El Director de Contenidos de Movistar destaca para Cine&Tele la buena salud de la que gozan en la actualidad los contenidos originales de la corporación y analiza la situación actual nacional del sector de las OTTs, haciendo hincapié en lo injusto que resulta que no todos los operadores tengan las mismas obligaciónes a nivel legal y fiscal.

C&T.:¿Qué balance hacéis en Movistar+ de este año 2020 tan atípico, en el que la gente ha tenido que pasar en casa más tiempo del habitual?

Álex Martínez Roig: Creo que en un año tan complicado, solo puedo decir que el balance es positivo en el sentido de que se ha demostrado la capacidad de adaptarnos a un entorno cambiante a toda velocidad. Por ejemplo, en el área de deportes hemos sobrellevado cuatro meses sin un solo contenido en directo, aun así hemos mantenido en marcha todos los canales jugando con el contenido informativo y documentales. En ese sentido creo que nos merecemos un sobresaliente.

En otros ámbitos, como en el entretenimiento, también ha existido esta adaptación. Por ejemplo, Andreu Buenafuente ha sido capaz de cambiar hasta tres veces de formato para adaptarse a lo que iba sucediendo con el estado de alarma y siempre con brillantez, imaginación, ganas y pasión. Igual que Iñaki Gabilondo con su programa sobre qué pasaría cuando saliéramos de la pandemia.

También organizamos nuestro catálogo para que los blockbusters, por ejemplo, aparecieran en primera o segunda línea de recomendación para que la gente estuviera entretenida. Para los más pequeños tratamos de aportar contenidos con valor educativo, para que los padres pudiesen trabajar con los niños en casa. Sobre todo hemos buscado que en todos los contenidos hubiera un refresco continuo. En condiciones normales los contenidos se consumen a velocidad de crucero, pero este año la velocidad ha sido más acelerada lo cual nos ha obligado a ser más dinámicos.

Y desde el punto de vista de cine y series el trabajo viene ahora, porque los estrenos han tardado más en llegar pero ya están aquí. La falta de estrenos en salas de cine ha hecho que nuestro inventario de películas se haya resentido de forma importante, pero ahora estamos trabajando en todos los modelos para intentar hacerle llegar los mejores contenidos a los espectadores.

Creo que como compañía hemos hecho un esfuerzo tremendo trabajando en muchas ocasiones desde casa, para dar la cara en todo momento. También hemos adaptado nuestra oferta de fibra para asumir esa exigencia de pasar de un prime time de la noche a un prime time permanente a lo largo de todos los días.

C&T.: ¿Qué tipo de paquetes puede encontrar el interesado en abonarse a Movistar+?

A.M.R.: Tenemos una oferta adaptada a cualquier perfil y a cualquier necesidad. La más popular es nuestra oferta ‘Lo tienes todo’, para aquellos que deseen adquirir toda nuestra oferta de servicios. También tenemos grupos de ofertas más segmentados en función de los intereses: o por cine o por series o por deportes o únicamente fútbol. El cliente en ese sentido tiene mucha capacidad de elección.

También hemos trabajado muchísimo para reforzar el paquete inicial con dos canales pensados y creados como plataforma de entrada a la televisión de pago como son #0 y Vamos. A partir del deporte y entretenimiento que ofrecemos en ellos, queremos llamar al público de las generalistas para que empiecen a venir hacia nosotros.

También con programas como Late night o Radio Gaga. Esta ‘Oferta Fusión’ que nació con muchísimo éxito hace unos años creo que también recompensa la enorme inversión que ha hecho Telefónica en fibra: en España tenemos más fibra conectada que en Alemania, Reino Unido Italia y Francia juntos.

Antidisturbios

C&T.: A nivel de contenidos ¿Cómo conseguís diferenciaros de la competencia en lo que la prensa ha denominado ‘guerra de las plataformas’?

A.M.R.: Nosotros en esta guerra somos un bicho raro. Porque no entramos en guerra con aquellos que únicamente ofrecen un catálogo cerrado al espectador en torno a una marca. Nosotros somos distribuidores y editores, por ejemplo distribuimos todas las exitosas como Disney Plus y Netflix dentro de nuestra oferta. Yo creo que ese es un ejemplo bastante pragmático de lo que queremos hacer.

