Los negociadores del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea, que tiene presidencia búlgara, llegaron a un acuerdo ayer jueves sobre la nueva Directiva Europea de Servicios Audiovisuales. La legislación revisada, que se aplicará tanto a broadcasters tradicionales como a plataformas de video bajo demanda (Netflix, YouTube o Facebook), amplía la protección a la infancia, es más estricta con la publicidad y marca que al menos el 30% del contenido de la programación debe ser europeo.

“Hemos logrado importantes avances en las negociaciones y ahora tenemos un acuerdo político en todos los asuntos claves que estaban pendientes. El resultado está bien equilibrado, especialmente en relación con la envergadura de la Directiva, que incluye plataformas para compartir vídeos así como contenido audiovisual en redes sociales, para tener un terreno de juego que sea igualitario para todos los servicios, salvaguardando además las obras europeas”, estima Petra Kammerevert (S&D).

Quizás la cuestión de mayor interés para la industria española y europea es la decisión de establecer un límite mínimo de contenido europeo (un 30%) no solamente en la emisión de las cadenas de televisión, sino también en los catálogos de los servicios VOD. El objetivo es apoyar la diversidad cultural del sector audiovisual europeo.

Además, estas plataformas tienen que contribuir al desarrollo de las producciones audiovisuales, ya sea a través de inversión directa en contenido o con una contribución a los fondos nacionales. El nivel de contribución debería ser proporcional sus ingresos en cada país.

El Parlamento también se ha asegurado la implantación de medidas para asegurar la integridad de la señal. Esto es algo que se aplica a las smart TVs y significa que los proveedores de servicios no pueden añadir una ventana con contenido durante la emisión de un programa, sin la menos tener el consentimiento.

 

Protección al menor y limitación de la publicidad

Las nuevas medidas prohíben cualquier contenido que incite a la violencia, el odio y el terrorismo, mientras que la violencia gratuita y la pornografía serán objeto de normas más estrictas.

Si bien se prioriza la corregulación y la autorregulación, las plataformas de compartición de vídeo serán ahora las responsables para reaccionar rápidamente cuando se catalogue como dañino un contenido por parte de los usuarios. A petición del Parlamento, las plataformas tienen que crear un mecanismo transparente, efectivo y fácil de usar que posibilite que los usuarios denuncien el contenido.

También se es más estricto con publicidad y product placement en programas para niños, de forma que se reduzca la exposición de los infantes a comida o bebida no saludable. El product placement y la teletienda se prohíbe en estos espacios mientras que cada país decidirá si también quiere excluir el patrocinio de programas.

Otro aspecto de protección es que se evite que los datos recogidos sobre niños no pueden ser procesados para uso comercial.

En términos generales, las nuevas reglas de publicidad imponen un máximo del 20% de cuota publicitaria en la emisión diaria durante la franja de las 6:00 y las 18:00 horas, dando al broadcaster la flexibilidad para adaptar sus períodos de publicidad.

Se marca otra franja, en la ventana de prime-time entre las 18:00 y las 0:00 horas, para que también haya aquí un máximo de 20% de publicidad.

“Al aplicar reglas similares a servicios similares, hemos conseguido que la regulación de la Unión Europea se ajuste a la era digital. Las reglas de transparencia en publicidad, y en particular el product placement y el patrocinio, ahora también se aplican tanto a las plataformas de contenido generado por el usuario como a las de compartición de vídeos. Esto protegerá a los consumidores, especialmente a niños y menores”, apunta Sabine Verheyen (PPE).

 

Tras este acuerdo, el texto debe ser votado por el Comité de Cultura y Educación, que está liderando las negociaciones. La votación es probable que tenga lugar en septiembre pero aún no está confirmado.