Cartoon Masters Finance se celebró la pasada semana en Málaga, entre los días 23 y 24 de junio. Con la presencia de 120 participantes procedentes de veinte países europeos y la India, el seminario acogió este año a un elevado número de profesionales de la animación, por encima de la presencia de estudiantes.

La animación vive un momento duro como todo el sector audiovisual. Los proyectos necesitan una gran inversión económica y precisamente ahora todas las televisiones anuncian recortes en sus presupuestos, de la misma manera que las subvenciones se limitan. Pero todavía se vive cierta esperanza al comprobar que con buena frecuencia surgen éxitos mundiales al estilo de ‘Bob Esponja’, ‘Ben 10’, ‘Pocoyó’, ‘Gerónimo Stilton’, que generan millones de euros no solamente por su emisión en televisión sino también por la venta de merchandising.

Para empezar el seminario, Screen Digest, representado por Tim Westcott, ofreció una visión del panorama actual de la animación mundial, aunque decidieron dejar fuera del estudio a Japón, uno de los países más fuertes en el sector junto con Estados Unidos. Así, Screen Digest habla de ‘decepción digital’, en referencia al desencanto que ha supuesto la TDT: más canales necesitados de programación pero con un presupuesto muy bajo y con poco margen de riesgo, y muy pocos de ellos especializados en el público infantil. En general, Westcott habló de cómo la animación no genera unos ingresos regulares, de cómo los productores no ganan dinero de una manera regular y de cómo cada vez tienen que esforzarse más para obtener menos. De hecho, calificó la animación de ‘negocio imprevisible’ Estados Unidos sigue a la cabeza sobre todo por las producciones cinematográficas y por un puñado de series para TV de alto presupuesto (ejemplo: ‘Los Simpsons’), mientras que Europa reduce los presupuestos. Es el caso de España, que opta por producciones de bajo coste y ha descendido la inversión en nuevas tecnologías. Si una película de animación en Estados Unidos cuenta con un presupuesto de 200 millones de euros, en Europa se queda entre los 5 y los 6. En Estados Unidos se invierten 800.000 euros por hora de animación producida, y en España, 167.000.

Entre el Top 20 de los productores de animación en el período 2006-2008, Estados Unidos y Canadá copan los ochos primeros puestos con compañías como Nelvana, Disney, Nickelodeon, Cookie Jar, Decode, Fox, y demás, y España aparece en el puesto 12 con BRB, en el 14 con BeNeCe y en el 19 con Neptuno Films. Moonscoop de Francia es el primer europeo en el puesto 9. Screen Digest también observa una tendencia hacia el 2D digital, al CGI y al flash, en detrimento de las técnicas tradicionales, e incluso el 3D, más costoso. Westcott dedicó un buen capítulo a hablar de Asia, un continente que hasta hace poco era subcontratado por el resto del mundo pero que despierta y que se presenta como una potencia más en la animación, buscando coproducciones y tratando de guardar sus derechos. Además, en algunos casos, como el de Corea, cuentan con el apoyo del gobierno, lo que les potencia a la hora de exportar sus producciones. Por otro lado, el negocio de los canales 24 horas ha influido negativamente en la venta de DVDs, de manera que muchas compañías se centran más en fortalecer el merchandising, aunque eso también conlleva sus riesgos. Sin embargo, Westcott guardaba buenas noticias para el final: puede que el declive de la televisión para niños haya tocado fondo, de manera que las cosas para la animación no pueden ir a peor. Además, los niños son un valor universal y los más proclives a las nuevas tecnologías, lo que favorece la animación y su sinergia con las nuevas plataformas de consumo (Internet, pantallas móviles, videojuegos…). Las televisiones tampoco muestran una tendencia clara en cuanto a contenido, así que cualquier producción puede tener cabida hoy en día en las pantallas.

