El éxito en taquilla de las últimas superproducciones USA está demostrando que el espectador de películas con altos presupuestos y grandes efectos visuales y sonoros está dispuesto a volver (sin ir más lejos, el reciente caso de Jurassic World: Dominion). Pero también estamos viendo que con eso no es suficiente. Los cines no recaudan las cifras necesarias para su mantenimiento. Por Antonio Carballo

Antonio Carballo

Antonio Carballo

Hay otro público que hemos perdido y que va a necesitar estrategias innovadoras por nuestra parte para regresar.

En un buen restaurante debe haber al menos un plato que se adecúe a cada tipo de cliente. Para eso está la carta muy visible y además en distintos idiomas.

Y en los cines ahora apenas se ve cine independiente. No porque no lo haya, ni porque carezca de la calidad suficiente. Es porque al público no le da tiempo a enterarse de que se estrenan muchas buenas películas independientes. Las distribuidoras independientes carecen del presupuesto mínimamente aconsejable para promocionar sus nuevas películas y el resultado sólo puede ser un fracaso.

 

¿Qué podemos hacer?

En un país mejor organizado que el nuestro, el ministro de Cultura tomaría la batuta y dirigiría a un buen equipo de artistas que fuesen capaces de encandilar al público que desertó. Pero nuestro ministro de Cultura ha desaparecido de la vida pública y su ministerio apenas ha conseguido un 1,5% de los fondos de la UE para la recuperación.

Veamos entonces qué se puede hacer con la directora general del ICAA, que sí está disponible para reunirse y trabajar, sin dinero, pero trabajar.

Necesitamos dos cosas: PROMOCIÓN y, lo que no es menos importante, UNIR FUERZAS.

Quizá lo más difícil sea lo segundo. ¿Por qué no existe ya un pacto de emergencia entre distribuidores y exhibidores para salir de la crisis?

Los distribuidores, al haber acortado mucho el tiempo de exclusiva comercial que tenían los cines, deberían haber bajado el porcentaje que cobran a los exhibidores por cederles sus películas. Por ejemplo, bajar del 60% al 50% hubiese beneficiado a todos. Y con más razón aún se justificaría esta bajada si tenemos en cuenta que las grandes distribuidoras han reducido drásticamente sus inversiones en publicidad. Pero este no es el único problema entre distribuidores y exhibidores.

Existen en España, ubicadas en pequeñas poblaciones, unas 300 pantallas que están condenadas sin motivo aparente a estrenar las películas con dos o tres semanas de retraso.

Es una decisión al parecer inamovible de los distribuidores. ¿Qué se gana con eso? Nada. Nada en absoluto.

Obligar a los posibles espectadores de un pueblo mediano a desplazarse 50 kilómetros para ver la película tal o cual con sus hijos en la primera semana desde el estreno nacional. Con eso, el exhibidor de la capital de la provincia recauda un poquitín más pero contribuye a acelerar el ritmo de vaciamiento de la España rural. Porque, además, cuando el cine del pueblo puede al fin proyectar la película en cuestión ya está siendo anunciada por las plataformas. La ventana de exclusividad para él casi no existe, pero la distribuidora sigue cobrándole el 60% de la recaudación.

Esta situación de abuso de posición dominante debería estar prohibida en nuestro país vía decreto-ley desde hace mucho tiempo.

Y ahora vamos con la otra urgente necesidad: la promoción. Aquí deberían involucrarse al 1.000% (mil por cien) las (muchas) televisiones del Estado.

Todas deberían emitir un programa semanal de casi una hora, informando al público sobre las películas europeas que van a estrenarse en salas en las dos o tres semanas siguientes.

No se trataría de un programa para cinéfilos, que ya tienen ‘Días de Cine’, sino un programa pensado para gente corriente, la que quiere ir al cine y no sabe qué ver.

El coste de este programa sería irrisorio dentro de los presupuestos de cualquier emisora de TV, pero sus efectos sobre la Cultura popular podrían ser inmensos, señor ministro de Cultura.

Y, además, salvaríamos un muy importante sector de la economía nacional, señora ministra de Hacienda, salvando docenas de miles de puestos de trabajo, señora ministra del ídem.

 


A continuación, puedes leer la versión digital de la nueva edición de Cineinforme, dedicada especialmente a CineEurope 2022: