Un libro blanco de Animum revela que la inteligencia artificial ya forma parte del día a día de los profesionales de la animación 3D y los VFX, pero su implantación en las grandes producciones sigue frenada por cuestiones legales y de propiedad intelectual.

La Animum Creativity Advanced School ha publicado el libro blanco La IA en la industria de la Animación 3D y los VFX, el primer estudio en español basado en la experiencia directa de 100 profesionales en activo de estudios como DNEG, ILM, Sony, Netflix, Framestore, EA y Ubisoft. El informe pone de manifiesto una importante brecha entre el uso individual y el corporativo de la inteligencia artificial: mientras el 63% de los artistas utiliza herramientas de IA en su trabajo diario, únicamente el 17% de los grandes estudios las integra actualmente en producciones reales.
El estudio, realizado en mayo de 2026 con profesionales de más de 20 estudios internacionales, concluye que el principal obstáculo para su adopción no es la tecnología, sino la seguridad jurídica. El 57% de los encuestados señala la propiedad intelectual como la mayor barrera, mientras que el 55% destaca la falta de control sobre los resultados generados por IA. De hecho, un 15% trabaja en compañías que mantienen una política de prohibición total de estas herramientas.
Lejos de la imagen de una IA dedicada a generar imágenes, el informe refleja que su uso más extendido se centra en la automatización de tareas técnicas. Herramientas como ChatGPT (76%), Gemini (61%) y Claude (35%) se emplean principalmente para generar código, scripts y optimizar procesos de producción, mientras que ComfyUI (31%) se consolida como la solución preferida para la generación de imágenes en entornos locales y seguros.
Pese a las reticencias actuales, el sector prevé una rápida evolución. El 85% de los profesionales cree que la IA estará integrada en los flujos de trabajo de las producciones cinematográficas y los videojuegos AAA antes de 2031, aunque disciplinas como la animación de personajes siguen siendo, por ahora, el ámbito menos permeable a esta tecnología. El informe coincide además con la inminente entrada en vigor de la nueva normativa española sobre inteligencia artificial, que obligará a identificar los contenidos generados mediante IA distribuidos comercialmente.














