El pasado viernes 7 de Agosto, un juez federal de Nueva York aprobó desde el Departamento de Justicia de los EE.UU., el consentimiento para derogar el Decreto Paramount, impuesto en 1948 y que prohibía a los grandes estudios ser dueños de las cadenas de cines.  Por Nuria Botella

 

Han pasado 72 años desde que se promulgó el Decreto Paramount, en el cual la justicia americana abogaba en favor de la competencia leal y prohibía la integración vertical de los grandes estudios de cine y los exhibidores. Su firma y puesta en marcha abrió las puertas para que las productoras independientes pudieran acceder a exhibir sus películas en las salas de cine que, a menudo, habían estado controladas o incluso pertenecido a los estudios y por tanto proyectaban únicamente sus propios títulos haciendo imposible la entrada al mercado de películas realizadas fuera del sistema.

Los signatarios originales del decreto eran los grandes estudios del Hollywood de los años 40, Paramount, RKO, MGM, Universal, Columbia y Twentieth Century Fox. Su firma daba por finalizado el conocido como el Hollywood studio system. Más de setenta años después, el panorama de la industria cinematográfica ha cambiado tanto que el decreto ha quedado obsoleto.

Por una parte, ya son pocos los estudios que sobrevivieron de aquellos seis que firmaron y estaban obligados a su cumplimiento. Así mismo grandes estudios como por ejemplo Disney, que no formaban parte del studio system pero que posteriormente crecieron hasta convertirse en importantísimos jugadores en la industria, técnicamente no estaban obligados a acatar las reglas. Sin embargo, se entendía que generalmente hablando la prohibición se extendía a cualquier estudio aunque su creación fuese posterior al decreto, pero en la realidad tal afirmación y aceptación era en parte un acto de buena fe.

La actual situación económica de los exhibidores en EE.UU. es precaria. Las salas de cine permanecen todavía cerradas desde marzo en gran parte del país, incluyendo los dos principales mercados: Nueva York y Los Ángeles. Las mayores cadenas del país, como AMC y Cinemark, han elegido finales de agosto como fecha para la reapertura.

Una reapertura que no tendrá como abanderada ni a Tenet (Warner Bros.) ni a Mulán (Disney), como se había pronosticado. Tras numerosos cambios de fechas, hace unos días ambos estudios se decantaron por un estreno no tradicional (Tenet llegará en septiembre tras estrenarse internacionalmente y Mulán se lanzará directamente en Disney+). Se prevé que el 80% de las salas de cine podrán abrir en septiembre; sin embargo, tendrá que pasar más tiempo hasta poder recuperarse del enorme impacto económico.

Fachada de un cine de Regal Cinemas, segunda mayor cadena de exhibición en Estados Unidos.

Fachada de un cine de Regal Cinemas, segunda mayor cadena de exhibición en Estados Unidos.

Es por este motivo que la derogación del Decreto Paramount se convierte en un elemento importante a añadir al cóctel de consideraciones de la actual situación. Con la puerta abierta para que empresas como Netflix, Amazon o Disney se adueñen con cadenas de cine, esto podría suponer la salvación para algunos exhibidores al borde de la bancarrota. Sin embargo, habrá que considerar las implicaciones a largo plazo para la competencia y el cine independiente y encontrar el punto medio para que estos no sean el precio a pagar a largo plazo.

La historia no tiene por qué repetirse. No cabe duda de que existe la capacidad de la industria de ser innovadores y con esta capacidad se pueden desarrollar nuevos modelos que no dejen atrás a nadie en el avance hacia el futuro de la industria cinematográfica.