Hace unos meses, con motivo del rodaje de ‘Che, el Argentino’, el director norteamericano Steven Soderbergh lanzó un reto a Technicolor: homogenizar todos los procesos de postproducción, tratamiento de color y laboratorio de modo de que el resultado final fuera el mismo en cualquier lugar del mundo.

Así nació Technifly, el proceso que acaba de presentar el laboratorio Technicolor Spain con el que se mejoran y homogenizan todos los procesos de postproducción tanto para películas rodadas en 35mm u otros soportes fotoquímicos como en HD.

Este nuevo sistema de trabajo lleva al extremo la flexibilidad ya que, por ejemplo, se puede escanear el negativo en Londres, etalonar en Los Ángeles y filmar en Madrid sin que el resultado sufra variaciones. En definitiva, Technicolor asegura que el resultado final de una película sea el mismo que marcó el director de fotografía en la sala de etalonaje, tanto si la captura fue digital como si rodó con soporte fotoquímico, sin olvidar que actualmente, en la mayoría de los casos, el fin último es una copia en 35mm para su proyección comercial.

Logo de Technicolor En este sentido, Technicolor realizó el pasado 29 de junio en Madrid varias demostraciones donde de manera simultánea se pudieron ver secuencias de películas mediante proyección digital y tradicional en 35mm. El objetivo era comprobar las mínimas variaciones surgidas entre ambos formatos. En la parte derecha de la pantalla de la sala de Lustre del laboratorio se proyectaban secuencias de películas rodadas en 35 mm, Súper 16 (escaneadas en 2K) o HD, todas ellas etalonadas

digitalmente, mientras que en la parte de la izquierda se proyectaba el resultado final con la copia en 35mm y el tratamiento de color totalmente ajustado según los parámetros de los autores. Todas las secuencias proyectadas pertenecían a películas elaboradas en Technicolor Madrid, como es el caso de ‘3 Días’, ‘La conjura de El Escorial’, ‘Luz de domingo’, ‘Solo quiero caminar’, ‘Oviedo Express’ o ‘Bajo las estrellas’. También se mostraron los resultados obtenidos con algunos títulos rodados con cámaras de alta definición como ‘Cándida’, en la que Javier Fesser utilizó una cámara Cine Alta de Sony, o el cortometraje ‘El padre’, filmado con la cámara Red One.