Después de la anterior visita a los cines Kijow, la realizada a Cinema City junto con las distintas ponencias organizadas, se constata que el modelo de exhibición más repetido para esquivar este cada vez más acentuado decrecimiento de espectadores tiene un patrón similar entre sus distintos actores.

Marco Fraschini, de las salas Le Giraffe, en Italia, presentaba, además de su evolución en la adquisición y renovación del material digital, las nuevas estrategias llevadas a cabo en cuanto a programción. Las apuestas llevadas a cabo con las redes sociales, donde algunos estrenos alternativos se anunciaban de manera exclusiva para sus seguidores de Facebook, así como la retransmisión de eventos deportivos o las guías turísticas en la cabina de proyección, representaban las apuestas de este cine actualmente 100 por ciento digital.

Del mismo modo, Renata Pawlowska-Pyra, del Polish Film Institute daba algunas cifras y datos sobre las actuaciones de dicha institución en la proliferación y ayuda al sector cinematográfico polaco y a la digitalización de sus salas. Llama la atención el precio medio de su ticket, de tan sólo 4,48 euros y la financiación de dicha organización, creada tanto con fondos públicos como con el 1,5 por ciento de los ingresos de las salas adscritas al PFI. Los requisitos para conseguir hasta un máximo del 50 por ciento de las necesidades de remodelación de las salas se centraban en la necesidad de las mismas de estar constituidas como una Art-house con programación alternativa y contenidos educativos, además de los estrenos convencionales.

Los ya mencionados Cinema City presentaban, desde un modelo más ambicioso, acciones para distintos targets y bolsillos. Ya desde el hall de las salas se pueden observar las más de 100 pantallas que hacen las veces de posters y lonas promocionales, haciéndonos una idea de las dimensiones de sus propuestas. Con más de 13 salas totalmente digitalizadas, resultaba interesante en primer lugar, su propuesta del “cine de lujo” con un paquete vip que incluye buffet libre, asientos de cuero reclinables y , por supuesto, la proyección de la película por poco más de 17 euros.  Para los más pequeños y orientado a los colegios se presentaba la programación CinePark en salas interactivas donde pueden aprender, jugar con mandos interactivos, tener simuladores de movimiento en los asientos, todo en un solo cine.

Todas ellas, unas iniciativas muy lejos de los números cada vez más preocupantes de la industria cinematográfica griega, acorde, por desgracia al compás que marca su economía tal y como nos demostró Michael Tilos de Odeon S.A. La realidad griega, centrada sobre todo en el mercado de Athenas (con más de un 35 por ciento del total griego), era desesperanzadora en cuanto al apagón inminente de las distribuciones en 35mm y la ausencia de fondos y medidas para la renovación digital del sector. Ante dichos problemas, la necesidad se centraría en un mayor respaldo económico público y la remodelación  del modelo VPF (Virtual PrintFee), intentando una reducción del mismo y/o un aplazamiento a mayor largo plazo.

Desde el punto de vista técnico Emidio Fratarolli, de la revista italiana AV Magazine se encargaba de matizar y recalcar las premisas del día anterior con respecto a la tecnología 4K, los proyectores, las distintas marcas y sus lúmenes. A pesar de la apuesta personal de Emidio por los sistemas Mercury, el fenómeno de la calidad no se encuentra tan sólo en la tecnología con la que se emite sino en todo el proceso del contenido, desde su grabación, su postproducción y su digitalización final. Unido a las distintas características idóneas que tendría que tener la sala (lumens, ratio tamaño de pantalla – filas de espectadores, etc.,) la elección o descarte de una tecnología sobre otra es complicada, apostando por una consolidación de calidad y estándares en los próximos 5 años.

Antonio J. Roldán, Polonia