Por Antonio Carballo
El mismo día que sufrí un ictus del que afortunadamente ya estoy totalmente recuperado, ese mismo día, el 4 de julio de hace ocho años, recibí un mensaje vía WhatsApp de Enrique Nicanor que aún conservo. Me lo enviaba desde Nueva York en respuesta a otro mío en el que yo le transmitía mi hartazgo al ver cómo pasaban los años, las décadas, los gobiernos, los ministros y toda su clientela y nuestra industria no avanzaba…Su mensaje era tan directo como siempre lo fueron sus palabras: “Mándalo todo al infierno, amigo. No vale la pena luchar contra esa caterva de necios. Disfruta de la vida, de la música… Eso sí vale la pena”.
Yo, inaccesible al desaliento, desoí su consejo y me he convertido en otro necio encadenado por la necedad dominante. Ya no me queda nada de la ilusión aquélla con la que yo te abrumaba defendiendo mis proyectos mientras cenábamos bajo los pinos en tu casa de Boadilla muy cerca, por cierto, de la residencia de José María Aznar, personaje con quien no compartíamos nada aparte de la calle en la que estábamos. Me sentía como en el paraíso entre la sonrisa y la atención de Cayetana, tu inteligente mujer y tu admiración por mi bisoñez, con esa mirada comprensiva de quien ya está de vuelta de todo y se sorprende de que aún queden soñadores en el mundo.
Te has ido muy pronto, Enrique. Te quedaban por lo menos otros diez años para enseñar todo lo que tú sabías a quienes quisieran escucharte. Siempre te echaré de menos, pero siempre estarás en mi recuerdo.
Enrique Nicanor, cineasta y defensor de la radiodifusión pública, falleció en Madrid el 8 de julio de 2025, a los 80 años. Su trabajo fue fundamental para configurar una cultura de televisión pública en la España posterior al franquismo, ayudando a establecer valores democráticos a través de la programación cultural.
Nacido en España y criado en La Habana, Nicanor estudió Bellas Artes. Comenzó su carrera en Cuba como dibujante y director de animación en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), antes de trasladarse a París. Regresó a España en 1967 a petición de Adolfo Suárez y fue nombrado Director de TVE 2, uno de los dos canales de televisión pública del país, en 1983. Creó Barrio Sésamo, la primera versión española de Sesame Street, y desarrolló una programación cultural que ayudó a moldear la televisión pública española tras la era franquista. Fue productor independiente desde 1988 hasta su fallecimiento.
Su trayectoria, incluyendo cargos de liderazgo en INPUT (Conferencia Internacional de Televisión Pública), desempeñó un papel clave en el fortalecimiento de la radiodifusión de servicio público en Europa, y recibió múltiples reconocimientos a lo largo de los años, destacando el Premio Ondas en 1983 y la Medalla de Oro de la Academia Gallega del Audiovisual en 2005.
Como líder de grupo durante muchos años, y más tarde como Coordinador Nacional de EAVE en España, Enrique contribuyó enormemente a la industria audiovisual española.
Enrique Nicanor deja a su esposa, Cayetana “Tany” Mulero; sus dos hijas, María y Cayetana; y sus nietos, Penélope y Noah. Nuestras más sinceras condolencias.















