Comienzan a apreciarse los primeros síntomas de que el panorama de las plataformas está cerca del colapso debido al gran número de agentes que han entrado en los últimos años. todo parece apuntar a que se avecina una gran reestructuración, en la que todos tendrán que buscar alianzas.

Entre el primer y el segundo cuatrimestre de 2019, el Marco General de Medios de España ofrecido por la AIMC (Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación) indicó que las plataformas de televisión bajo demanda como Netflix, HBO o Amazon Prime Video habían superado por primera vez en penetración en el mercado español a las operadoras de TV ya “clásicas”, como Movistar, Orange TV, Vodafone o Jazztel. Una prueba fehaciente de que los consumidores –especialmente los más jóvenes-, habían modificado definitivamente sus preferencias hacia las nuevas ofertas del mercado.

El citado marco de referencia indicó que, a mediados del pasado año, una de las nuevas plataformas digitales lideraba el mercado, Netflix, con un 35% de penetración mientras que sus competidoras principales, Amazon Prime Video y HBO, oscilaban entre el 13% y el 11% respectivamente. En cuanto a los tradicionales operadores de pago en España, a la cabeza se posicionaba Movistar TV, presente en un 20% de los hogares nacionales, mientras que Vodafone y Orange TV se situaban detrás con un 14% y un 16%.

EL BOOM DE LA CUARENTENA

Sin embargo, la cuarentena vivida en España a partir del 15 de marzo de este año, ha ocasionado una lógica y notable evolución en el volumen de consumo de las plataformas que ha modificado estos últimos datos. Según la guía de consumo JustWatch, el conjunto de las cinco plataformas más importantes experimentó un crecimiento del 210% de media.

En total, la plataforma que más creció fue HBO. La plataforma propiedad de Warner incrementó su seguimiento en un 244%, motivado en gran parte por el estreno de las nuevas temporadas de buques insignia como WestworldKilling Eve o la llegada de La Conjura de América. La segunda con mayor crecimiento fue la nacional Filmin, que tras una década económicamente inestable tras su nacimiento, al fin y por méritos propios ha conseguido hacerse un hueco en el complicado mercado de las OTT. Su crecimiento de un 235,4% tuvo que ver en gran medida con el estreno de series como El Colapso, y otros factores que nos explicó en una entrevista su creador Jaume Ripoll. Completó la terna Movistar +, que creció un 209%, en parte por su condición de socio preferente de Disney (que aterrizó en España con su propia plataforma Disney+ el 24 de marzo). Curiosamente, la hasta ahora líder Netflix, fue una de las menos favorecidas en la dinámica de aquellas semanas con un crecimiento de apenas un 186%, a pesar del empuje que supuso el estreno de la cuarta temporada del fenómeno mundial de producción española, La Casa de Papel. Amazon Prime fue la última en términos porcentuales alcanzando un el 176%.

‘La casa de papel’, uno de los contenidos más reconocibles de Netflix.

LA FEROZ COMPETENCIA

Sin embargo, este “boom” en el mercado de las plataformas se vio contrastado mediado el pasado verano por una noticia de relevante transfondo: la compañía Sky ponía fin a su actividad en España. El gigante británico daba por finalizadas sus emisiones el pasado 1 de septiembre tres años después de su llegada sin cobrar sus últimas semanas de servicio, lamentando ante sus suscriptores las posibles molestias ocasionadas y dejando en el aire la pregunta de cómo es posible que en un contexto de crecimiento imparable dentro del sector de las plataformas, para alguna de ellas suponga un negocio ruinoso a tal punto de tener que retirarse.

La respuesta radica en un término que en el ámbito empresarial conocemos muy bien en España: “burbuja”. Cada vez hay más plataformas, que generan más contenidos de forma exponencial. Tanto que la oferta comienza a ser inabarcable para el usuario. Hace ya años Reed Hastings, fundador de Netflix, menospreciaba a sus competidores explicando que lo único que le preocupaba en su modelo de negocio era la “necesidad del ser humano de cerrar los ojos unas horas”. Sin darse cuenta, con esta frase anticipaba el que a la postre sería el principal problema al que tendrían que enfrentarse las plataformas: el ser humano tiene que dormir, comer, trabajar, hacer deporte… por lo que el número de horas que puede dedicar al consumo audiovisual es limitada.

¿INVERSIONES INSOSTENIBLES?

Actualmente, la guerra del streaming por hacerse con la atención de los espectadores es brutal. Anualmente se invierten a nivel mundial unos 90.000 millones de euros en la producción de nuevas series y películas, que se unen a los millones de contenidos ya existentes para alimentar el hambre audiovisual de 700 millones de hogares abonados a más de 30 plataformas. Cifras de una proporción inabarcable que amenazan con hacer la burbuja estallar. Porque las plataformas han pedido prestados más de 450.000 millones de euros para mantener el ritmo de estrenos y distanciarse de sus seguidores, pero las suscripciones no son suficientes para devolver esas cifras y la situación en algún momento ha de romperse por alguna parte.

