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Un país en la encrucijada y su audiovisual también

16 marzo, 2022

Que vivimos tiempos sorprendentes es un lugar común de cualquier reflexión estos días. Quizá, entre las pocas ventajas de que goza el sector audiovisual esté el haberse acostumbrado a las sacudidas que, por lo menos cada cinco años, ponen patas arriba el llamado modelo de negocio. Por José Antonio Hergueta, presidente de MAPA

José Antonio Hergueta, presidente de MAPA
José Antonio Hergueta, presidente de MAPA

Pero no deja de sorprender que, ante todo lo aprendido, quienes mejor pueden ayudar a moderar esos vaivenes y sacar provecho de la experiencia (responsables de la Administración, Gobierno, legisladores) resuelvan dejar la nave al pairo o, lo que es peor, al viento interesado del momento, sin responsabilizarse de a qué destino nos lleva ese rumbo ni el coste de la travesía.

Una de las enseñanzas del confinamiento por COVID-19 fue, precisamente, la valoración del cine y, en general, el audiovisual, como una pieza vital de nuestra sociedad, a la vez alimento imprescindible en nuestras vidas, identidad de país, cultura e industria. La buena onda que se generó quizá no haya conseguido disolver la mala prensa que persigue al cine español entre los españoles, que daría para otras reflexiones, pero sí añadir un valor adicional a las historias que desde aquí se cuentan, sobre vidas cercanas, con medios propios o en colaboración con profesionales y empresas de otros países, ya sea para entretener o profundizar.

Ha llevado décadas consolidar un sector cinematográfico en España, a base de productoras independientes de pequeño y mediano tamaño, el estándar internacional, homologable con cualquier país de nuestro entorno europeo, capaz de poner en pie producciones de todo tipo y tamaño. No ha sido flor de un día, más bien de 20-30 años, también el que se fuera consolidando más allá de Madrid y Barcelona, que eran y siguen siendo los grandes centros de producción, pero ahora compiten con todas las capitales autonómicas y otras grandes ciudades españolas.


«Ante los nuevos desafíos que afronta el cine, no dejamos de sufrir tropiezos, propuestas, regulaciones, decretos e incluso leyes que atentan contra la continuidad del gran tejido de la producción independiente»


Por esta capacidad ya comprobable en cualquier mercado audiovisual, sorprende que ante los nuevos desafíos que afronta el cine, no dejemos de sufrir tropiezos, propuestas, regulaciones, decretos e incluso leyes que atentan contra la continuidad del gran tejido de la producción independiente en España. Citaré algunas, seguro de que quedarán más en el tintero.

La Ley General de Comunicación Audiovisual, actualmente en trámite parlamentario, es la más evidente y la oportunidad perdida para proteger este tejido productivo. Se creó una gran expectativa respecto a lo que la LGCA podía haber hecho por RTVE, debilitada desde que se le restó la posibilidad de financiarse mediante publicidad para cedérsela a las cadenas privadas, y ni al gran ente público nacional, ni a los operadores autonómicos les llega otra cosa que la intemperie.

Pero tampoco fue valiente este Gobierno para imponer a las OTT una tasa de inversión que se acercara al 20% de Francia, y llegó a amenazar con dejar el actual 5% en un 2% simbólico que en realidad cambiaría poco pues con esas cifras ya estarían cumplidas las cuotas de inversión en producción independiente local, contrapartida que se exige por disponer de una licencia OTT en España. Para eso hay que saber bien qué es un “productor independiente” y ahí es donde acaba de patinar la LGCA, que viene a reconocer como tal a cualquier productora participada por una corporación o grupo de comunicación extranjero, con lo que de facto las equipara legalmente a las pymes que se baten el cobre por sacar adelante proyectos, es decir, al grueso del sector audiovisual español al que supuestamente venía a proteger.


