La secretaria de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, María González Veracruz, ha defendido recientemente los avances del Spain Audiovisual Hub, destacando que España alcanzó en 2025 las 337 producciones cinematográficas, situándose como segundo país europeo en volumen, solo por detrás de Italia. La cifra impresiona. Pero conviene preguntarse: ¿es realmente un éxito?
Producir 337 títulos no es, por sí solo, una buena noticia. La cantidad no equivale automáticamente a impacto cultural, industrial o comercial. De ese volumen de películas, ni la mitad ha logrado un estreno comercial (datos de La Academia), y muchas desaparecen tras un paso fugaz por festivales o circuitos minoritarios. El resultado es un modelo basado en la hiperfragmentación de recursos, donde se financian numerosas producciones de bajo presupuesto con escasa capacidad de competir en taquilla o en mercados internacionales.
El Hub ha movilizado miles de millones de euros en inversión pública y en incentivos fiscales. Sin embargo, el debate de fondo no debería centrarse únicamente en cuánto se produce, sino en qué tipo de cine se está impulsando. Si el objetivo es convertir a España en un referente global, la estrategia no puede basarse en multiplicar titulos de reducido alcance, sino en fortalecer proyectos con verdadera ambición industrial.
El único que puede estar satisfecho con la situación actual debe ser el señor URTASUN quien, aplicando la doctrina de Mao, reparte las subvenciones de su Ministerio entre cientos de gallinas, en mínimas porciones para que sobrevivan, mientras poco a poco su colega de Hacienda las va desplumando. Y las gallinas agradecidas por aquéllos granos de arroz, la siguen ciegamente como su «amado líder.
Solo así se entiende que se produzcan al año las de 300 películas, o que se hayan celebrado en 2025 casi 200 festivales, festivalitos, microfestivales, mercados, mercaditos, jornadas, residencias, talleres, junkets o pitchings, todos ellos organizados con dinero público para instruir a una población y a unos profesionales cada vez más «amaestrados» (Hago notar la diferencia entre profesionales y empresarios).
Puede resultar curioso, pero a la Fiesta de los Empresarios de este año no ha acudido ningún representante de lo público, a pesar de haber sido invitados. ¿Tendrán miedo de verse cara a cara con los empresarios sin tener su mesa oficial como parapeto?
Sería un gran paso adelante el que todos los empresarios celebrásemos una gran reunión anual, coronada por una Cena de Gala con la entrega de los PREMIOS ESTRELLA A LA EXCELENCIA EMPRESARIAL. En lugar de eso, tenemos a los distintos gremios del Cine organizando múltiples actos para mirarse el ombligo: EGEDA organiza los de producción de largometrajes, las Asociaciones de Aminación los suyos, los de Televisión los suyos, los de Cortos los suyos, los de Cine publicitario los suyos, los Exhibidores los suyos, las Industrias técnicas los suyos, etc, etc…
Si esta utopía mía se lograse, sería la gran demostración de que, todos unidos, tenemos un enorme poder. Un poder que ahora está en manos de Instituciones y políticos que, salvo honrosas excepciones, nos mangonean a su antojo.
Y aunque tengo un tesón y una paciencia monumentales, ya estoy cansado , de tanto teatrillo, tanto inmovilismo y tanto reino de taifas mientras Francia, Alemania, Italia… colonizan nuestro mercado natural, que está compuesto por casi 600 millones de hispanohablantes nativos.
Antonio Carballo