Las coproducciones ocuparon buena parte del seminario. Así, los asistentes se llevaron una serie de buenos consejos a la hora de negociar con otras compañías y de potenciar su producción. En general, se debe pensar en un formato que se pueda explotar a nivel internacional, con posibilidad de merchandising y por supuesto, con versiones para su distribución multiplataforma. ‘Una coproducción es como un matrimonio, se comparte todo’, aseguraban Emmanuèle Pétry-Sirvin, consultora independiente, y Marc Dhrami, de Millimages. Es importante sentar las bases del trabajo desde el primer instante del acuerdo, no se deben realizar coproducciones con más de tres empresas y se debe prestar atención a cuestiones prácticas como los períodos vacaciones en cada país así como los horarios y la nomenclatura de los cargos ejecutivos. También es positivo alcanzar alianzas a largo plazo, y estar entre 10 y 15 años coproduciendo con la misma compañía. Hablando de los países asiáticos, los conferenciantes destacaron sus grandes peculiaridades, y la necesidad de controlar el trabajo de cerca, lo que supone mantener a una persona entre dos y tres meses en el país al comienzo de la producción. España cuenta con la ventaja del vínculo idiomático con Latinoamérica, y se habló de Argentina como un país que puede despegar en breve en el sector de la animación después de haber trabajado muchos años para Estados Unidos. Brasil también fue calificado como un país interesante, dado que está recibiendo mucho dinero público para la industria de la animación, aunque todavía no parecen muy dispuestos a las coproducciones europeas. Por su parte, Australia es una buena aliada para series de humor, y Singapur se muestra muy disponible para coproducir.

Una consigna muy repetida a lo largo de todo el seminario fue ‘cree en tu propio proyecto’. Mostrar seguridad y uno datos bien trazados (minutos por capítulo, presupuesto, posibilidades de merchandising…) son dos aspectos esenciales que deben ver los inversores en una producción de animación. El echar mano de marcas ya conocidas y llevarlas al televisor puede aportar más garantías que si se parte de cero. Es decir, el remake de la ‘Abeja Maya’, ya en producción, el salto de ‘Gerónimo Stilton’ del libro a televisión, de los muñecos Gormiti a serie son buenos ejemplos.

Cine-Regio también tuvo su tiempo para informar a los asistentes de su sistema de financiación. Se trata de una asociación pan-europea sin ánimo de lucro con sede en Dinamarca compuesta por 32 fondos regionales procedentes de quince países europeos. Por parte de España participan Andalucía, Cataluña y Galicia. Según Charlotte Appelgren, la secretaria general de Cine-Regio, están comprometidos con la implantación de políticas y con las coproducciones de animación, que reciben un 75 por ciento de los fondos. Además de dar dinero a proyectos, también conceden micropréstamos para empresas en algunas zonas concretas. En general, la crisis económica ha afectado a estos fondos públicos, por ejemplo, en España se ha detectado un aumento de la demanda dado que las televisiones disponen de menos presupuesto para coproducir.

Los asistentes pudieron tomar buena nota de las conferencias ofrecidas por Cartoon Network y Canal + Francia, dado que ambas dieron pistas sobre lo que están buscando. Así, la multinacional norteamericana va a lanzar un bloque de dos horas en Boomerang para preescolares, y busca dos coproducciones nuevas y la revisión de un clásico. Además quiere refrescar la parrilla de programación con comedias de acción para los 80 millones de hogares que alcanza. La exclusividad y la creación de franquicias son otros dos aspectos que Cartoon Network valora. Por su parte, Canal + Francia busca distinción como operador de pago y series que permitan acciones de marketing fuera de la televisión. Le gustaría unir a padres e hijos a través del humor y cuenta con más de cinco millones de hogares franceses abonados. El consultor internacional Neil Court ofreció una visión de Canadá, el país que más coproduce con Europa y uno de los líderes en animación en todo el mundo. Quizá los próximos tiempos no sean tan prósperos para colaboraciones euro-canadienses, dado que los gustos del público de Canadá se van acercando a los estadounidenses y los broadcasters están reduciendo el presupuesto para coproducciones.

Una de las últimas conferencias fue ofrecida por Fernando de Miguel, CEO de Zinkia. De Miguel habló de ‘Pocoyó’ como marca global, y ofreció algunas claves para convertir una serie de animación en un producto con múltiples explotaciones comerciales. Una de ellas, fundamental, es conservar la propiedad al cien por cien. También se debe creer en la multiplataforma, se debe tener paciencia y hacer tu producto lo más visible posible.

Cartoon Masters Finance ha contado con el apoyo de Programa MEDIA y la Junta de Andalucía, y ha estado patrocinado por el Centre du Cinema et de l’Audiovisual. La revista Teleinforme y Cineytele.com han sido, como siempre, medios colaboradores. El siguiente seminario tendrá lugar en Munich, Alemania, del 22 al 24 de noviembre, y tratará sobre los largometrajes de animación.