De frikis a superestrellas. Esta ha sido la percepción por la que han pasado los jugadores de eSports. Hace unos cuantos años su índice de popularidad era muy bajo y sin embargo actualmente llenan estadios y sus eventos han llegado a ser de los acontecimientos más destacados en grandes ciudades de España. Pero ¿cuál es la naturaleza de los jugadores de eSports? Escrito por Rubén Illescas, abogado del departamento de Media & Tecnología de Auren.

Rubén Illescas, de Auren

 Playstation ya se posicionaba hace años utilizando el slogan “somos jugadores”, no obstante, prefería no involucrarse más sobre esta cuestión. La mayoría de las opiniones apuntan a que los participantes de eSports son deportistas profesionales, pero quizás esta afirmación no sea tan cierta ya que, si diversos son los motivos que nos llevan a pensar que podrían serlo, puede que los mismos estén más cerca de la parafernalia que rodea al “show”, que a la verdadera naturaleza de la actividad.

Los jugadores de eSports se pueden considerar algo más que “deportistas profesionales”. Si bien es cierto que los jugadores se someten a duros entrenamientos y el marketing vende los eSports como un nuevo deporte, quizás se parezcan más a otro sector del entretenimiento. De este modo, si observamos su origen comprobamos que existen dos actores fundamentales: el jugador y el videojuego.

Actualmente, la Ley de Propiedad Intelectual -LPI- no regula expresamente la figura del “videojuego”, pero podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la LPI lo protege, tanto si lo consideramos como un conjunto formado por una obra audiovisual y por un programa informático, como si lo concebimos como una obra en sí. Por ello, si un videojuego es una obra según la LPI, un jugador podría ser un intérprete. Para aquellos que no estén familiarizados con la LPI, nuestro ordenamiento considera interprete a la persona que represente, cante, lea, recite, interprete o ejecute en cualquier forma una obra.



Es decir, para la LPI será un intérprete aquella persona que toque una canción, aunque lo haga mal, al igual que un jugador podrá ser un intérprete cuando juegue a videojuegos con mayor o menor habilidad. Esta parte de los eSports es muy importante y apenas se le da importancia, pero los jugadores tendrían que ser conscientes de sus derechos, pues la LPI les proporciona un haz de facultades para su protección. Por ejemplo, los jugadores de eSports tendrán que dar su autorización cada vez que les graben jugando, cuando reproduzcan sus videos en internet o incluso podrán ejercer sus derechos morales en caso de que se divulgue un video denigrante hacia ellos.

Como hemos dicho, no hay que pensar que solo los grandes jugadores se considerarán intérpretes, sino que podrá ser cualquier jugador ya sea streamer, youtuber o cualquier persona anónima jugando desde casa. Una vez aclarado, retomamos la pregunta que nos hicimos al principio, ¿qué son realmente los jugadores de eSports?

No existe una respuesta sencilla. Ni siquiera se ha podido conseguir que los propios eSports sean un deporte oficial, por lo que no podemos considerar todavía a los jugadores como deportistas profesionales. Sin embargo, sí que presentan muchas similitudes con la filosofía de los deportistas profesionales de deportes tradicionales. Por ello, dada la gran relevancia de los jugadores de eSports como figuras clave del entretenimiento actual, sería fundamental ampliar las fronteras en su consideración como intérpretes, con el particular fin de que los jugadores sean conscientes de las posibilidades de protección que la jurisdicción española pone a su disposición.