Los actores se incorporan al reparto de la serie producida por la cadena de Fuencarral en colaboración con Alea Media, que tiene como protagonistas a José Coronado y Álex González.
El alzhéimer del patriarca y la carrera por la sucesión en el imperio generarán muchas complicaciones en la familia Bandeira. Pero los problemas y las tensiones se intensificarán cuando Berta Moliner, la cuñada del todopoderoso Nemo, regrese a Oeste con su hijastro, Daniel Artaga, dos nuevos personajes que se incorporarán a la trama de ‘Vivir sin permiso’ a los que darán vida Leonor Watling y Patrick Criado.
Ambos intérpretes comenzarán a rodar en Galicia en los próximos días junto al elenco artístico de la serie, encabezado por Jose Coronado, Álex González, Claudia Traisac, Pilar Castro, Àlex Monner, Giulia Charm, Ricardo Gómez, Luis Zahera y Unax Ugalde y completado por Carlos Hipólito, Ledicia Sola, María Guinea, Edgar Vittorino, Xabier Deive, Daniel Currás, Camila Bossa, Mercedes Castro, Manuel Cortés, Carmela Martins y Paula Pier.
‘Vivir sin permiso’ es una serie producida por Telecinco en colaboración con Alea Media creada por Aitor Gabilondo e inspirada en un relato de Manuel Rivas.
Vivir sin permiso narra el declive de un líder poderoso, dominante y temido que ha controlado con mano de hierro durante años la comunidad en la que vive, y el espectáculo cruel y despiadado que ofrecen sus familiares y allegados por hacerse con el control de su imperio. Pasiones, rivalidades e intereses enfrentados; intensas tramas emocionales y personales de los personajes y momentos violentos e impactantes propios del thriller son los ejes en torno a los que se vertebra la serie.
El argumento se centra en la historia de Nemesio ‘Nemo’ Bandeira, un hombre que se enriqueció en el pasado con actividades ilegales pero que ha conseguido blanquear su trayectoria hasta erigirse en uno de los empresarios más influyentes de Galicia, a través de una importantísima compañía conservera. Cuando a Nemo le diagnostican Alzheimer, tratará de ocultar su enfermedad para no mostrarse vulnerable mientras pone en marcha el proceso para elegir a su sucesor, lo que provoca una hecatombe en la familia.















