Por Juan García
Como siempre, Patrick von Sychowski dando el punto de visto correcto de la situación. Ya vimos en España en las crisis de 2008 / 2012 como el cine sobrevivía gracias a ser de largo una de las opciones de ocio más asequibles.
“Escenario especulativo uno: el cine como ganador relativo. Existe un argumento contracorriente según el cual el cine podría beneficiarse en comparación con otras actividades de ocio fuera del hogar en un contexto prolongado de crisis del coste de la vida. Una entrada de cine sigue siendo una de las opciones de entretenimiento más baratas por hora disponibles. Dos horas de evasión por entre 10 y 15 libras se comparan favorablemente con una comida en un restaurante, una visita a un parque temático o (cada vez más) un depósito de gasolina para una excursión de un día.
En recesiones anteriores, la asistencia al cine a veces se ha mantenido o incluso ha aumentado, ya que los consumidores “bajan de categoría” desde actividades de ocio más caras. La crisis del petróleo de los años 70, pese a su devastación económica, coincidió con uno de los grandes periodos creativos del cine estadounidense (Tiburón, El Padrino Parte II, Alguien voló sobre el nido del cuco), y el público no dejó de ir al cine.
Que este efecto se materialice en 2026 dependerá de si hay contenido capaz de atraerlos, y en ese frente el calendario de estrenos parece prometedor, con Cinemark describiéndolo como “uno de los más sólidos de los últimos años”.
Si esta crisis se alarga y e impacta en el calendario de estrenos… ahí tendremos de nuevo un grave problema.
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