De momento, todas las plataformas están intentando adelantarse a la competencia gastando más dinero que nadie en producción propia. Sin ir más lejos, Netflix invirtió en un solo año 15.000 millones de euros en realizar contenidos con su sello. Sin embargo, todas las grandes plataformas parecen decididas a aguantar el pulso en la creación de contenidos…o no. Algunas como Youtube Premium ya han decidido ofrecer sus contenidos en su plataforma habitual, alimentada económicamente por una publicidad a la que otros agentes también miran de reojo, contemplándola como un aliado cada vez menos remoto. De hecho, Rakuten TV ya ha lanzado un órdago a la industria ofreciendo una alternativa gratuita a su servicio de pago, combinando en una misma plataforma su oferta de vídeo bajo demanda con otro canal gratuito para el usuario sustentado por la publicidad.

La conclusión es que, a día de hoy el modelo de suscripción es poco o nada rentable para las plataformas. Y es que el espectador se ha acostumbrado a consumir solo lo mejor. Cada capítulo de Juego de Tronos costaba 15 millones, por los 13 millones de uno de The Crown o los 8 millones de Stranger Things. Mientras el coste de mantenerse a la vanguardia de la producción sea tan elevado, un análisis en frío de la situación lleva a pensar que muchas otras plataformas seguirán el camino de Sky y terminarán por bajar la persiana de su negocio al no poder seguir el ritmo de la feroz competición. Recientemente lo ha hecho también Quibi, una de las compañías que más expectativas habían levantado en los últimos tiempos, al no poder competir con los gigantes del mercado.

Cada capítulo de ‘Juego de tronos’ costaba alrededor de 15 millones de euros a HBO.

Sin embargo, todavía hay otras que se arriesgan a emprender la aventura de hacerse un hueco en el sector como la española Zapi, una alternativa multidispositivo nacida de la iniciativa de las compañías PTV Telecom y Opencable, así como del esfuerzo de las asociaciones de operadores locales AOTEC y ACUTEL. Esta plataforma integra los canales televisivos de las grandes y pequeñas productoras que en la actualidad nutren las parrillas de los operadores locales –AMC Networks, Axn, Iberalia, Cazavisión,Torole, etc.- y cuenta también con un amplio catálogo de vídeo ‘bajo demanda’ donde dispone de películas, series o documentales, tanto en abierto como en alquiler.

POSIBLES CONCENTRACIONES

En el horizonte probable del mercado de plataformas, otro término aparece como la solución más factible al complejo problema de la burbuja: concentración. Los grandes grupos tradicionales de telecomunicaciones están llegando desde hace tiempo a alianzas con las plataformas OTT para poder ofrecer todo el contenido que desean sus clientes, dando lugar a una sinergia que beneficia a ambos bandos.

Los Netflix, HBO y Amazon consiguen multiplicar exponencialmente el número de potenciales consumidores de sus contenidos cuando se asocian con los operadores de telecomunicaciones, que se venden a sí mismos como grandes agregadores de contenido, reforzando con la incorporación a su oferta de horas y horas de contenido audiovisual. Así, HBO y Netflix llegaron a España de la mano de Vodafone, que también ofrece Prime Video. Movistar ofrece el contenido de Netflix y también Disney +, Orange ofrece Netflix, Rakuten TV, Filmin y FlixOlé…

Pocos pueden adivinar con exactitud, a día de hoy, lo que sucederá en los próximos meses en la guerra del streaming. Está claro que se avecinan cambios. El terreno de juego se ha quedado pequeño para albergar a todos los contendientes, muchos de los cuales ofrecen un contenido similar tratando de atraer al mismo público. Además, la Unión Europea tiene que poner en marcha el próximo día 1 de enero de 2021 la recaudación de una cuota sobre las plataformas extraeuropeas… Conclusión, la supervivencia dependerá de que las plataformas sean capaces de diversificar su oferta y alcanzar alianzas comerciales en un mercado que, como ya hemos visto en el caso de Sky, otras muchas tendrán que abandonar.

LOS CANALES TEMÁTICOS, EL MEJOR ALIADO

Como ya se ha mencionado, que las plataformas de video bajo demanda consigan mantenerse a la cabeza en esta guerra únicamente a base de producción audiovisual propia constituye un reto inmenso y sumamente caro. Por tanto, otra de las opciones que debe potenciar próximamente es la de alcanzar acuerdos con los canales temáticos tradicionales, para incluir los contenidos de éstos en sus inmensos catálogos.

Una solución que, desde la desde la Ley de liberalización del Cable, han contemplado y aplicado a su oferta tanto las grandes compañías de telecomunicaciones como los más de 500 operadores locales que operan en España, desde hace más de 20 años. La mayoría de ellos nacieron como TV CABLE gracias a la disponibilidad de estos canales temáticos, pero luego han ido incorporando a su clásica oferta de televisión de pago otros muchos servicios, como acceso a internet de alta velocidad, llamadas de voz a teléfonos fijos y móviles, instalación de alarmas, etc…

Por tanto, parece una alternativa beneficiosa para que en un futuro no muy lejano las nuevas plataformas terminen alcanzando también este tipo de acuerdos con unos socios que, hasta ahora, algunos parecían haber olvidado. Y, sin embargo, son los poseedores del mayor número de horas de televisión existentes en el mercado mundial.


Encuentra este contenido y muchos más en la última edición de Teleinforme. ¡No te la pierdas!