La coproducción entre la española Películas Grupo Tranquilo y la argentina AZ Films ha empezado recientemente su rodaje en Buenos Aires tras cuatro semanas en distintas localizaciones de la Costa del Sol. La nueva película de Santi Amodeo, que está protagonizada por Óscar Martínez, Carlos Areces e Ingrid García Jonsson, mezcla la comedia y el thriller en el entorno de los resorts de lujo.

La película se ha grabado durante cuatro semanas en Andalucía, en las provincias de Málaga, Sevilla y Cádiz. Especial relevancia tiene la grabación en Marbella, ciudad que según Amodeo se ha reflejado principalmente desde el punto de vista de la corrupción política pero no desde la de los multimillonarios y la jet set.
El director Santi Amodeo, responsable de películas como Astronautas y ¿Quién mató a Bambi?, ha escrito el guion junto a Rafael Cobos, dos veces ganador del Goya gracias La isla mínima y El hombre de las mil caras.
El actor argentino Óscar Martínez (El ciudadano ilustre, Relatos salvajes), Carlos Areces (Anacleto, Balada triste de trompeta) e Ingrid García Jonsson (Hermosa juventud, Zona Hostil) encabezan el reparto de esta cinta que cuenta con participación de Canal Sur y Movistar+ y que en Buenos Aires tiene una grabación de tres semanas de extensión.

El equipo técnico de Yo, mi mujer y mi mujer muerta incluye al director de producción Manolo Limón, al compositor Enrique de Justo, al montador José Manuel García Moyano (Goya por La isla mínima) y dos talentos argentinos como el director de arte Sebastián Orgambide (El clan, La cordillera) y el joven director de fotografía Leo Hermo.
La película, grabada con cámara Arri Alexa Mini, tiene como proveedor de cámara a Ovide y a Cinelumen en el material eléctrico. Latido Films es la agencia que lleva las ventas del film, que ya tiene cerrado a Disney como distribuidora en todo el territorio iberoamericano.
El argumento del film, que tiene un presupuesto de unos 2 millones de euros, sigue a un profesor argentino que, tras la muerte repentina de su mujer, tiene que afrontar el último deseo de la fallecida: que sus cenizas sean esparcidas en Marbella. Una vez allí, el protagonista se dará cuenta de la vida oculta de su mujer.














