
Así comenzaba el actor catalán, Eduard Fernández, su discurso de agradecimiento por haber recibido el Premio Nacional de Cinematografía 2025 en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Un acto en el que también ha querido reivindicar la barbarie que se está cometiendo en Gaza. Por Noelia Jiménez
Cuando un actor recibe un premio, generalmente lo recibe por su papel en un trabajo o por su trayectoria. Sin embargo, un buen actor lo recibe, no solo por este motivo, sino también por la huella que deja en el mundo y en la sociedad en general.
Y, sin duda, el actor barcelonés, Eduard Fernández, ha recibido el Premio Nacional de Cinematografía 2025 por su faceta profesional, pero también por su manera de ser y estar en el mundo. Tal y como han coincidido el director vasco, Jon Garaño (Moriarti Produkzioak), la directora catalana, Mar Coll y el Ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
EL HOMBRE SENSIBLE Y CONTUNDENTE

Nada más hacer acto de presencia en la sala Prisma del Centro Cultural Tabakalera, de San Sebastián, Eduar Fernández ha recibido una gran ovación por parte de todos los presentes.
Acompañado por su hija, la también actriz, Greta Fernández, su hermana, amigos y otras personalidades de la política y la cultura nacional e internacional, Eduard Fernández, “un hombre al que no le gusta recibir elogios”, tal y como explicaba Jon Garaño, ha escuchado cómo, tanto el director vasco, como la directora catalana y el Ministro de Cultura solo han tenido palabras de admiración y agradecimiento a su trayectoria y, sobre todo, a su persona.
Jon Garaño lo ha hecho recordando una anécdota que tuvo lugar durante el rodaje de la película ‘Marco’. Y ha alegado que “Eduard no es sólo grande por lo que hace, sino por lo que hace sentir a los demás. Porque sostiene e inspira. Porque sabe transmitir vulnerabilidad, pero también contundencia”.
Y prueba de esto que explicaba Garaño se pudo ver en 2024, cuando interpretó, por un lado, el carácter duro de Enric Marco en la película ‘Marco’, por la que ha recibido el Goya a Mejor Actor Protagonista, y, por otro, el hombre amable y luchador de la película, ‘El 47’.
Por su parte, la directora Mar Coll también ha destacado la ayuda que recibió en su primer largometraje, ‘Tres días con la familia’, gracias a que “Eduard, que ya era un gran actor, puso todo de su parte para que la película fuera un éxito y no pareciera. Él se entrega, en cada trabajo, como nadie lo hace”.
“Mi forma de estar en el cine es gracias a ti. Gracias a que me apoyaste desde el primer momento y acallaste mis inseguridades”, agradecía Coll.
Un agradecimiento al que también se ha sumado el Ministro de Cultura, Ernesto Urtasun: “Los que somos de Barcelona nos sentimos muy orgullosos y orgullosas. Hay en Eduard Fernández algo más que la técnica, los gestos o la voz. Y ese algo es una aleación irresistible e irrefutable de valentía y también de vulnerabilidad. Como actor y como persona. Como creador de lo más profundo de los personajes que logra encarnar.
EL ESPEJO DE LO QUE ESTÁ PASANDO

Emocionado y agradecido, el premiado Eduard Fernández ha querido tener un recuerdo para quienes han estado y están con él, al mismo tiempo que ha hecho un pequeño recorrido por su trayectoria profesional, recordando los primeros momentos de la misma.
“Con 17 años sentía que algo me faltaba. Buscaba un lugar seguro en el mundo, un refugio en el que poder expresarme, ser yo y encontrar esa falta que yo sentía. Y resulta que esa falta, ese refugio en el mundo lo encontré en un escenario”.
Tras esto, Fernández ha dedicado gran parte de su discurso para mostrar su rechazo a todo lo que está sucediendo en Gaza. “Yo creo que Gaza es un espejo en el que estamos todos. Lo que ocurre en Gaza son gritos en el cielo y en la tierra son actos”. Por ello también ha querido leer los nombres de algunos niños y niñas menores de 2 años que han sido asesinados.
“Es una auténtica barbaridad. La debacle de nuestro siglo. Algunos dirán que somos muy pesados con el tema. Pero no podemos dejar de decirlo porque ellos no se van a cansar de matar. No podemos dejar de reivindicar para ver si, de alguna manera, podemos conservar nuestra dignidad”.














