La industria del videojuego goza de muy buena salud en España con una facturación superior a los 1.500 millones de euros, situándose en el ‘top 5’ de Europa en volumen de negocio.

Con motivo de la celebración ayer del Día Mundial del Videojuego, la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) ha querido destacar el buen momento que atraviesa el sector en España con datos récord de usuarios y facturación. Concretamente, la industria facturó 1.530 millones de euros en el pasado año, un 13% más que en 2017, según los datos del último Anuario de AEVI, consolidando a nuestro país entre los 10 principales países del mundo en cuanto a volumen de negocio. Sólo en 2018, se vendieron en España 9,62 millones de videojuegos físicos, 1,29 millones de videoconsolas y 4,38 millones de accesorios.

Según datos de Gametrack (Ipsos) para AEVI, hay más de 16 millones de españoles usuarios de videojuegos, conformando un sector absolutamente transversal: jóvenes y mayores, hombres y mujeres, estudiantes y trabajadores con una penetración en todos los ámbitos sociales. Concretamente 16,8 millones de personas (59% de hombres y el 41% de mujeres) son ‘gamers’ en nuestro país según el Anuario de 2018, lo que supone en torno a la mitad de la población en la franja de edad de los 6 a 64 años. Los españoles dedican una media de 6,2 horas a la semana a esta actividad.

La industria del videojuego viene destacando por su aportación a la productividad de la economía española en su generación de empleo de calidad, así como sus efectos externos en las tecnologías de la información y comunicación, elementos imprescindibles para el crecimiento económico. Según se recoge en el Estudio de impacto económico de los videojuegos presentado el año pasado por AEVI, la industria de los videojuegos genera empleo directo de calidad para 8.790 personas, con un impacto indirecto en la economía de 3.577 millones de euros. Por cada euro invertido en el sector de los videojuegos en España, se tiene un impacto de 3 euros en el conjunto de la economía y por cada empleo generado en el sector de los videojuegos se crean 2,6 en otros sectores.

El sector español está apostando por las principales tendencias del mercado desde la realidad virtual a los juegos de móviles pasando por las competiciones de videojuegos o e-sports. No en vano, el crecimiento de la industria se ha visto principalmente empujado por el aumento del mercado online, que alcanzó la cifra histórica de 680 millones de euros en 2018. Por su parte, el fenómeno de los e-sports ha tenido un importante desarrollo en los últimos años con 2,6 millones de entusiastas en nuestro país y una audiencia estimada total de 6,9 millones, conformando una de las primeras en densidad del mundo y generando empleo directo para más de 300 profesionales según datos del Libro Blanco de los e-sports de AEVI.

Además de los buenos datos económicos y de consumo, la industria celebra que el videojuego ha pasado a estar en el centro de decisión de la política económica y cultural. No en vano, los principales partidos del arco parlamentario han asumido en sus programas electorales buena parte de las propuestas realizadas por el sector. Además, miembros de primer nivel del Gobierno de España como el propio presidente Pedro Sánchez, el ministro de Cultura, José Guirao; o la ministra de Industria, Reyes Maroto han estado trabajando directamente con la industria en los últimos meses y han expuesto el compromiso inequívoco del Gobierno y su consideración del videojuego como sector estratégico.

En este sentido, José María Moreno, director general de AEVI, además de destacar el peso cada vez mayor de la industria del videojuego en nuestro país, ha querido subrayar el aporte del videojuego a la sociedad: “además de un formidable producto de entretenimiento, está cada vez más reconocido entre los españoles como un instrumento elemental en la nueva etapa de revolución sanitaria, cultural, educativa y empresarial. La industria pasa por un buen momento, con un crecimiento continuado de la facturación y desde la Administración se entiende cada vez más la necesidad de desarrollar la industria local y facilitar las inversiones internacionales: lo que sigue suponiendo el principal reto de nuestra industria para afrontar el futuro”.