Por Peter Andermatt

La segunda ola de calor en poco de un mes nos ha puesto contra las cuerdas, física y mentalmente. Sobre todo, en los trayectos de un lugar refrigerado con un aire condicionado a otro, cuesta un poco pensar fríamente. Pero intentémoslo. Como ya apunté en mi anterior editorial, un fenómeno que actualmente está en boca de mucha gente es la película americana OBSESSION de un tal Curry Baker. Costando menos de un millón de euros, lleva recaudados más de 400 millones. Cuando la mencioné hace un mes, todavía no la había visto. Ahora sí, y entiendo por qué es un éxito. Recomiendo verla, porque es entretenida y demuestra que se pueden hacer buenas películas simpáticas con poco dinero y sin estrellas. Es muy eficaz, en diferentes aspectos como el guion, el sonido y la producción en general. La clave del éxito principal de la película, que no es precisamente una obra de Arte, quizás sea la campaña de promoción y marketing a gran escala y muy bien ejecutada. De todos modos, también recomiendo verla para que nos quitemos el miedo y el complejo de inferioridad ante el cine norteamericano. Claro, muchas veces nos ganan por goleada, sobre todo a la hora de vender sus obras. Otro ejemplo norteamericano reciente, en este aspecto, fue TERRIFIER 4, también un milagro de la relación precio-recaudación, y un buen caso de estudio de cómo promover una película de terror en un mercado como Estados Unidos y más allá. Ahora sí, pensando fríamente, ¿qué tienen estas películas que las nuestras -europeas- no tienen? La respuesta es muy sencilla y viene después del siguiente párrafo.
El cine europeo es un motor de grandes películas muy diversas, siempre lo fue y siempre lo será. Si nos quedamos en el género, no nos olvidamos de MELANCOLÍA de Lars von Trier, por ejemplo. Una maravilla. Si alguien quiere saber qué hizo que fuera un éxito en taquilla, le recomiendo ver nuestro vídeo “Cómo seducir a la audiencia”, donde un experto lo explica al detalle. También me viene a la mente ELLE de Paul Verhoeven, que es una locura, a parte de una película ejecutada a la perfección. Sin olvidar DÉJAME ENTRAR del sueco Thomas Alfredson, una de miedo y vampiros más que memorable. Incluso el cine español nos ha regalado muchos casos de cine de género que ha funcionado muy bien, aunque a menor escala en términos de ventas. Si comparamos estas películas y otras europeas de género con OBSESSION, al menos a mí me parece que son igual de eficaces, pero mucho más sofisticadas, en el buen sentido del término. Dicho de otra manera: a parte de su eficacia a la hora de entretener, son obras con un cierto nivel artístico, que aportan algo más que espectáculo puro y duro. Si nos abrimos del género al cine en general, tampoco nos tenemos que avergonzar. En el video de los 35 años de MEDIA que hemos preparado veréis una serie de títulos que han hecho Historia. Varios se han convertido en clásicos, tras unos recorridos muy dignos por los festivales internacionales de prestigio, y generando buenas audiencias.
Hay que dejar de comparar nuestro cine con el de Estados Unidos. No tiene mucho sentido, sobre todo por la cuestión de la inversión en promoción y distribución, que explica en buena parte la diferencia de suerte entre nuestro cine y el de USA. Si tratamos de averiguar la proporción de inversión en producción y promoción/distribución del cine, al menos a mí me salen las siguientes medias:
- Cine europeo, 80%-90% de la inversión en producción, y el 10%-20% en promoción/distribución.
- Cine norteamericano tipo blockbuster, 50%-50%.
- Cine norteamericano low cost y de terror, 5%-15% producción, 85%-95% promoción/distribución.
Por ejemplo, GET OUT de Jordan Peele costó 4,5 millones de dólares, pero Universal invirtió 77 millones en su campaña global de promoción. El resultado fue un éxito. Frente a este caso, tenemos otro ejemplo europeo de género más bien triste, en este caso de una película de ciencia ficción sueca-danesa, que es excelente. Se trata de ANIARA (2018, dirigida por Pella Kågerman y Hugo Lilja). Producida por gente muy competente, con un presupuesto de solamente unos dos millones de euros, está considerada entre los amantes del género como una obra maestra, sobre todo comparada con gran parte del cine de ciencia ficción que nos llega desde Estados Unidos, últimamente. La recaudación en salas de la película escandinava fue muy pobre, y mucha gente afín al género ni siquiera sabe que existe, por la falta de promoción. ANIARA fue una película financiada, fundamentalmente, con subvenciones públicas. Quizás por eso, no hubo una gran presión a la hora de recaudar la inversión mediante una venta agresiva de la película. Es algo que suele suceder en muchos casos, pienso. Vender no es gratis, y no hay muchos fondos públicos -ni privados- dedicados a ello.
Estoy hablando una vez más de lo mismo. La asimetría que existe en nuestro cine con respecto a la inversión en producción y promoción/distribución es obvia. En la televisión no tenemos el mismo problema. Las series europeas de ficción, ante todas las españolas, tienen una conexión muy buena con las audiencias, incluso a nivel internacional. Porque el modelo de promoción y difusión es distinto. Como también es el modelo de financiación de la producción.
Con todo esto, no pretendo proponer ningún tipo de solución, porque al menos a corto plazo tampoco la veo. Lo que sí podemos tratar de hacer es seguir investigando el mercado, para entenderlo cada vez mejor. Nuestros instrumentos de estímulo del sector audiovisual son moldeables. En los 35 años que lleva MEDIA, hubo cambios en la industria y también en el programa. El camino no ha sido fácil, pero fascinante. Y ha merecido la pena, porque desde entonces la cuota de mercado del cine europeo en Europa se ha duplicado. Algo es algo.














