EZAE (Asociación de Salas de Cine de Euskadi) y FECE (Federación de Cines de España) han protestado contra la Orden del 6 de octubre de la Consejería de Salud del País Vasco, por la que se prohíbe el consumo de alimentos y bebidas en las salas de cine. Pidieron medidas cautelares al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) por arbitrariedad de la medida, vulneración del principio de igualdad por agravio comparativo y falta de justificación y proporcionalidad, pero el tribunal no ha decidido suspender la prohibición.

Según estiman las asociaciones, la pérdida conjunta por día en los cines de Euskadi, al no permitirse el consumo en sala, es de 27.432 euros.

Esta actividad supone, de promedio, el 30% de los beneficios de los cines vascos, pero que en algunos de ellos llega a ser el 45%, por lo que, según entienden los recurrentes, se trata de “una restricción que amenaza gravemente la supervivencia de muchas salas si se prolonga en el tiempo”.

El TSJPV reconoce que la adopción de esas medidas puede generar pérdidas económicas a los recurrentes pero entiende que debe atender a la justificación que ha llevado al Ejecutivo a tomar esta decisión.

EZAE y FECE aportaron diversos argumentos más allá de las pérdidas económicas, pues estiman que en el sector de la exhibición vasca se está produciendo “inseguridad jurídica, arbitrariedad de la medida, vulneración del principio de igualdad por agravio comparativo y falta de justificación y proporcionalidad”.

En el recurso también se exponía que no se ha producido ningún foco de contagio durante la pandemia en Euskadi, y que se ha venido ofreciendo el servicio cuando las tasas de incidencia acumulada llegaban a 400 casos por cada 100.000 habitantes y la tasa de vacunación era aún muy baja.

La Orden de la Consejería de Salud habla de ‘eventos’, sin mencionar expresamente a las salas de cine. EZAE y FECE consideran que el cine es una actividad ordinaria con programación habitual. Y en referencia a la obligatoriedad del uso de la mascarilla, indican que “debería aplicarse también en txokos, sociedades gastronómicas, comedores escolares y espacios para comer de los centros de trabajo, donde se consumen alimentos y bebidas sin obligación de respetar la distancia de 1,5 metros”.

Cines Niessen

Cines Niessen

Además, añaden, “en las salas de cine no hay interacción social, todos los espectadores están en la misma dirección, la actividad se desarrolla en silencio, la retirada de la mascarilla es puntual, los espacios son muy amplios y con sistemas óptimos de ventilación, y no todos los espectadores consumen alimentos ni lo hacen en el mismo momento”.

La recurrentes también califican que la medida adolece de justificación y proporcionalidad, puesto que “no existe situación de riesgo inminente y grave que justifique las restricciones, y tampoco está proporcionado el daño que se causa a las salas de cine con el supuesto riesgo de permitir el consumo de refrescos y golosinas”.

 

La ayuda a las salas en Euskadi

El departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco anunció unas ayudas de 200.000 euros a las salas de cine con objeto de paliar la caída de espectadores como consecuencia de la pandemia y las medidas restrictivas.

EZAE ha declarado que “son absolutamente insuficientes, y que son requeridos apoyos mucho más sólidos”.

Además, la recepción de la ayuda está vinculada a otros factores que nada tienen que ver con la pandemia. Así, los cines deberán ofrecer diez estrenos de películas europeas o latinoamericanas antes del 31 de marzo de 2022. Podrán beneficiarse de hasta 15.000 euros los cines de menos de 3 salas y hasta 25.000 euros los de más de 3 salas.

Según EZAE, teniendo en cuenta el número de salas de Euskadi, los 200.000 euros sólo permiten un reparto de 4.110 euros para los cines de menos de 3 salas, y de 6.849 euros para los cines de más de tres salas, lo que supondría únicamente el 27% de las anunciadas por el Gobierno vasco.

Desde el inicio de la pandemia, los cines vascos han perdido más de 16 millones de euros y 5 millones de espectadores. Justo ahora se estaba comenzando la recuperación del sector. pero de seguir así la situación, muchos cines vascos se ven abocados a reactivar ERTEs, que afectarían incluso al 50% de la plantilla.