A partir de ahí, siendo distribuidores de la mejor oferta del mercado a nivel de canales o OTTS, que es nuestra ambición, la segunda parte es la diferenciación a muchos niveles. En el ámbito de los deportes ofreciendo todo el fútbol, la Champions y la Liga. En cuanto a entretenimiento tenemos todos los programas de #0. En ficción, nuestros originals suponen una apuesta fortísima que mantenemos año a año. Todo ello en conjunto es nuestra forma de diferenciarnos.

También tenemos ese apartado más dual con el cine y las series de terceros que añadimos a nuestra oferta, a través de nuestros acuerdos con las grandes productoras. Somos una plataforma especializada en el contenido directo al espectador, por lo que actuamos como seleccionadores de contenidos con una mirada próxima al espectador. Sabemos perfectamente lo que le gusta al público español, nuestro público. Y trabajamos para hacérselo llegar siempre de la mejor manera posible. Toda la potencia de fuego forjada desde la llegada de Canal+ la estamos poniendo ahora al servicio del consumidor.

C&T.: ¿Qué factores influyen para que os decidáis a producir o adquirir un contenido?

A.M.R.: La calidad es principal y fundamental. También la capacidad de los contenidos para conectar con el espectador, queremos los contenidos que sabemos que le interesan. Por eso buscamos contar historias cercanas con personajes cercanos, procedentes de Madrid, Valencia, País Vasco, Barcelona, Sevilla, Galicia…
Lo que pretendemos también es ayudar a elevar la producción de ficción de España que ya de por sí es elevada, con historias bien hechas capaces de triunfar no solo aquí, también en otros países, que partiendo de lo local resulten muy globales.

La Resistencia

C&T.: ¿Cómo se valora si un contenido es rentable para vosotros a nivel corporativo?

A.M.R.: En principio, para nosotros un contenido es rentable en la medida que nuestros abonados, sean más grandes o pequeños, se sientan satisfechos y quieran seguir pagando su cuota mensual. Eso quiere decir que se sienten escuchados a la hora de recibir el contenido que les gusta y les parece adecuado. En realidad es una vara de medir muy compleja porque podríamos utilizar nuestro conocimiento de los consumos de cara a la fidelización, pero no somos una televisión en abierto.
Lo que sí tenemos claro en este sentido es que tenemos que cuidar a los grandes núcleos de espectadores igual que a los pequeños. Creemos que tienen tanto derecho a ver bien su partido de baloncesto el aficionado del San Pablo Burgos como el del Real Madrid, aunque haya diferencia de volumen entre uno y otro. Eso forma parte de nuestro ADN como televisión Premium.

C&T.: ¿Qué contenidos han sido vuestro buque insignia en los últimos meses?

A.M.R.: En entretenimiento Ilustres Ignorantes siempre funciona de maravilla y ahora ha empezado muy fuerte Susi Caramelo, con un programa que está teniendo muchísimo seguimiento. También quiero destacar Radio Gaga, con unos consumos menos espectaculares pero una línea de crucero muy potente y, como no, Andreu Buenafuente y La Resistencia, que son dos puntales para nosotros.
En el ámbito del deporte, aparte del fútbol que siempre funciona bien, este verano ha destacado especialmente la NBA con un horario más europeo. En cuanto a series, hay que destacar La Unidad, que tuvo muchísimo impacto.

C&T.: ¿Qué está llegando en este último trimestre del año?

A.M.R.: Para este final de año tenemos una gran lista de estrenos. En cuanto a series ajenas que acabamos de estrenar El Pájaro Carpintero con Ethan Hawke y tendremos la nueva serie de Hugh Laurie, Roadkill, así como Baghdad Central. En cuanto a producción propia estrenaremos el último Informe Robinson que precisamente tratará sobre la vida y carrera profesional de Michael o la serie documental sobre Iker Casillas que llegará en noviembre. No puedo dejar de citar Antidisturbios, recién estrenada, una serie que causó impacto en San Sebastián y es de lo mejor que hemos producido hasta ahora, o la divertidísima comedia Nasdrovia. También quiero mencionar Dime quién soy, basada en la novela de Julia Navarro. En conjunto, tenemos un trimestre muy completo por delante para acabar este año de forma tremenda, con mucho optimismo.

