La sexta edición del encuentro online ‘Uniendo a LATAM: Foro de actualización de la Industria Cinematográfica’ que organiza Comscore Latam tuvo lugar ayer. Entre los temas que se abordaron destacan cómo dirigirse a los políticos para solucionar los problemas en esta crisis, el autoservicio en la nueva coyuntura para los cines y las medidas de seguridad e higiene a partir de una entrevista con un epidemiólogo mexicano.

En Cine&Tele seguimos haciéndonos eco de los debates de la industria latinoamericana para salir con la mayor fuerza posible de la situación actual para el sector cinematográfico. En este enlace puedes leer un resumen de los primeros cuatro encuentros, mientras que aquí puede disfrutar de la crónica del quinto webinar.

Junto a Luis Vargas y Rodrigo Cerón de Comscore Latam, en esta mesa redonda participaron Francisco Eguren, Director de Programación y comercial en Grupo Cinemex; Gabriela Zamora, Gerente Comercial en Cinemacenter (Argentina); Roberto Quintero, CEO Cineamérica (Estados Unidos) y Paula Aloi, presidenta de MUT Emprendimientos (Argentina).

Luis Vargas inició las conversaciones y adelantó lo relevante que estimaba que era la charla de ayer: “Creo que es nuestro foro más importante porque vamos a tocar temas increíblemente sensibles como por ejemplo cómo ofrecer una experiencia segura sin dejar de ser divertida para nuestros clientes de nuestro cines y también cómo dirigirnos a los políticos”.

Como todas la semanas, el representante de Comscore dio las cifras de contexto en relación al impacto que está teniendo el COVID-19 en la exhibición latinoamericana. Más de 490 películas han cambiado su fecha de lanzamiento, lo que representa un 28% del promedio anual de estrenos. “Solamente en la última semana ha habido 118 cambios, siendo México y Brasil los únicos que reportaron cambios de títulos locales”, explicó Vargas.

A pesar de los funestos datos, también hay lugar para las buenas noticias. Vargas comentó que ha abierto un autocine en Brasilia. “Los números que tuvieron fueron fenomenales, con un 164% más que el mismo fin de semana del año anterior”, subrayó.

A este respecto de las cifras, aportó su opinión Gabriela Zamora: “Los números dan tristeza. La retracción preocupa pero también se van dando aperturas comerciales que van despertando un poco la esperanza con respecto a semanas anteriores”.

Estas semanas del año pasado fueron muy buenas con un caudal muy potente de estrenos, por lo que se empieza a notar sensiblemente el desfase. “Hay que aceptar la realidad y no vamos a poder cambiarla. Creo que muchos de nosotros ya hicimos el duelo y ahora debemos trabajar en que el futuro sea distinto”, añadió Zamora.

Roberto Quintero intentó encontrar el optimismo recordando la crisis de influenza que azotó México en 2009. “Uno pensaría que hubo una caída horrible pero no. Comparando el año de la influenza con el anterior, creo que creció un 4%. En cambio el año siguiente, que hubo Mundial de Fútbol, cayó un 6%. El Mundial afectó más que la influenza”, rememoró.

El núcleo del encuentro de ayer de Comscore Latam fue una entrevista grabada previamente con el epidemiólogo José Arturo Alemán Anaya, que recalcó la capacidad de innovación de los cines para ser capaces de hacer enfrente a este problema y que instó a la industria de los distintos países latinoamericanos a no esperar a protocolos internacionales. “No esperemos a que vengan los norteamericanos a decirnos qué tenemos que hacer”, indicó.

Durante la entrevista se trataron principalmente los protocolos necesarios para ofrecer seguridad a los espectadores. Para el epidemiólogo lo principal es el uso de mascarillas quirúrgicas y la distancia interpersonal. “La medición de la temperatura no es 100% exacta”, apuntó, añadiendo que hay que considerar que hay una dispersión ambiental de temperatura.

Respecto a si es aconsejable tener gel desinfectante, el epidemiólogo aseguró que “lo que mejor funciona para atacar al COVID-19 es el lavado de manos con agua y jabón porque lo destruimos y es mejor que el gel desinfectante”.

También se habla de desinfección de salas e incluso de hacerlo entre pase y pase. “Quizás al final de la jornada se puede hacer la sanitización que sea más efectiva”, manifestó Alemán Anaya, que no se mostró muy convencido de cambiar el aire acondicionado: “Sin ser una medida mala, no tiene el mayor beneficio y puede ser un gasto innecesario”.

