Es una coproducción hispano-argentino-francesa de  Sorgin Films A.I.E. (formada por las productoras Kowalski Films, Lamia y Gariza), Tita Productions y La Fidèle. Avalon llevará a las salas de cine la película el próximo año.

Ayer 6 de mayo, el cineasta argentino Pablo Agüero comenzó el rodaje de Akelarre, un drama histórico, con mirada feminista, que se inspira en un proceso judicial por brujería sucedido en el País Vasco en 1609.



El rodaje, que se ha iniciado en la playa vizcaína de Laga, tendrá siete semanas de duración en localizaciones de País Vasco, Navarra (Urbasa, Lesaka) e Iparralde (Lapurdi, Sara). La dirección de fotografía está a cargo de Javier Agirre (Goya por Handia en 2018, Dantza, 2018; Loreak, 2014); mientras que la de arte la firma Mikel Serrano (Goya por Handia en 2018); por su parte, Maite Arroitajauregi  es la encargada de la música de la película.

Koldo Zuazua, de Kowalski Films e Iker Ganuza, de Lamia Producciones, son los productores ejecutivos de esta coproducción independiente hispano-argentino-francesa con Sorgin Films A.I.E. (formada por las productoras Kowalski Films, Lamia y Gariza), Tita Productions y La Fidèle. Además, cuenta con la colaboración de Gobierno Vasco, EiTB, Diputación Foral de Gipuzkoa, ICAA, Région Nouvelle-Aquitaine, Région Bretagne e INCAA argentino.

Akelarre es el quinto largometraje de Agüero, quien firma el guion a Katell Guillou. La película cuenta con un elenco muy joven encabezado por Amaia Aberasturi y Àlex Brendemühl.

La película se rodará en castellano y euskera. La distribuirá Avalon y su estreno está previsto para 2020.

La historia: País Vasco, 1609. Los hombres de la región se han ido lejos por el mar. Amaia, participa en una fiesta en el bosque con otras chicas de la aldea. El juez Rostegi, encomendado por el Rey para purificar la región, las arresta y las acusa de brujería. Convencido de haber encontrado en este su mejor caso, decide hacer lo necesario para que confiesen lo que saben sobre el akelarre, esa ceremonia mágica durante la cual supuestamente el Diablo inicia a sus servidoras y se aparea con ellas. Amaia empieza ofreciendo resistencia al juez antes de entrar poco a poco en su juego. Indómita y astuta, toma progresivamente las riendas de un duelo cada vez más íntimo al término del cual, el mismo Juez, víctima de sus propios fantasmas, verá zozobrar su razón…