la propiedad intelectual de los formatos, se compartía el 50% de la lata, los derechos internacionales… el propio productor independiente participaba activamente en las ventas internacionales y repartía los beneficios con el socio que le ayudaba a sacar el proyecto adelante.

C&T.: ¿Cuándo se torció esta situación ideal?

J. M. N.: A finales de la primera década de los 2000 hubo tres grandes problemas para la industria televisiva. La primera, la crisis económica del 2008 que afectó gravemente a todos los agentes. La segunda, la fusión de los canales, donde los productores pasaron de contar con un gran número de clientes a únicamente dos muy concentrados. La tercera, que TVE empezó a tener unos presupuestos mucho más pequeños. Entre otras consecuencias negativas, esta triple problemática supuso perder la propiedad intelectual del producto en la mayoría de casos y la posibilidad de venderlo en el extranjero y participar del éxito. Las televisiones pasaron a ser propietarias. Por tanto, el riesgo para el productor fue extremo en adelante, porque muchas veces hay que desarrollar diez proyectos para que salga uno… y si no tiene la posibilidad de explotarlo económicamente una vez lanzado…
En el ámbito de la cinematografía hubo una crisis añadida, que fue la ideológica. La época del ‘no a la guerra’, cuando se metió a toda la industria cinematográfica española en el mismo saco. Se tildó a todos sus profesionales de subvencionados movidos por los intereses de cierta ideología, algo que no se corresponde en absoluto con la realidad.

C&T.: ¿Cuáles fueron las consecuencias directas de esa gran crisis?

J. M. N.: Las que seguimos pagando hoy en día. Muchas de las empresas que operaban entonces se vieron abocadas a la desaparición definitiva. Otras han sido adquiridas por grandes grupos internacionales europeos, principalmente franceses. Las que quedan, en su mayoría, son empresas cuyo único activo principal es el talento de la gente que tienen dentro, no tienen más activos porque la propiedad intelectual ha ido desapareciendo de sus libros de cuentas. Se los han ido quedando las televisiones y las plataformas.

C&T.: ¿Los productores independientes ganan más dinero hoy en día del cine o la televisión?

J. M. N.: No depende tanto del formato como de las ventanas de explotación. En el caso de los largometrajes es cierto que la única forma de encontrar una oportunidad de ingresos que no esté prefijada desde el proyecto es la ventana de explotación del cine. Habrá que ver si superada esta pandemia somos capaces de volver a los números de taquilla que se tuvieron en su día.
Por su parte, en los programas de entretenimiento y las series los socios son más que necesarios. Sin embargo, el mercado se ha visto perjudicado por el caso de RTVE, que se ha ido degradando como operador. Han estado gestionando en busca de la rentabilidad como lo hacen los operadores privados cuando deberían ser el motor dinamizador de la industria que acoja grandes proyectos para sacarlos adelante. Para que el mercado vuelva a ser rentable, hay que establecer transparencia a partir de unas reglas de juego claras, donde cada pieza vuelva a asumir su rol, lo que mejor sabe hacer. Cuando las cadenas se ponen a producir directamente, no hacen una visión tan optimizada de los recursos y los requisitos de calidad como la tiene un productor y por tanto su ejercicio no será el más rentable posible.
En el caso de las televisiones, su objetivo debería ser centrarse en vender publicidad para amortizar los productos y conseguir una regulación que les ayude a competir en igualdad de condiciones. Y concretamente en el caso de la televisión de pago, incorporar a su oferta la mayor cantidad de contenidos de calidad y ofrecérselos en las mejores condiciones a sus suscriptores.
En lo que respecta a las salas de cine, creo que han perdido una gran oportunidad de mercado al distanciarse de los distintos grupos sociales cuando se apartaron de los núcleos urbanos para ubicarse en centros comerciales. Eso ha provocado que en su mayoría los que asisten a las salas son familias o grupos que acuden al reclamo de las películas “evento” como las de superhéroes o los remakes. Así se ha perdido la oportunidad de acceder a un público más adulto o alternativo, cuyo descontento están aprovechando ciertas plataformas para atraerlos con ese tipo de oferta que buscan.

Tu Cara me Suena, formato de éxito de Banijay Iberia

C&T.: El año pasado dos producciones españolas accedieron a las ayudas a la distribución del Programa Media, a la que habitualmente se presentan pocas empresas españolas porque la convocatoria exige un reparto de derechos equilibrado entre productora independiente y la corporación que financie mayoritariamente el proyecto ¿Cómo se corrige el sistema para que los proyectos españoles puedan acceder a las ayudas europeas y trabajar en entornos de coproducción internacionales?

J. M. N.: El ecosistema actual es inevitablemente consecuencia del marco jurídico, que convierte ser productor independiente en España en una profesión de riesgo. Tener la capacidad de atraer financiación que no provenga de los grandes proveedores de servicios audiovisuales a un proyecto es una labor dificilísima, casi imposible, si no cuentas con una preventa en un gran canal o ventana de explotación.
El argumento que utilizan para justificarse estas grandes compañías es que ellas están pagando por la obra. Pero no es exactamente así. Hace años sí te daban un adelanto para empezar a financiar las obras, pagar gastos de producción, los platós…pero ahora ya no. Actualmente se trabaja contra factura y antes de recibir el primer euro por parte de una televisión el productor tiene que poner antes dos, tres o cuatro millones de euros adelantados de su propio capital. En España hay muy pocas productoras con capacidad para trabajar así.
Al final, si no cambiamos el modelo, las únicas coproducciones vendrán por parte de grandes grupos que tienen filiales en varios países y harán “coproducción” entre varias productoras que tengan integradas dentro de su infraestructura.
Si el único activo de los productores es la propiedad intelectual y los grandes proveedores de servicio se apropian de él por completo, nos hemos cargado el modelo. La única solución posible para por establecer un marco regulatorio que proteja la producción independiente, que ofrezca distintas posibilidades para financiar proyectos y que a partir de ahí vaya surgiendo esa diversidad.

