Por María Luisa Pujol, especial para Cine&Tele Pro desde CineEurope 2025
En una industria cada vez más exigente con la calidad de imagen y los costes operativos, Christie ha presentado en CineEurope 2025 una solución tan sencilla como potente: VDR (Variable Dynamic Range). Lejos de ser otro avance promocionado como revolucionario, VDR es una mejora tangible, perceptible y muy bien pensada que, en nuestra opinión, merece atención.
La demostración en vivo en el stand de Christie nos permitió comprobar de primera mano lo que promete esta tecnología: una mejora sustancial en el contraste, especialmente en escenas oscuras, sin necesidad de cambiar de proyector ni recurrir a contenido específico. En una sala debidamente acondicionada, las proyecciones alternaban contenido con y sin VDR activado. La diferencia era evidente: negros más profundos, mayor riqueza de matices en las sombras y una sensación general de imagen más “pura”, más cinematográfica. Todo ello, manteniendo la fidelidad del contenido original.
¿Qué es exactamente VDR?
VDR no es un nuevo modelo de proyector, sino un software que se instala en los proyectores láser RGB de la Serie CineLife+ de Christie. En términos simples, lo que hace esta tecnología es analizar en tiempo real cada fotograma del contenido proyectado, detectar el nivel de brillo más alto de la imagen y ajustar automáticamente la potencia del láser a ese valor. Esto se traduce en un uso mucho más eficiente de la energía y, de paso, en una mejora de la imagen.
Hay dos modos de funcionamiento: el Standard Mode, compatible con el 99% del contenido actual (DCPs estándar a 14 ft lamberts), y el Performance Mode, que requiere contenido HDR específicamente gradado para proyectores HDR o pantallas LED. En CineEurope se presentó el modo estándar, y los resultados ya son más que notables.
¿Por qué importa esto?
Primero, por el ahorro energético: Christie estima que se puede reducir el consumo de energía láser en un 16% con contenido estándar, y hasta en un 40% con contenido HDR. Esto se traduce en un aumento de la vida útil del láser de entre el 50% y el 70%, una cifra nada despreciable si consideramos el coste que implica su reemplazo.
Segundo, por la mejora de imagen: VDR permite duplicar el contraste secuencial en modo estándar (alcanzando hasta 6.000:1), y llegar a ratios de hasta 60.000:1 en modo Performance. Esta mejora no se basa en trucos ni filtros, sino en una gestión más inteligente del láser que saca más partido al contenido sin alterar la intención creativa del director o el colorista.
Y tercero, porque no exige nuevos contenidos, ni nuevas pantallas, ni hardware adicional en la mayoría de los casos. Solo se necesita una licencia de software y, en algunos modelos más antiguos, un pequeño kit de actualización.
¿Y qué hay del impacto visual?
Como críticos acostumbrados a ver demostraciones técnicas que prometen el oro y el moro, nos sorprendió gratamente que VDR no sea una promesa vacía. La imagen mejora de forma inmediata, especialmente en escenas complejas con zonas oscuras y contraste pronunciado. Es el tipo de mejora que el espectador no necesariamente sabrá explicar, pero sí notará como una experiencia más cuidada y envolvente.
Además, cabe destacar que VDR no genera efectos indeseados como el “speckle” (granulado láser), al menos en las condiciones de la demo en Barcelona. Christie usó una pantalla plateada de ganancia 2 con vibración, y el resultado fue limpio incluso a picos de 300 nits de brillo.
VDR no viene a reemplazar nada, ni promete cambiar el cine para siempre. Pero sí ofrece algo valioso: una forma sensata, efectiva y sostenible de mejorar la experiencia cinematográfica. Para los exhibidores, significa menos consumo, menos mantenimiento y más valor de su inversión. Para el público, una imagen más rica, más profunda, más cinematográfica.
Lo mejor de todo es que está al alcance. VDR llegará al mercado antes de que acabe 2025 en su versión estándar, y según nos comentaron en Christie, el modo Performance irá llegando conforme se afiance el ecosistema HDR en salas y estudios.
En definitiva, celebramos una innovación que no solo apunta a lo espectacular, sino también a lo práctico. Y en tiempos donde cada euro y cada lumen cuentan, eso es un avance que merece aplauso.






