Tomás Naranjo, CEO de Kelonik, quien vivió en primera persona su desarrollo, nos cuenta la historia de esta nueva tecnología creada en Barcelona y, sin duda, la más revolucionaria para la industria en el área del sonido.

David Hernández, en su etapa en Samsung Electronics, como Cinema Business Development Manager

“A mediados de 2011, cuando ya estaba en Kelonik, vino a verme Vicente López, factótum de IMM Sound, con el que habíamos estado desarrollando el sistema inmersivo para las salas de cine el último año y con el que guardaba amistad desde mis tiempos en Warner Lusomundo Sogecable y él, en Canal Plus”.

En aquel momento se estaba desarrollando en Barcelona un nuevo concepto de Sonido Inmersivo, que consistía en abandonar el antiguo sistema de sonido envolvente repartido en varios canales para sustituirlo por otro, en el que cada persona u objeto, al desplazarse dentro de la pantalla –e incluso fuera de ella- produjese su propio sonido y, gracias a un código digital, los altavoces repartidos por toda la sala acompañasen el movimiento de dicho objeto o persona.

Aquel día, López se presentó en el despacho de Naranjo para comunicarle que ya tenían el producto, que estaba acabado. Había estado trabajando con un grupo de ingenieros entre los que estaban Toni Mateos y Pau Arumí. “Tenemos el producto, pero ahora hace falta comercializarlo”.

IMM Sound era un startup, una empresa que había salido de Barcelona Media, una fundación tecnológica en la que participaban, además de empresas tecnológicas, Universidades como la Pompeu Fabra y la de Barcelona. Tal y como nos cuenta Naranjo, López pidió su consejo: “Tengo varios currículos de gente para contratar y ver cuál se ajusta al mejor perfil que necesito”, dijo entonces.

Tras la reunión, López salió del despacho con las ideas claras y dos o tres currículos en mano, entre los que se encontraba el de David Hernández, por aquellas fechas vinculado a la venta y postventa de servicios tecnológicos. Ingeniero de formación y con experiencia con los end users, era el perfil perfecto, el que entendía la tecnología y el mercado.

Vicente López (Izquierda) y David Hernández (derecha)

Fue así como David Hernández se incorporó en IMM Sound a finales del 2011. En los siguientes seis meses se implementaron alrededor de treinta instalaciones de IMM Sound en todos los continentes. De Asia a California, de Londres a Brasil. Un auténtico éxito para un producto nuevo. De esas 30 instalaciones de las que nos habla Tomás Naranjo, 18 las hizo Kelonik.

 

El año 2012 estuvo marcado por la adquisición de IMM Sound por parte de Dolby, donde David Hernández desempeñó el papel de responsable de ventas en España y Portugal. “Desgraciadamente, Vicente López no pudo saborear las mieles de este éxito, porque falleció al poco tiempo”, recuerda Naranjo.

Dolby lanzó el producto con el  nombre de Atmos, el  sonido inmersivo más conocido y popular y el que, sin duda, tiene más implantación en estos momentos, con más de 5.000 instalaciones. “David pasó a ocupar el cargo de responsable de ventas europeo, puesto desde el que continuó impulsando las ventas del producto, pero a partir de ese momento lo haría en toda Europa”, comenta el CEO de Kelonik.

Entre 2012 y 2018 se produjo la gran eclosión del sonido Dolby Atmos en todo el mundo y sobre todo en Europa, continente en el que se han realizado más instalaciones. Sin lugar a dudas, “David Hernández fue la punta de lanza para implementar esta tecnología entre los exhibidores de todos los tamaños”, comenta Naranjo.

El CEO de Kelonik afirma que “en una Industria como la nuestra, en la que cada día se inventan productos tecnológicos maravillosos, el reto es convertirlos en productos que lleguen al mercado”.

David Hernández contribuyó de manera transcendente, no solo a que el sonido inmersivo se convirtiera en un producto para la exhibición, sino que hoy en día es un standard de calidad en cualquier sala de cine del mundo para realzar la experiencia cinematográfica del espectador.

“La visión, constancia, profesionalidad y entrega de David, experimentada tanto por integradores como por exhibidores, hace que no sólo se sienta la pérdida de la persona, sino también de un gran valor para la Industria”, finaliza Tomás Naranjo.