Por Antonio Carballo

La polémica suscitada últimamente por la actuación de la presidente de México está consiguiendo justo lo contrario de lo que ella pretendía… Nunca en los últimos 50 años se ha hablado tanto sobre la Hispanidad.
De entre los cientos de dibujos, comentarios y videos que se están haciendo virales en You Tube a propósito de la “historia negra” del descubrimiento y la europeización de Las Américas por parte de nuestros antepasados, he querido destacar este que les comparto por sus múltiples referencias a la importancia del Cine en la construcción de esa mentira global.
El autor de la conferencia que les ofrezco, don Alberto Gil Ibáñez, escritor e historiador, nos explica desde el Foro “Amigos de la Hispanidad” con palabras claras y llanas muchas de las razones por la que los anglosajones tienen que recurrir a personajes de ficción para protagonizar sus películas de acción y aventuras. Entre otras porque ellos carecen de personajes de carne y hueso sobre los que construir grandes historias épicas, románticas, de amor por un ideal, por una bandera. Precisamente eso de lo que está sobrada nuestra gesta hispánica. Ellos no tienen a un Cristóbal Colón, ni a un Francisco de Pizarro, ni a un Juan Sebastián Elcano, ni a un Andrés de Urdaneta, ni a un Blas de Lezo, ni a un Antonio de Nebrija, ni a tantas mujeres heroicas que ha dado España (empezando por Isabel la Católica), antes, durante y después del descubrimiento de América, el acontecimiento histórico de mayor relevancia en la historia de la humanidad. Por eso los protagonistas de sus películas tienen que ser ficticios: Superman, Batman, Spiderman…
Lo que España hizo en América fue expandir el Imperio Romano hasta cimas nunca antes alcanzadas por ningún imperio. España llevó a medio mundo la filosofía humanística greco-romana, nada más y nada menos. Un filosofía donde primaba la razón de ser de los individuos, un Imperio Moral, frente al Imperio Inglés donde primarían los intereses comerciales (las famosas “razones de estado”) que nos hemos dejado imponer desde Londres.
Otro tanto podríamos decir de la negativa influencia de Francia después de su Revolución de 1789. Sus tenebrosos personajes sembraron el régimen del terror (de los que nadie habla) en los años siguientes hasta la llegada de Napoleón que, por otros motivos bien distintos, sumió a toda Europa en un baño de sangre. La verdadera ilustración no nació en París, nació en Salamanca. En la Escuela de Salamanca y en las Universidades de Alcalá, de Valladolid y en las otras cien universidades del mundo hispano.
En cuanto a ingenio inventor de los españoles, toda su huella ha sido borrada de la historia que se vende en la mayoría de las Universidades, simplemente porque son españoles. Y, sin embargo, aparecen como titulares de esos inventos otros que luego vinieron de Francia e Inglaterra a copiar. En una sola frase: hemos permitido que se cancele el pensamiento hispánico.
Quiero terminar esta breve crónica con un apunte que pasó por alto nuestro gran conferenciante de hoy: la total ausencia de cualquier referencia a España en las series documentales que producen los norteamericanos –Discovery, History Channel— y los franco alemanes con ARTE TV. Estas series, difundidas extensamente a través de todas las emisoras de televisión del mundo debían se rechazadas en España o, al menos, emitidas con un comentario de alguno de nuestros grandes historiadores, antes de su emisión.
Por último, Alberto Gil defiende que “frente a la segunda globalización que nos llega, la del hombre dominado por la IA, el pensamiento hispano tiene la obligación de hacer llegar al mundo su mensaje humanista”
Pero me temo que pedir algo así a un gobierno como el que tenemos ahora es como predicar en el desierto.














