Si estamos de acuerdo en que el sector audiovisual nació con la aparición del cine sonoro en 1927, y aceptamos que Ciudadano Kane sea considerada “oficialmente” la mejor película de la historia, podríamos llegar a concluir que Orson Welles, el director, actor, productor y guionista de semejante monumento cinematográfico en la que fue su ópera prima, sería la figura más importante de la historia del sector audiovisual.  Por Rafael López del Rincón Jiménez, Head of the International Desk, de Auren Media & Technology.

Falso. Pues las tendencias de dicho sector en la actualidad nada tienen que ver con el análisis pausado de la condición humana que logró Welles, ni con su propósito de distanciar al cine de su condición de entretenimiento de masas.

Por ello, las características y tendencias del mundo audiovisual actual se podrían sintetizar como las de un “Anti-Welles”. Sin más dilación, procedemos a su análisis.

Imagen de ‘Ciudadano Kane’

En primer lugar, los hábitos de consumo de productos audiovisuales (AV) han cambiado. Su consumo es contextual, en contraste con el antiguo consumo compartido llevado a cabo en salas de cine o frente al televisor. Ahora se realiza a través de dispositivos digitales como los smartphones (52 por ciento), las tablets (47 por ciento), los PCs (39 por ciento) y las Smart TVs (27 por ciento%). Muchos de ellos son de uso unipersonal, en vez de colectivo. Y numerosos hogares españoles son ya multidispositivo.

Además, según el último informe de Telefónica, los contenidos “no lineales” (64 por ciento) superan con creces a los lineales (36 por ciento). Y entre los primeros, el Vídeo Bajo Demanda (VOD) es el rey (43 por ciento). Asimismo, el consumo ya no es exclusivamente en abierto o de suscripción. Ahora se dan modelos híbridos, como en el caso de la tercera temporada de Twin Peaks, cuyo primer episodio se emitió en directo en prime-time en TV lineal para enganchar a la audiencia; y a medianoche del mismo día, se emitió el segundo episodio como VOD para clientes de pago.

Rafael López del Rincón Jiménez, Head of the International Desk, de Auren Media & Technology

El consumo se realiza mayoritariamente por “recomendación de amigos”, superando en efectividad a los algoritmos de recomendación de plataformas como Netflix, HBO o Amazon. Y predomina el deseo generalizado de que se ofrezcan de manera sencilla los contenidos AV, sin necesidad de tener que buscarlos. Buscar es tabú.

Por último, la inmediatez en la decisión de consumo es absoluta. En YouTube se decide durante tan sólo los 10 primeros segundos de un vídeo si se prosigue o suspende su visionado. Mientras que en Netflix, el plazo máximo que la gente está dispuesta a pasar mirando la parrilla de oferta para decidir si ve algo o si abandona es de 60 segundos.

Este nuevo y digitalizado sector AV posee dos características clave: el tsundoku y el consumo hiperacelerado.

El primer capítulo de la la tercera temporada de T’win Peaks’ se emitió en directo en prime-time en TV lineal para enganchar a la audiencia y a medianoche del mismo día, se emitió el segundo episodio como VOD para clientes de pago

El tsundoku es un término japonés que define la adquisición sin fin de todo tipo de materiales de lectura que finalmente, y sin ser leídos, quedan amontonados en la vivienda; lo que genera una desagradable sensación de tener muchos libros pendientes de leer. Esto es aplicable a lo que está sucediendo con la infinidad de contenidos AV a los que tenemos acceso en la actualidad: un tsundoku audiovisual.

El consumo hiperacelerado de contenidos AV viene motivado tanto por la avalancha de contenidos como por la creciente escasez de tiempo para consumirlos. Por ello, cada vez más se consumen a velocidad de avance rápido (Fast Forward Speed 2x y 4x) para poder estar al día de la última actualidad de las series y programas AV y no ser víctima de algún spoiler inmediatamente tras la puesta a disposición del contenido AV en cuestión. Pues, aunque el consumo se realice mediante dispositivos unipersonales, se interactúa cada vez más con otros espectadores mediante social media y grupos de mensajería instantánea para compartir lo que se está visualizando, especialmente en directo. Dada esta tendencia, Telefónica España ha anunciado que en 2018 su plataforma Movistar+ permitirá realizar votaciones, compras online y mensajería social, así como la incorporación de inteligencia artificial a la misma para una experiencia digital más intuitiva.

En cuanto a los hábitos de consumo de cine en salas en España, el informe realizado por Cinesa nos revela el dato esperanzador de que el 30 por ciento de los españoles acude al cine al menos una vez al mes. Y sus géneros preferidos son la ciencia-ficción (19 por ciento), la acción (16 por ciento), y el cine policíaco (16 por ciento), dejando al género romántico con un sorprendente 7 por ciento y al cine de autor con un 6 por ciento. Aquí lo que más influye en la elección de una película siguen siendo las críticas positivas (58 por ciento) y las recomendaciones de amigos (50 por ciento).

En resumen, el Anti-Welles está aquí para quedarse. Pues, en verdad, Welles nunca reinó en los corazones de las multitudes. De modo que no sucumbamos a la enfermedad de la madurez acerca de la que nos advertía David Lynch, aquella en la que nuestra experiencia sólo sirve para estrechar nuestra imaginación. Celebremos pues el advenimiento del Anti-Welles y lo bueno que nos traiga. De momento, ya nos ha permitido disfrutar del retorno del propio Lynch, desencadenado al fin de los grilletes de la industria de Hollywood, brillando con esplendor en su absoluta oscuridad.