Por Antonio Carballo
Tras el anuncio de la Asamblea semestral de la Academia de Cine para el próximo día 18, más de un académico se estará preguntando si este año se batirá el récord de intervenciones por persona… y cuál será la duración total del encuentro. La cuestión empieza a preocupar casi tanto como la extensión de la propia gala de los Premios Goya. En algunas sesiones, sobre todo en las de diciembre, se han rozado, e incluso superado, las tres horas. Habrá que tener fe para que la sala no se convierta en calabaza antes de tiempo.
Mientras tanto, otra pregunta flota en el ambiente: ¿esta inesperada oleada de espiritualidad también calará entre los votantes después de un año marcadamente religioso en el cine y la música española?
“Los domingos”, de Alauda Ruiz, se ha consolidado como el fenómeno de la temporada, demostrando que incluso los católicos pueden sentir cómo se estrecha el cerco sobre su fe. Todo apunta a que superará —contra toda lógica— el umbral de nominaciones de Bayona.
La devoción está de moda. Rosalía repite su nombre como un mantra en millones de reproductores de todo el mundo, mientras proliferan nuevas bandas de rock y pop católico con audiencias de vértigo. Y en el terreno del cortometraje, «El Santo«, de Carlo D’Ursi, busca su sitio en la categoría documental con una historia donde un pueblo entero se empeña en atribuir milagros a un médico fallecido.
Quizá este sea el año en que alguien dedique un Goya a la Virgen. Lo fundamental, eso sí, será que la plegaria entre en un minuto exacto. De lo contrario, las llamas de la curva de share caerán sobre el culpable sin piedad.




