La nueva producción de Eterno Island Pictures ha finalizado su rodaje en Nueva York con Adrián Lastra, Aida Folch y Esmeralda Pimentel al frente del reparto. Dirigida por Álvaro Congosto en su debut cinematográfico, la película adapta a la gran pantalla la aclamada novela gráfica de Bastien Vivès, galardonada en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême.

La película El gusto del cloro, dirigida por Álvaro Congosto y producida por Eterno Islands Pictures, concluyó el pasado viernes 8 de mayo su rodaje en Nueva York, poniendo fin a una producción que ha transitado por Madrid, Las Palmas y distintos enclaves de la ciudad estadounidense. Protagonizada por Adrián Lastra, Aida Folch, Esmeralda Pimentel y José Luis García Pérez, la cinta adapta la célebre novela gráfica de Bastien Vivès, reconocida en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême.
El equipo ha dedicado su última semana de filmación a rodar en exteriores reales de Manhattan, Brooklyn y Queens, incluyendo estaciones de metro, vagones, plataformas y diversas localizaciones urbanas que aportan una dimensión visual y emocional decisiva al relato. Para Congosto, esta etapa final ha permitido “dar otra dimensión a la película”, reforzando la atmósfera de una historia marcada por la introspección y el descubrimiento emocional.
La adaptación traslada a la gran pantalla una de las obras más reconocidas de Vivès, publicada en 2008 y considerada un referente del cómic europeo contemporáneo por su delicadeza narrativa y su capacidad para retratar emociones contenidas. El proyecto fue desarrollado dentro del programa Sources2 Lab y apuesta por ampliar el universo emocional de la novela original.
Nueva York, el gran reto de producción
Rodar en Nueva York ha supuesto el mayor desafío logístico para la película. Según ha explicado la productora Patricia González, los retrasos derivados de la tramitación de visados y la coordinación entre el equipo español y el estadounidense obligaron a reorganizar la fase final del rodaje.
La responsable de títulos como Papeles, La boda, Golpes a mi puerta o Fiesta Pagana destaca que esta etapa internacional ha supuesto “un salto cualitativo” tanto para la película como para la propia productora. También ha subrayado el compromiso del reparto principal, que retomó sus personajes tras casi cuatro meses de pausa entre rodajes.
Además, González ha puesto en valor las alianzas tejidas durante esta fase con profesionales como Andrés Garzas y el equipo de Burrito Films, una colaboración que ha enriquecido la dimensión internacional del proyecto.
Una historia sobre el vértigo de vivir
La película sigue a Nico, un joven camarero español que vive en Nueva York y cuya rutina cambia por completo al conocer a Emily, una nadadora que desaparece misteriosamente tras susurrarle unas palabras bajo el agua. Obsesionado con encontrarla, emprenderá un viaje emocional que lo obligará a enfrentarse a sus miedos, deseos y a su incapacidad para tomar decisiones.
Definida como “un cuento de amor con final feliz”, El gusto del cloro responde a la pregunta que el cómic original dejó abierta, explorando la parálisis emocional y la posibilidad de transformación cuando el amor irrumpe de forma inesperada.
Para Congosto, cuya trayectoria se ha desarrollado entre España y Estados Unidos y que recibió en 2016 el Premio EGEDA por su cortometraje El Pretendiente, esta ópera prima supone el paso natural hacia el largometraje de ficción con una propuesta luminosa, íntima y profundamente emocional.















