Tras cinco años en caída libre por fin una buena noticia para la exhibición. El último Censo de Salas de Cine elaborado por AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) arroja, por fin datos positivos, aumentando en 24 locales respecto al informe del año anterior. Y eso que dos de los escollos más acuciantes para el sector, IVA y piratería, siguen persistiendo desgraciadamente.

Según el vigésimo Censo Salas de Cine elaborado por la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, AIMC, con la colaboración de los dos mayores exclusivistas/distribuidores publicitarios del medio cine, 014 DS y Moviedis (integración de Movierecord y Discine), por primera vez en seis años el número de locales, salas/pantallas y butacas se han incrementado y aunque no se trate de una subida espectacular (3,6 por ciento en locales), lo cierto es que las cifras ponen fin a la tendencia negativa registrada en los últimos años.
Así, desde el 1 de abril de 2016 hasta la misma fecha de este año, los espectadores han podido contar con 24 locales, llegando a los 699, en los que disfrutar de sus películas favoritas.
También se incrementa el número de salas/pantallas que de las 3.492 contabilizadas en el decimonoveno Censo pasan a 3.534 registradas en el vigésimo (con 135 altas y 95 bajas), lo que supone un aumento del 1,2 por ciento se comparamos con la situación existente un año atrás.

En lo que respecta al número butacas el informe las fija en 780.130, produciéndose un crecimiento de 10.412 que, porcentualmente, supone un 1,3.

Cataluña, Andalucía y Madrid, las Comunidades con mayor número de salas
De nuevo son Cataluña (con 646), Andalucía (con 564) y Madrid (con 493) las Comunidades Autónomas donde se concentran el mayor número de salas. Conjuntamente representan prácticamente la mitad de las existentes en España. En cuanto al ranking por provincias tampoco varía respecto al informe del pasado año: Madrid con 493 salas se mantiene en la pole, seguida de Barcelona (451), Valencia (205), Alicante (196), Málaga (132) y Sevilla (126).
El número de municipios con, al menos, una sala de cine es de 448 (once más que en el anterior censo), lo que supone un 5,5 por ciento sobre el total. Por tanto, en promedio existen aproximadamente 1,5 locales y 8 salas por municipio con cine. Un 61,9 por ciento de la población española (0,7 de aumento en relación al año anterior) reside en uno de estos municipios con cine.

Digitalización de las salas de cine casi completa
El proceso de digitalización de las salas de cine está prácticamente completado. De esta manera, toca a su fin la era de los proyectores de 35 mm, destinados a desaparecer o a convertirse en algo residual. En España existen 3.427 salas/pantallas con proyector digital, lo que ya supone el 97% del total, con un incremento de 624 pantallas y 21 puntos porcentuales en tres años. Si nos fijamos en el número de locales, 623 (un 89,1 por ciento) ya poseen, al menos, una sala digital y, entre ellos, 608 (86,7 por ciento sobre el total) han procedido a la digitalización completa de todas sus salas. La gran mayoría (96,1 por ciento) de los cines que no cuentan con ninguna pantalla digital son pequeños cines de sala única.

Por otra parte, España cuenta con 959 salas con capacidad para proyectar en 3D, lo que representa el 27,1 por ciento del total, lo que supone un incremento, también leve, de este tipo de salas si nos remontamos a 2012: tan solo se han incrementado 72 cinco años. Aproximadamente la mitad de los locales (354, un 50,6 por ciento) tienen, por lo menos, una sala 3D en sus instalaciones.
En términos absolutos, las comunidades con más salas de estos tipos son Cataluña (con 640 salas digitales y 169 en 3D), Andalucía (con 540 y 113) y Madrid (con 487 y 167). En el otro extremo, se encuentran La Rioja (41 digitales y 10 3D), Cantabria (34 y 9) y Ceuta y Melilla (8 y una).
Hay que destacar que cerca del 61 por ciento de la población española reside en municipios donde existe, por lo menos, una sala digital y el 54,4 por ciento lo hace donde hay, al menos, una sala 3D.
Por otra parte, la media de butacas por sala/pantalla se mantiene de 224 unidades y cada local tiene un promedio de 5,1 salas. Si nos retrotraemos en el tiempo, estas cifras contrastan notablemente con las 336 butacas por pantalla y 2,8 pantallas por local que existían en 1998. En el caso de los cines de verano, el aforo por sala suele ser mayor, con 646 butacas de media frente a 213 de los convencionales. Sin embargo, el promedio de salas por local en este tipo de cines es inferior: 1,2 salas frente a las 5,6 de los convencionales.
Un 56,6 por ciento de los locales, es decir un total de 398, cuentan con más de una sala/pantalla. Un dato relevante es el progresivo aumento del porcentaje de salas/pantallas en locales de 10 o más salas que ha pasado del 10,8 por ciento de 1998 a, prácticamente la mitad (48,7 por ciento). Aproximadamente, existen 75 salas de cine por cada millón de habitantes, lo que supone tres menos que en la anterior entrega del censo y 18 inferior a la cifra de hace diez años.

20 municipios de más de 50.0000 habitantes sin cine
Otro dato positivo en la tenue recuperación de los datos de este año, es que los municipios con más de 50.000 habitantes sin salas de cine también han descendido. De nuevo no son unas cifras espectaculares pero, al menos, se mantiene la tendencia positiva iniciada. Así, si el pasado año los habitantes de 23 municipios (con más de 50.000 habitantes) se tenían que desplazar a alguna población vecina para ver alguna película, en esta edición del censo son tres menos: es decir 20.

Pero en todo caso, aún son más de 1,6 millones de personas las que tienen que desplazarse a otras localidades para poder disfrutar de sus películas favoritas en pantalla grande.
Sin duda, este desmán es fruto de la inexistente política en materia de de conservación de salas de cine por parte de todas las Administraciones Públicas. Recordemos las grandes cantidades que los gobiernos socialistas dedicaron a la construcción de Casas de Cultura que, en muchos casos, ahora permanecen vacías de contenidos y que, incluso, están cerradas los festivos.
Y es que la indolencia del Gobierno central, de los regionales y especialmente de los municipales, está dejando a una buena parte de la población en niveles de equipamiento cultural similares a los de África. Nos preguntamos por qué el alcalde de turno no pactó con el empresario local de exhibición antes de que cerrase su local. O por qué las elevadas inversiones en Casas de Cultura vacías y cerradas no ofrecen cine, al menos los fines de semana, a los vecinos que las financiaron con sus impuestos. Si bien es cierto es que hay algunas pequeñas poblaciones, pocas desgraciadamente, donde esta situación no se produjo, por lo que desde aquí queremos transmitir nuestra enhorabuena a esos alcaldes y a esos empresarios que, en su momento, antepusieron las necesidades de sus vecinos a las suyas propias y, a pesar de algunas pérdidas económicas, supieron pactar en bien de la Cultura.
Y, en el polo opuesto, ¿qué decir de esos alcaldes que están viendo cómo la iniciativa popular reabre algunos cines cerrados desde hace varios años y no mueven ni un dedo para apoyarlos.














