En la 29ª edición del Festival de Málaga, su director, Juan Antonio Vigar, repasa las decisiones estratégicas que transformaron el certamen en la gran plataforma del cine español e iberoamericano. Con la industria como pilar estructural, una clara vocación internacional y una apuesta firme por el talento emergente, el festival se consolida como motor cultural y económico, decidido a liderar el audiovisual en español en los próximos cinco años sin renunciar a su esencia.
1.¿Qué decisiones estratégicas consideras que marcaron un antes y un después en el festival?
A lo largo de estos años ha habido decisiones que no fueron simplemente operativas, sino estructurales. Una de las más determinantes se produjo en 2017 al establecer de manera inequívoca la vocación del Festival como gran plataforma del cine español e iberoamericano. Definir con claridad nuestro territorio cultural nos permitió fortalecer identidad y proyección. También fue clave reforzar el área de industria, entendiendo que un festival contemporáneo no puede limitarse a la exhibición, sino que debe convertirse en espacio de desarrollo, financiación y conexión internacional.
2.¿Qué destacaría de las anteriores ediciones del festival y por qué han sido clave para su crecimiento?
Cada edición ha sido una pieza dentro de una construcción coherente y acumulativa. Como te decía, destacaría especialmente las ediciones posteriores a 2017, cuando ampliamos nuestra dimensión iberoamericana, reforzando los vínculos con América Latina y consolidando Málaga como puente natural entre ambas orillas. También fue cuando nuestra área de industria MAFIZ se estableció, atrayendo productores, agentes de ventas, plataformas y fondos internacionales. El Festival ha sabido crecer sin caer en la dispersión, manteniendo una línea editorial clara.
3.¿Cómo ha cambiado el perfil del público que asiste al festival en los últimos años?
El público ha evolucionado de manera muy significativa. Hoy es más plural, más transversal y, sin duda, más digital. Conviven espectadores históricos, que han acompañado al Festival desde sus primeras ediciones, con nuevas generaciones que descubren el certamen a través de redes sociales, creadores de contenido o plataformas. Observamos también un público más formado, exigente e interesado en participar en coloquios y encuentros. Ese diálogo intergeneracional y esa capacidad de renovación constante son una de nuestras mayores fortalezas.
4.¿Cómo se equilibra la apuesta por nuevos talentos con la presencia de autores consagrados?
Es una tensión necesaria y profundamente enriquecedora. Un festival debe ser plataforma de descubrimiento, pero también espacio de consolidación y reconocimiento. El equilibrio se logra desde el criterio artístico, evaluando cada obra por su valor intrínseco y su coherencia con la línea editorial anual. La convivencia entre nuevas voces y cineastas consolidados genera diálogo, aprendizaje mutuo y renovación del ecosistema.
5.¿Qué impacto real tiene el festival en la industria local más allá de los días de celebración?
El impacto va mucho más allá de los días de alfombra roja. El Festival genera actividad económica, impulsa empleo cualificado y proyecta internacionalmente la marca Málaga como ciudad cultural y audiovisual. Además, fortalece el tejido profesional local mediante formación, encuentros, networking y generación de oportunidades durante todo el año. Se ha convertido en un motor estructural que trasciende la dimensión estrictamente cultural. Y todo ello sin olvidar las diferentes líneas de ayudas que ofrece a la creación y la producción audiovisual.
6.¿Qué mejoras te gustaría implementar en el área de industria y mercado en próximas ediciones?
Nuestro objetivo es seguir ampliando los espacios de coproducción internacional y consolidar encuentros estratégicos entre creadores, productores y financiadores. Queremos fortalecer la presencia internacional y potenciar nuevos programas de desarrollo de talento emergente, tomando como ejemplo nuestro Hack, que es un semillero de talento de nuevos creadores profundamente conectado con el presente y el futuro de la industria audiovisual.
7.¿Cómo influye la tecnología (IA, producción virtual, nuevos formatos) en la visión futura del festival?
La tecnología es una aliada imprescindible. La inteligencia artificial, la producción virtual y los nuevos formatos narrativos están redefiniendo los procesos creativos y productivos. El Festival debe ser espacio de reflexión sobre estos cambios, promoviendo debates éticos y profesionales. Para ello hemos creado La Villa del Mar, un espacio del Festival donde desde la pasada edición abordamos la tecnología y su aplicación en el mundo audiovisual. No obstante, mantenemos una visión humanista: la tecnología debe estar al servicio de la creación y nunca sustituir la esencia artística.
8.¿Qué criterios son innegociables a la hora de definir la identidad del festival?
La defensa del cine en español y del espacio audiovisual iberoamericano es absolutamente irrenunciable. También lo son la calidad artística, la diversidad de miradas, la igualdad de oportunidades y el compromiso con la industria. La coherencia editorial y la responsabilidad cultural forman parte de nuestra identidad.
9. Si tuvieras que definir el objetivo principal del festival para los próximos cinco años, ¿cuál sería?
El objetivo es consolidar al Festival de Málaga como el principal punto de referencia del audiovisual en español a nivel internacional. Queremos fortalecer aún más nuestra dimensión industrial, ampliar alianzas estratégicas globales y profundizar en nuestra vocación cultural y formativa. Se trata de crecer en influencia sin perder identidad.
10.¿Qué criterios sigues para definir y renovar las distintas secciones del festival en cada edición?
Observamos atentamente la evolución del sector, analizamos tendencias y dialogamos con profesionales y público. La arquitectura de secciones debe responder a necesidades reales y a nuevas sensibilidades. Renovar no significa cambiar por cambiar, sino ajustar estratégicamente para mantener coherencia y relevancia.
11.¿Qué papel cumplen las secciones paralelas frente a la Sección Oficial dentro de la identidad global del festival?
Para nosotros no existen secciones paralelas, pese a que la prensa se refiera muchas veces a la Sección Oficial de largometrajes de ficción como única sección oficial. Para el Festival todas las secciones son fundamentales para nuestra identidad. Complementan la Sección Oficial de largos aportando especialización temática, riesgo creativo y visibilidad a propuestas que enriquecen el conjunto. Configuran una identidad plural y dinámica.
12.¿Te planteas crear nuevas secciones dedicadas a formatos emergentes o narrativas híbridas en próximas ediciones?
Es una reflexión permanente. El audiovisual evoluciona con enorme rapidez y debemos anticiparnos a nuevas formas de creación y consumo. Si detectamos que un formato emergente adquiere relevancia artística e industrial suficiente, estudiaremos su incorporación de manera coherente con nuestra línea editorial. Por ejemplo, este año hemos incluido en nuestro Hack una sección dedicada a micro ficciones en formato vertical.















