El reality de Telecinco ha sabido nutrirse de lo mejor del formato de Supervivientes para alcanzar cotas de audiencia no vistas desde la final de GH VIP 4; consiguiendo su emisión de la noche de ayer un espectacular 31,1% de share.

GH VIP ha encontrado el camino para engatusar a la audiencia. Tampoco era difícil. Simplemente debía trascender la naturaleza clásica de su propio formato y elevar la vista para buscar un referente exitoso al que imitar. Y no andaba demasiado lejos.

Comenzando por su presentador común, Jorge Javier Vázquez, que ha conseguido tomar el relevo de Mercedes Milá encarnando la figura de Rey Midas de los reality shows nacionales; GH VIP ha seguido paso a paso la fórmula que ha convertido a las últimas ediciones de Supervivientes en todo un referente televisivo: concursantes reconocibles e incandescentes (varios de ellos, cachorros criados y lanzados a la fama directamente desde la factoría Mediaset), intensos debates en los que participan los rostros televisivos más populares de la cadena, contacto permanente con familiares y amigos…todo con la esperanza de que alguno de ellos lance la bomba que haga estallar la polémica en cada cita.

La cita de ayer no iba a ser una excepción. De hecho, la expulsión de Chabelita se convirtió en la emisión más vista desde la gran final de GH VIP 4, alcanzando un share del 31,1% (3.202.000 espectadores) dejando bajo mínimos a su gran rival, Antena 3. La diferencia entre ambas cadenas fue de 24,8 puntos en total, una diferencia que no se producía desde marzo de 2015.

Otro de los aspectos de Supervivientes que se están perpetuando en este Gran Hermano VIP es la alimentación de la trama principal desde varios programas anexos, que terminan por saciar las ansias de los hambrientos fieles del programa. Así, GH VIP Express marcó un 19,8% con 3.303.000 espectadores, y GH VIP, la casa en directo, programa posterior a la gala, lideró de forma absoluta su banda horaria marcando un 4,9% de share.

Una vez más, Telecinco está demostrando que se mueve como nadie en el ecosistema de los reality shows. Un formato con el que –con la salvedad del último Gran Hermano Revolution– parece que ha encontrado la fórmula del éxito.