En el tercer trimestre del pasado año, las suscripciones alcanzaron los 172,6 millones lo que supone un incremento cercano al 2 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior.

Así lo pone de manifiesto la Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica en un informe en el que destaca el aumento producido en México en el periodo señalado, donde las suscripciones a la televisión de pago alcanzaron los 19,8 millones, representando un crecimiento anual del 12,1 por ciento.

A pesar de la recesión en el PIB de algunos países de Iberoamérica, que ha moderado el crecimiento de la televisión de pago, el conjunto de países de Iberoamérica mantiene un buen comportamiento con un incremento anual del 4,2 por ciento, alcanzando los 77,8 millones de abonados.

Sin embargo las suscripciones en Estados Unidos, durante el tercer trimestre del pasado año, cayeron un  0,3 por ciento con 94,9 millones. El informe de OTI destaca que el crecimiento anual promedio en los últimos dos años ha sido prácticamente cero.

En todo caso, la  Organización de Telecomunicaciones de Iberoamérica señala que, en términos generales, los mercados de Iberoamérica y Estados Unidos cuentan con una dinámica de crecimiento sostenido principalmente impulsado por los mercados con niveles bajos y medios de adopción.

También destaca entre los factores que han propiciado el ascenso, la oferta de servicios convergentes que, en varios territorios, han llevado a la contratación de servicios empaquetados a menores precios y con mayores ofertas.

El informe de OT pone especial acento en dos países:  México y Estados Unidos.

El caso de México

Al finalizar el tercer trimestre de 2016, el mercado mexicano registraba 19,8 millones de suscripciones a la televisión de pago representando un crecimiento anual del 12,1 por ciento, el segundo más elevado entre los mercados de la región.

En México la adopción del servicio en hogares equivale a 63,2 por ciento, cifra que supera significativamente el promedio de Latinoamérica (39,6 por ciento). No obstante, la dinámica  del mercado no se ha desacelerado en los últimos dos años, al crecer a una tasa trimestral anual promedio de 11,8 por cienti en el periodo referido.

Si bien más del 55 por ciento de los usuarios utilizan la tecnología satelital, la masificación de servicios convergentes ha detonado el consumo de paquetes doble y triple play en el país propiciando la contratación de la televisión de pago. Además, los paquetes básicos ofrecidos por los operadores satelitales mexicanos se posicionan dentro de los más baratos en Latinoamérica. Adicionalmente, estos los ofrecen bajo la modalidad de prepago, lo que proporciona a los usuarios con menor poder adquisitivo la flexibilidad de contratarlo en la medida de sus posibilidades de consumo, sin tener que firmar contratos de largo plazo ni comprometerse a un pago periódico obligatorio.

Las plataformas de video bajo demanda  por suscripción mensual (SVOD por sus siglas en inglés) han logrado captar usuarios sin que exista una competencia frontal con el servicio de televisión de pago que reduzca la dinámica de contratación de éste.

Estados Unidos

En los últimos dos años el crecimiento anual promedio del mercado de la televisión de pago estadounidense ha sido prácticamente nulo, lo que indica que el nivel de contratación y acceso entre los hogares ha alcanzado el techo estructural propio del país.

Aunque la adopción del servicio en Estados Unidos no dista radicalmente de la identificada en México (alrededor del 77,6 por ciento de los hogares), la dinámica de consumo de contenidos audiovisuales es muy distinta en ambos países.

En Estados Unidos existe un amplio espectro de alternativas de acceso a contenidos  audiovisuales que se constituyen como alternativas a la televisión de pago, como las plataformas Over-The-Top  y otras opciones de video por internet.

Para un segmento significativo y cada vez mayor de consumidores estadounidenses, las plataformas de acceso a video por internet representan un servicio que puede sustituir total o parcialmente a la televisión de pago.

En contraste con la mayoría de los países de Iberoamérica, los consumidores estadounidenses cuentan con una elevada penetración de tarjetas de crédito, banda ancha móvil o fija con altos estándares de velocidad y  dispositivos electrónicos, mecanismos que permiten o facilitan el acceso a servicios de video por internet.

Aunque en Estados Unidos la mayor disponibilidad y acceso a plataformas de video por internet tienen un impacto sobre la contratación de televisión de pago al generar una sustitución parcial o total, éste no es el caso para el resto de los países de la región.