Nos reunimos con Tony Bancroft, animador y director de películas como Mulan en el marco del Festival Animayo celebrado en Las Palmas de Gran Canaria.

I. De la animación tradicional al 3D
Cineytele: Cuéntame sobre tu experiencia. Sé que viviste la «era dorada» de la animación. ¿Qué crees que se ha ganado o perdido con la transición al 3D y cómo ves el panorama actual?
Tony Bancroft: Recuerdo perfectamente el momento en que vi Toy Story por primera vez. Hicieron un pase especial para nosotros, los animadores de 2D. En aquel entonces, todos estábamos trabajando en El Rey León. Nos enseñaron solo una secuencia de Toy Story y nos quedamos boquiabiertos; se nos cayó la mandíbula al suelo porque era algo completamente revolucionario.
Recuerdo hablar con mis compañeros y decirles: «Creo que acabamos de presenciar el fin de la animación en 2D». Ellos decían que no, pero efectivamente, unos cinco años después, el estudio cerró su departamento de tradicional. Al principio hubo mucha amargura hacia el CGI, pero al final no dejábamos de ser animadores usando una herramienta distinta. Yo mismo terminé dirigiendo Animal Crackers (CGI) y trabajando en Stuart Little 2 para Sony. Para mí, son solo distintos juegos de herramientas. No creo que una sea mala y la otra buena; todo depende de cómo se usen.
II. El desafío de la Inteligencia Artificial
Cineytele: Ahora el tema de conversación es la IA. ¿Cómo crees que afectará al sector? ¿La estás utilizando en tus producciones actuales?
TB: Ahora mismo no la utilizo para nada. Intento mantener la mente abierta por si puede servir como herramienta, pero de momento no veo que las grandes corporaciones estén creando utilidades para que el artista las controle. La IA actual quiere hacerlo todo por ti, y así no puedes iterar ni hacer cambios creativos.
Para mí, eso no funciona. La animación necesita ser impulsada por un alma y un corazón; las máquinas no tienen corazón. Me parece que se le ha dado demasiado hype corporativo. Nos la venden como el futuro inevitable, pero no veo a los cineastas con ganas de usarla. Afectará a la industria, sí, pero no tan rápido ni de forma tan masiva como se predice.
III. Codicia corporativa y el mercado laboral
Cineytele: Estamos viendo muchos despidos y cambios en la estructura de los estudios. ¿Crees que es culpa de la tecnología?
TB: Creo que tiene más que ver con la codicia corporativa que con la IA. Los estudios ahora buscan «flexibilidad»: prefieren contratar freelancers para poder despedirlos rápidamente en cuanto terminen su tarea. Así se ahorran pagar seguros médicos y beneficios a largo plazo. Como ser humano, me parece algo muy egoísta, aunque entiendo que desde un punto de vista puramente empresarial busquen ahorrar costes.
IV. Estética global vs. Historias humanas
Cineytele: Al observar el mercado y los festivales actuales, ¿crees que hay una estética global uniforme o sigues encontrando propuestas creativas interesantes?
TB: Diría que sí y no. Hay una base similar en los cortometrajes de todo el mundo porque somos humanos intentando contar historias humanas. Todos hablamos de la jubilación, de la enfermedad, de perder un amor o de encontrarlo. Lo que cambia es la cultura y el prisma a través del cual se cuentan. Las emociones son universales, pero la ejecución sigue siendo única según el lugar de origen.
V. El éxito de «The Piano» y el regreso al 2D
Cineytele: Has producido el cortometraje The Piano (de Avery Croll). Ayer lo vi y me hizo llorar. Es muy especial. ¿Qué te llevó a invertir tu tiempo en este proyecto?
TB: Avery fue alumna mía en el máster que imparto en Tennessee. Cuando me trajo el primer boceto de la historia, supe que era especial. Tenía ese «corazón humano» del que hablábamos. No quise ser solo su profesor; quise ayudarla a proteger esa visión. Ella es una artista maravillosa, casi como una «joven maestra».
Lo curioso es que ella quiso hacerlo en 2D. Todos mis alumnos quieren aprender cómo hacíamos las cosas en los años 90. Hay un amor renovado por lo artesanal. Creo que el público joven conecta con eso precisamente por el hartazgo que hay con la tecnología y los debates sobre la IA. Celebrar algo hecho a mano es muy necesario hoy en día.
VI. El futuro: Streaming, YouTube e Independencia
Cineytele: ¿Crees que las plataformas de streaming están limitando la creatividad al buscar solo contenido comercial, o están abriendo puertas?
TB: Depende de la plataforma. Apple TV, por ejemplo, está buscando cosas distintas e independientes. Otras son muy comerciales. Pero lo más emocionante de esta época es que ya no necesitamos a los grandes estudios. Antes, si querías sacar una serie, tenías que vendérsela a Disney y ellos decidían si la hacían o la tiraban a la basura.
Hoy, YouTube y las redes sociales permiten que seamos nuestro propio estudio. Puedes crearte una audiencia en Instagram, lanzar un Kickstarter y producir tu propio corto.
Cineytele: Si volvieras a ser estudiante hoy, ¿qué harías diferente?
TB: Es lo que les digo a mis alumnos: posicionaros como artistas independientes. Trabajad vuestra marca personal. Sed francos sobre lo que creéis y lo que queréis hacer. Cuando yo empecé, solo existían Disney o Hanna-Barbera; si no te daban trabajo ellos, no eras nadie. Ahora hay mil caminos para triunfar como animador, aunque nos toque ser un poco más «vendedores» de nosotros mismos.














