Si contar historias, de una manera o de otra, es una de las finalidades del cine, en el Festival Internacional de Cine Histórico de La Laguna, cine e historia forman la simbiosis perfecta. Tras la inauguración del miércoles, ayer, día 1, el protagonismo estaba en el cine. En el cine histórico.

 

La antigua Facultad de Magisterio, reconvertida en la de Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna, fue el lugar escogido para la proyección de los documentales que compiten en esta sección del Festival. Al ser festivo, las proyecciones comenzaban algo más tarde. Y lo hicieron con Songs of Injustice (Estados Unidos), en el que Nelson Varas Díaz profundiza en la situación de la escena del heavy metal Chile, Argentina, Perú y México; el documental ya pasó por las selecciones oficiales de Miami International Film Festival y Docs Without Borders. Después tuvo lugar el segundo visionado de Rise UP: El movimiento que cambió América que dio paso a Eleuterio Sánchez contra el Lute (España), que, obviamente, tiene como protagonista a un “viejo” conocido de la sociedad española (e incluso internacional), en el que Carlos Moro y Luis Alaejos narran las vivencias del quinqui, preso, forajido, escritor, padre y marido, plasmando una página de nuestra historia que no hay que olvidar. Seguimos pegados a la pantalla para ver La batalla desconocida (España), en el que Paula Cons plasma en uno de los hechos más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial, la pugna por el wólfram que libraron los aliados contra España durante la contienda. 1950. La insurrección nacionalista (Puerto Rico), José Manuel Dávila explica loe hechos que tuvieron lugar durante once días de ese año, cuando un centenar de miembros del Partido Nacionalista de Puerto Rico, se lanzaron en armas en ocho pueblos de la Isla y en la capital de Estados Unidos con la intención de proclamar la República de Puerto Rico. Laura Hojman dirige Tierras solares (España), retratando una parte de la vida de Rubén Darío, en su viaje a nuestro país para recorrer Andalucía. El canario Pablo Fajardo “juega en casa” y presentó en Fichla El huido (España), repasando la historia Manuel Hernández Quintero, quien, con tan solo 23 años, se convirtió en el alcalde más joven de toda la República Española permaneciendo escondido  en El Hierro ocho años durante la Guerra Civil.

Por su parte, el Espacio Cultural Aguere fue el lugar escogido para la proyección de los largometrajes. El primero que pudimos ver fue el húngaro Aurora borealis, de Márta Mészáros, retrato familiar con muchos giros que tienen lugar en dos líneas de tiempo diferentes. Bécker y las brujas (España), de Elena Cid muestra la obra más desconocida del poeta romántico en su retiro al Monasterio de Veruela. La adaptación cinematográfica de la obra teatral Matar al rey (España), de Vicente Monsonís, cuenta la investigación de la muerte de Enrique IV, a cargo del Cardenal Mendoza.  Por su parte Félix Germán dirige La isla rota (República Dominicana), un drama que retrata de la compleja relación entre República Dominicana y Haití, durante el primer tercio del siglo pasado, a través de los ojos de Guy, un niño haitiano que presencia el asesinato de sus padres y su posterior juventud. Miguel Ángel Calvo y Laila Ripoll dirigen Donde el bosque se espesa (España), otra adaptación cinematográfica que viene del teatro, sobre Antonia e Isabel que reciben el día de la muerte de su madre una caja cerrada que la difunta había guardado durante años y cuya existencia desconocían. Rosa mística (Perú), en la que  Augusto Tamayo, sobre Sant Rosa de Lima,  primera mujer nacida en América en recibir el reconocimiento canónico de la Iglesia Católica.

Hoy todas las obras tendrán un segundo pase y mañana el jurado dará a conocer  cuáles de ellas son las ganadoras, en cada categoría, del premio Testigo de la Historia 2018.