«Hay que saber bien qué es un productor independiente y ahí es donde acaba de patinar la LGCA, que reconoce como tal a cualquier productora participada por una corporación o grupo de comunicación extranjero»


Hemos visto, desde la crisis económica de 2008, crecer de una manera desbocada la presión fiscal, la fiscalizadora de una Administración pública empeñada en culpabilizar y obstaculizar a cualquier autónomo o pyme, la burocrática que multiplica y encarece los trámites de cualquier gestión, y también la incongruencia de que se pongan en vigor medidas que generan una completa inseguridad jurídica.

La más reciente es la Reforma Laboral, aprobada a bombo y platillo para resolver los problemas del desempleo, pero que imposibilita la contratación más habitual en el audiovisual ¿Qué sectores pretenden mejorar quienes ignoran la realidad más inmediata del mercado laboral? ¿Con qué profesionales o expertos se han reunido los técnicos del Ministerio en el proceso de elaboración de esa norma? Se da por hecho que este mes habrá una solución, quizá un parche para resolver un entuerto innecesario, menos aún en un momento como este, en que el sector necesita fluir tras el bache de los dos últimos años y generar líneas capaces de competir en el actual panorama. ¿Por qué poner palos en las ruedas en vez de ayudar a que giren?

Aun siendo complicado, el panorama no parece malo: se ven cada vez más películas españolas en festivales internacionales, con mejor calidad y resultados, lo que se contradice con unos Presupuestos Generales del Estado de permanente cortedad hacia el audiovisual.

Ante el ICAA, además de vernos obligados a seguir reclamando la cifra que hace una década se fijó para el Fondo de Protección, nos enfrentamos a unas líneas de ayudas que buscan resolver cada vez más desafíos con menos recursos porque, si crecen las producciones que se presentan y cada vez vienen mejor preparadas, estos excesos distraen del principal objetivo: conseguir un cine de calidad y capacidad de mercado que no ignore la realidad del sector, que contemple el conjunto de la financiación y distribución en España para unir fuerzas y apoyar líneas de producción con más éxito.


«Seguimos reclamando la cifra que hace una década se fijó para el Fondo de Protección del ICAA. Nos enfrentamos a unas líneas de ayudas que buscan resolver cada vez más desafíos con menos recursos»


Infravalorar, por ejemplo, la participación autonómica (fondos o cadenas de TV) es una forma de dejar a medio financiar producciones que gozan de impulso, y una contradicción si se busca la fortaleza. Tampoco tiene sentido escorar las ayudas selectivas hacia ciertos modelos que generan una aparente viabilidad y resultados, en lugar de considerar el conjunto de la producción, la diversidad de géneros que, además, vienen generando espacios de difusión y también financiación territorial, un modelo sólido que podría situar de verdad a España entre los grandes de Europa, donde siempre nos ubican los programas de la UE pese a que las dotaciones al audiovisual español nos dejen en una tierra de nadie, entre ese club y el resto de países europeos.

Rodaje de 'La casa de caracol', en el que participó una productora de MAPA, Basque Films.
Rodaje de ‘La casa de caracol’, en el que participó una productora de MAPA, Basque Films.

En un momento crucial como este necesitamos un compromiso completo con un audiovisual que se ha demostrado viable y perfectamente comparable a los países en los que nos miramos, y con los que podríamos competir y coproducir si verdaderamente se fortaleciese la producción española como sucede en ellos, cuidando al productor independiente que es, además, quien abre caminos, descubre talento y paga religiosamente impuestos y seguros en la Hacienda nacional.

La dimensión cultural del cine así como la “marca España” la están dando las productoras independientes y es ahí, sin menoscabo de otras dimensiones del audiovisual, que deberíamos estar centrados para aprovechar el momento y conseguir que toda la atención internacional que está generando España, además de atraer cada vez más rodajes, redunde en el tejido y el valor (IP) de un cine del que cada vez son más quienes están satisfechos.

 

José Antonio Hergueta

Productor y actualmente presidente de la Federación MAPA

Mesa Territorial de Productores Audiovisuales

 


A continuación, puedes leer la versión digital de la nueva edición de Cineinforme, dedicada especialmente al Festival de Málaga 2022:

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