DLO produce Dime quien soy ©JulioVergne

C&T.: ¿Qué falla en el marco regulatorio español en el ámbito de la propiedad intelectual?

J. M. N.: Con la legislación actual, el productor no tiene derechos de propiedad intelectual como autor de la obra, solo se establece que puede gestionar los derechos conexos. Y como se ha producido una concentración tan grande en el lado de los que tienen la ventana de explotación de los contenidos, eso les ha permitido meterse también en el ámbito de producción para no tener que pagar por cada pase.
Por trasladarlo a un ejemplo que conoce todo el mundo, Friends es un éxito mundial que cada vez que se vende a una televisión, sus productores originales participan del éxito, han ganado y ganan actualmente ingentes cantidades de dinero. Si Friends surgiera ahora en España, el operador de la ventana se quedaría con la propiedad intelectual, en lugar de pagarle al productor por los pases le haría únicamente un pago a través del cual se quedaría la propiedad intelectual. Para ellos es un winwin: aunque salga mal lo amortizan rápidamente a través de la publicidad, y si tiene éxito se quedan todo el dinero.
Así el panorama se queda muy mustio. Mientras una plataforma o proveedor de servicios tiene por obligación un portfolio gigantesco, ¿un productor qué tiene? ¿3 o 4 series al año? Estamos dejando en manos de alguien que no le importa tanto el producto las posibilidades de que triunfe o fracase, porque a ellos solo les importa producir mucho y no perder dinero. La explotación de cada contenido particular pasa a un segundo plano.

C&T.: ¿Qué iniciativas legislativas propone PATE para mejorar esta situación?

J. M. N.: Nuestra hoja de ruta está clara. La ley tiene que reconocer al productor independiente como productor creador, reflejado como tal en la ley de propiedad intelectual y en lugar de gestor de derechos conexos. A partir de ahí tendrá asociados una serie de derechos irrenunciables.
Se ha comprobado que el mercado no puede regular las relaciones entre players gigantes y pequeños. La ley nos tiene que proteger. La mejor forma sería que las ayudas directas o indirectas que se den a los proyectos deben ser solamente obtenidas si se incluye un productor independiente y además ser asumidas como contribución del productor independiente al proyecto y convertirse en su participación en la propiedad intelectual.
En lo relativo a los encargos de producción proponemos una especia de periodos de explotación exclusiva, en los que estamos proponiendo la reversión de los derechos equivalentes en un período de explotación razonable. De esa manera, una vez que se haya hecho una primera explotación del producto, se puede volver a tener esa conversación de “déjame intentar explotarlo de nuevo a mi manera y ganemos dinero los dos”. Si un productor dispone del 50% de los derechos de una obra (por ejemplo, adquiridos a través del importe de una ayuda va a ser el primer interesado en explotar el producto en ventanas internacionales que no se hayan explorado, mucho más que un operador que tenga cientos de productos en su portfolio. Y si lo consigue, ambos ganan dinero.

C&T.: ¿Cómo encajan en este tablero de juego las plataformas?

Najwa Nimri conducirá Insiders, el primer reality de Netflix en España producido por iZenJ. M. N.: Sin lugar a dudas han sido aliados para los productores independientes, pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Con ellas ha llegado la posibilidad de tener impacto internacional sin hacer un esfuerzo colosal: en un click tienes todo el mercado a tu disposición. A través de ello se ha conseguido que, por ejemplo, en USA a nadie le importe ya ver contenido con subtítulos y en versión original.
Eso sí, hay que establecer reglas de juego para construir un mercado lo más transparente y justo posible para todos, no solo el que a ellas les interese. Por su parte, nos ofrecen minimizar nuestro riesgo y a cambio deshacernos de los derechos: nos compran la temporada entera, la suben y se acabó. Pero no es suficiente, nosotros estamos acostumbrados a convivir con el riesgo de que nos cancelen un producto al tercer capítulo, queremos participar del riesgo y del posible éxito. Entendemos que las OTT quieran mantener la exclusividad de algunos títulos, pero hay que montar un sistema de remuneración y cooperación más transparente y completo.

C&T.: ¿Cómo se consigue que éxitos creativos explotados en las plataformas como La Casa de Papel o Élite se traduzcan en una industria audiovisual fuerte en el país?

J. M. N.: Nosotros siempre hemos sabido el gran talento que teníamos, pero las plataformas nos han permitido corroborar que ese talento tenía proyección mundial. Y eso solo se traducirá en una industria fuerte si se ratifican las líneas de trabajo que mantenemos con la Administración. Si el marco jurídico permite mantener a la productora la propiedad intelectual de las obras, cada título de éxito que se distribuya internacionalmente será un activo económico para la industria española. Así se irá conformando poco a poco músculo financiero. Disney es Disney porque tiene la propiedad intelectual de sus obras…
Por otro lado, antes el talento individual se relacionaba con el productor independiente, y este ejercía de intermediario con las empresas grandes para transformar esas ideas en dinero. Esa es la habilidad del productor independiente, mitad creador y mitad empresario. Con el modelo actual, el talento si quiere destacar debe relacionarse directamente con los gigantes y, si lo consigue, lo normal es que salga perjudicado.
Es muy complicado que una productora fuerte nazca únicamente del talento, sin intermediarios… los artistas deben relacionarse con productores independientes que tengan ese perfil empresarial que les ayude a crecer y convertirse en pequeñas industrias autónomas.