C&T.: ¿Existe una tendencia a la homogenización de contenidos a nivel global? ¿Qué hacéis para evitarlo?

A.M.R.: Para nosotros es fundamental que todo lo que hagamos sea diferente, con nuestro catálogo no tenemos esa sensación sino todo lo contrario. Creemos que fuera de nuestra parrilla, no te encuentras programas tan especiales como Radio Gaga o Scott y Milá o Late Motiv. Quizá las televisiones en abierto están más centradas en la actualidad, peleando todas en una piscina muy llena y nosotros estamos en otra más exclusiva. Hacemos programas que serían inconcebibles en la tv en abierto porque dependen en exclusiva de la audencia. Sin embargo en nuestra oferta funcionan porque nos aportan unos consumos altos para lo que es una televisión premium y generan una relación directa y emocional fuerte con los espectadores.

La Unidad

C&T.:¿Está saturado el modelo de oferta directa de contenidos al consumidor?

A.M.R.: Sí, personalmente creo que está llegando a su límite. Porque la capacidad de inversión en consumo de contenido, en entretenimiento o en ocio que tiene el espectador no es suficiente para abarcar toda la oferta que generan las plataformas.

Creo que aquellas que se especialicen en contenidos específicos y tengan unas ambiciones más limitadas en cuanto al número de clientes para poder ser rentables, tendrán futuro. Lo que sucede es que si poner en marcha una plataforma que venga a a pelear por el mismo tipo de cliente que la mayoría, la exigencia económica es bestial porque tienes unos monstruos gigantes delante. Ellos tienen un bolsillo enorme para comprar, así que no vas a poder competir.

En este sentido, se han hecho operaciones en el panorama que no tenían mucho sentido. Si no llegas a un mercado con todo, con un plan muy concreto y especializado es mejor que no vengas porque es muy difícil que seas rentable.

C&T.: ¿Terminará por estallar la burbuja?

A.M.R.: Todo son fases. Creo que la situación actual llevará a otra de consolidación y pacificación. Nosotros, por ejemplo, estamos pasando de ser una plataforma de canales a una plataforma de OTTS y canales. Es un proceso de convergencia que lleva a muchas contradicciones, porque tenemos muchísimo consumo lineal, que por mucho que se escriba de las grandes plataformas, se sigue demandando muchísimo lineal. Esa evolución está en marcha.

¿Cómo acabará esto en cuatro o cinco años o antes? Pues creo que habrá una consolidación, con menos actores pero más potentes y especialistas en ofrecer un determinado tipo de contenido muy concreto que demande el espectador.

C&T.:¿Es injusto que las plataformas no tengan las mismas obligaciones fiscales y legales que los operadores y cadenas tradicionales?

A.M.R.: Las televisiones tenemos una obligación de invertir en producción local, un tema con el que nosotros podemos estar de acuerdo o no. Personalmente creo que es un modelo que no ha conllevado éxito. Pero lo que sí que nos parece que no tiene ningún sentido, es denunciable, que no todos los actores del mercado tengamos las mismas obligaciones. Me parece que hay que poner orden en el mercado porque ahora mismo la competencia es desleal, no es una situación sana para ninguno. Los que estamos aquí en España pagamos impuestos, generamos puestos de trabajo, tenemos que destinar un cinco por ciento de nuestros ingresos a la producción de cine o de series españolas y también de destinar un uno por ciento de nuestros ingresos a Televisión Española. Todas esas obligaciones no las tienen las plataformas globales, a pesar de que cuentan con la ventaja de que operan en mercados internacionales y pueden llevar a cabo una competencia con ofertas a nivel mundial a las que los demás nunca llegaremos. Sin embargo, sí pueden optar por ejemplo a tener películas que reciben subvenciones del ICAA. Los miembros competidores tenemos unas obligaciones que otros no tienen y eso no tiene ningún sentido.


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