Algunos títulos que han cambiado de fecha en la última semana

También hay que tener en cuenta la tipología de los asistentes. La población más vulnerable no es la habitual en las salas de cine. Vargas incidió, por ejemplo, en que el promedio de edad en México es de 28 años.

El epidemiólogo puso el acento en que aunque haya un protocolo general, sería deseable que cada cadena de cines lo adaptara, porque no es lo mismo aplicar medidas en unas circunstancias que en otras. Para ello, hay que contar con la opinión de los exhibidores. “El protocolo mínimo de seguridad no lo puedo construir yo solo, incluso siendo experto en el área. Para poder construirlo, necesito conocer a los expertos del cine desde el punto de vista de infraestructura, de mercadotecnia, incluso sus contenidos”, aseveró.

Otra de las claves de ayer fue cómo acercarse a los políticos sobre estas cuestiones. “Los políticos van a tomar decisiones pensando en su imagen política. Nosotros tenemos que ser proactivos”, insistió Vargas.

El representante de Comscore sugirió acudir a ellos con informes de “la gente que sabe, con los especialistas, desde un punto de vista científico y técnico”.

Hay que ser conscientes de que los gobiernos no van a poder elaborar por sí mismos planes generales que les sirvan a todas las industrias. “Tenemos que ser nosotros los que vamos a las autoridades con nuestras reglas para que ellos nos las compren. Que sean reglas que se puedan ejecutar, que no sean imposibles o demasiado costosas”, afirmó Francisco Eguren.

Eguren informó de que están haciendo esfuerzos importantes de cabildeo con las autoridades a través de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine). El objetivo es que no vean al sector como un evento masivo. “No somos un estadio o un concierto donde hay miles de personas al mismo tiempo, sino que nos vean más como un restaurante. Nosotros podemos controlar el aforo y podemos direccionar a la gente”, señaló.

Zamora admitió que ayer mismo tuvieron una reunión de representantes de cadenas de cine con un miembro de la asociación argentina de epidemiología para comenzar a elaborar protocolos para las salas de cine. “En el interior del país viene todo más acelerado en cuanto a las aperturas comerciales, lo que de alguna manera nos obliga a dar un paso adelante en cuanto a armados de protocolos sin que el costo operativo de apertura de salas sea desmesurado y que estén de acuerdo con el riesgo de contagio de las provincias”, destacó.

Es importante que los empleados estén convencidos de las medidas porque solamente así “van a poder transmitirlo hacia los clientes”. También es fundamental para Zamora tener en cuenta que los cines son entretenimiento y que no puede haber restricciones tan estrictas como en un hospital. “No podemos mantener las tensiones y los medios de comunicación deben evitar generar miedo en la sociedad”, manifestó.

Quintero apuntó que en Estados Unidos son muy proactivos y que ellos están esperando abrir dos cines en Texas la próxima semana con un 25% máximo de aforo, con una distancia de 2 metros entre grupos, intentando incentivar la asistencia de familias completas, y evitando compra de entradas en taquilla física.

Para finalizar el debate, se habló de la proliferación del autoservicio en la industria del cine con esta crisis. “Los efectos de la industria 4.0 en la sustitución laboral se ha adelantado con el COVID-19, el entretenimiento que parecía ser el último en automatizarse creo que va a comenzar a automatizarse, donde se compre todo a través de una app”, afirmó Quintero.

“En algunas salas de Cinépolis en Argentina tenemos self-service, pero no tenemos previsto por ahora la automatización de venta de candies (dulces), pero sí de boleto por medidas de higiene”, indicó Zamora.

Eguren cree que, dado que la mano de obra en Latinoamérica es barata y no todo el mundo puede pagar online, los cambios no serán tan rápidos: “La industria va a evolucionar, así como la forma de consumirla, pero a largo plazo porque requiere tiempo la implementación de este tipo de medidas”.

Quintero intervino para decir que en Estados Unidos la mano de obra es “muy cara” y que por eso en los cines que ellos abren apuestan por autoservicio y automatización, sobre todo en palomitas y bebidas.

Zamora recuerda que la ley argentina exige la entrada física para las entradas. “Estamos trabajando para presentar un proyecto en el INCAA para que se permita el boleto online mediante la alternativa QR porque la normativa ha quedado obsoleta en la realidad”, informó.