¿Sabías que Nextlix comenzó siendo un sencillo videoclub? Antes de convertirse en uno de los casos de innovación disruptiva más comentado, era un simple videoclub al que te suscribías por una cuota mensual; su éxito se atribuye a Reed Hastings, un individuo que supo ver la tendencia y surfearla. Por José Manuel Tourné.

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Cuando nos encontramos con un éxito empresarial como éste, buscamos al líder visionario y carismático que hay detrás y analizamos los resortes que movilizaron esta visión. En el caso de Hastings fue su enfado por tener que pagar una multa al retrasarse en la devolución del video que había alquilado. Y como el caso de Reed Hastings y NETFLIX encontramos ejemplos diversos de los últimos tiempos personalizados en líderes como Steve Jobs, Jeff Bezos o Richard Brandson.

El vídeo precedió a Netflix

Lo que no es tan frecuente es que el éxito de una industria entera sea atribuible a los directores generales de diversas compañías que eran competidoras entre sí. Estamos hablando de la industria que antecedió Netflix: La industria videográfica y su desarrollo en España. Es un caso de liderazgo compartido, de quienes supieron interpretar toda una tendencia para ponerse a favor de la ola que traería la industria del video frente a la “aparente derrota” del cine.

Hasta el inicio de los años 80, las películas se elaboraban para ser exhibidas en salas de cine y en ellas permanecían decenas de semanas. Tan sólo el 20 % de los ingresos que obtenía una película procedían de su explotación en televisión. La industria se había opuesto a que sus obras fueran exhibidas en lugares distintos a las salas de cine. En los años 80 aparece un nuevo “enemigo” para el cine: la industria del vídeo doméstico y, sí, he dicho bien, “ENEMIGO” pues como tal fue recibido por parte de la industria de Hollywood. Las grandes compañías de cine no apostaron por él hasta un par de años más tarde.

El vídeo doméstico llegó a ser el 35 % de los ingresos de una película

Fue la capacidad y visión de los directores generales de estas compañías en nuestro país lo que hizo posible el milagro económico de una industria de casi 1.000 millones de euros anuales, que representaba el 35 % de los ingresos que una película percibía y convirtió a España en el 4º mercado europeo.

Todo ello no habría sido posible sin los directores, entre 1984 y 2005, de las distribuidoras multinacionales del vídeo en España. Profesionales dinámicos, de una integridad absoluta y con una visión clara del negocio. No sólo trabajaron en beneficio de cada una de las compañías que los había contratado, dedicaron muchas horas a crear industria y fueron capaces de generar oportunidades para que sus clientes se desarrollaran profesionalmente y atrajeran al público de forma masiva.

Creando industria

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Estos líderes del sector fundaron la Unión Videográfica Española (UVE), a través de la cual, sumaron los esfuerzos de las compañías independientes más pequeñas, consiguiendo que los directivos de las mismas participaran ilusionados sin sentirse “dominados” por la fuerza de las multinacionales que representaban el 85 % del mercado.

La industria del video siguió creciendo aun cuando a principios de los 90 se enfrentaron a la competencia de la televisión privada. El liderazgo de los ejecutivos a quienes me estoy refiriendo unió al sector para adoptar estrategias que mantuvieran el éxito. Consiguieron que el mercado español fuera pionero en el lanzamiento de películas adquiridas directamente por el público y nuestro país fue el primero en crear el “club DVD”.

En resumen, distintas estrategias para rentabilizar al máximo la explotación de obras cinematográficas en sus diferentes formatos: Salas de cine, vídeo doméstico y televisión.

Cine en Internet

A mediados de la primera década del siglo XXI, el desarrollo de la oferta audiovisual en Internet fue impulsado por la piratería y, otra vez, Hollywood se opuso a licenciar la distribución de sus obras en la red de una forma sencilla, propiciando el declive del sector. Los prestadores de servicios en Internet y otras compañías modernas como Netflix, ven el negocio de forma más clara pero esta historia aún se está escribiendo y quizá os la cuente otro día.