Para tratar de analizar las interacciones entre el formato documental y la televisión, Cine&Tele se desplazó al Sunny Side of the Doc de Francia, mercado audiovisual de documentales para televisión.       Por Pedro Peira

Yves Jeanneau en el Sunny Side of the Doc

Según nos contaba Yves Jeanneau, malogrado director del evento, durante el mes de junio del pasado año, “hace 30 años los documentales eran aburridos, anticuados y no había demasiado espacio para ellos en televisión”. Con la creación de canales como Canal + Francia o el británico Channel 4, “se interrumpió casi totalmente la producción propia de documentales por las propias cadenas para comenzar a encargarlos a productoras, lo que elevó su calidad artística”.

Hoy en día, la narrativa de los documentales ha evolucionado y se parece cada vez más a una estructura dramática en tres actos. No podemos olvidar, además, que la demanda por parte de cadenas tradicionales y plataformas está creciendo, en gran parte, debido al entorno digital, cuya manera de visionar bajo demanda ha despertado una libertad creativa, antes restringida por la temática, siempre ligada a la franja de emisión.

Conocido es por todos que los documentales no suelen dar datos elevados de audiencia. Incluso fuentes cercanas a Netflix han declarado que la principal razón por la que producen documentales es porque les facilitan presencia en medios, lo que es más difícil con programas de ficción.

No obstante, en las cadenas generalistas tradicionales a veces ocurren acontecimientos extraordinarios como el estreno de El silencio de otros en La 2 de TVE, que supuso una cuota de pantalla de 5,2 por ciento, con una audiencia de 951.000 espectadores, superando claramente la media del canal.

‘Franco. La vida del dictador en color’

A menor escala, las cadenas temáticas a veces le dan alegrías al género documental. Muestra de ello es el relato coloreado en forma de serie Franco. La vida del dictador en color, cuyo estreno, emitido en prime time el pasado mes de noviembre, le supuso a DMAX una cuota de pantalla de 3,2 por ciento, superando los 525.000 espectadores. Esta serie completa una trilogía comenzada con España dividida: la Guerra Civil en color y continuada con España después de la Guerra, el franquismo en color. Ambas fueron galardonadas con el premio Iris al mejor programa producido en España para un canal temático.

Por último, debemos mencionar algunos éxitos de audiencia en plataformas digitales como Netflix. Destacan los más de 20 millones de espectadores a nivel global que han visto Fyre: La fiesta más exclusiva que nunca sucedió o los más de 25 que han visto la docu-serie Nuestro planeta.

‘Fyre: La fiesta más exclusiva que nunca sucedió’

Por otro lado, Cine&Tele también asistió al Festival Dok Leipzig con vistas a encontrar un nexo entre festivales y cadenas de televisión. En este sentido, Kim Busch, una de sus programadoras, nos contaba que “aunque desde el festival buscamos cine de autor, con elevada calidad artística, nuestra película de inauguración suele ser conservadora, tanto a nivel narrativo como estructural”. La cinta que abrió el festival este año fue The Forum, que cuenta con la participación de múltiples cadenas de televisión entre las que se encuentran las alemanas SWR, BR, HR, la franco alemana ARTE, la suiza SRG/SSR, la holandesa VPRO, la sueca SVT, la belga VRT, la noruega NRK, la danesa DR, la israelí Channel 8 y la española TV3.

Busch también nos contaba que la cadena local MDR, uno de los patrocinadores del festival, además de ser coproductora de algunas películas seleccionadas, también entrega un premio que garantiza la emisión de una película por su parte. No obstante, aseveraba que “las cadenas no confían tanto en el contenido porque suelen programar documentales a partir de las 11 de la noche, cuando la mayoría de la gente ya está durmiendo”.

El Festival Dok Leipzig

Al igual que ocurre con los festivales, en estas cadenas también existe una cierta tendencia hacia la autosatisfacción por la que escogen contenido local, relacionado con su propia cultura, con sus personajes y asuntos habituales, etc.

Concluye Busch indicando que “para no caer en el localismo, deberán producirse grandes esfuerzos de promoción y relaciones públicas y darse más frecuentemente iniciativas similares al canal alemán ZDFneo, que aboga la diversidad y por un contenido más europeo y no tan local, que confía más en el espectador”. ZDFneo surgió por la necesidad de crear un canal destinado a un público más joven que el de sus hermanos mayores ZDF y ARD. ¿Será éste el futuro de la televisión tradicional para las nuevas generaciones?