Desde su constitución en 1999 la Asociación de Productores
Independientes de Animación (APIA) ha reclamado un cambio de actitud a
instituciones y cadenas de televisión para asegurar el desarrollo y la
competitividad de la industria de la animación española. Integrada por
BRB, Toonf, Cromosoma, Castelao, D’Ocon, MB Producciones y Neptuno,
esta asociación también reivindica la equiparación del sector de la
animación con el resto de sectores audiovisuales y de la normativa
española con las más avanzadas a nivel europeo.

Tras el convenio firmado por TVE, ¿cuáles son los próximos pasos a dar por la animación española?

El acuerdo al que hemos llegado marca un buen punto de partida para el
sector y ahora lo que debemos hacer es una adecuada labor de
seguimiento del mismo. También queremos impulsar acuerdos similares con
los canales autonómicos que se inspiren en el contrato firmado con TVE.
En APIA también nos hemos planteado conseguir una legislación que nos
proteja de la avalancha de series japonesas y americanas y que nos
garantice, a su vez, una cuota de mercado.

En los últimos años, los canales autonómicos han ayudado a elevar el
porcentaje de animación en la televisión nacional, ¿ha habido un cambio
de actitud por parte de las cadenas?

Los canales autonómicos han logrado fidelizar a su público a través de
la animación y creo que seguirán manteniendo ese modelo. Con respecto
al cambio de actitud, sí creo que hay una mayor sensibilidad por parte
de las televisiones públicas, algo que no se ha dado con las
televisiones privadas y que se nota claramente en sus respectivas
parrillas de programación.

¿Cómo han sido recibidas las propuestas de exigir a las cadenas que el
10% de la animación que emitan sea española y que dediquen al menos 15
minutos diarios a contenidos para preescolares?

Si nos fijamos en las cifras el porcentaje actual de la animación
española en las cadenas no supera en conjunto el 8 % mientras que Japón
y Estados Unidos se llevan el 70 % de la tarta. Creemos que el 10% es
lo mínimo que se puede pedir aunque pretendemos que ese porcentaje vaya
creciendo. La programación de series de animación dirigidas al público
preescolar, por otra parte, es una de las grandes inquietudes de
nuestra asociación. No cabe duda que la emisión de este tipo de
contenido es escasa dado que el público al que está dirigido no forma
parte de las mediciones de audiencia. Consideramos clave que se regule
este tema y más considerando que España destaca por la producción de
este tipo de contenidos.

Otra de las reivindicaciones es la solicitud de equipar la normativa
española a las más avanzadas de Europa ¿Cuáles han sido los progresos
en esta materia?

Lamentablemente ninguno. En APIA somos favorables a que en España se
aplique una ley como la francesa, una ley que proteja a las productoras
y la cultura del propio país. A nivel legal, todavía queda mucho por
hacer como incluir a la producción de dibujos animados en la normativa
española de Televisión Sin Fronteras, o contar con un registro oficial
de obras audiovisuales. Muchas de ellas son propuestas que pueden
resultar obvias, pero sin embargo no existen. Hay casos insólitos de
productoras que han intentado hacer coproducciones con otros países y
que no han logrado que sus obras fueran reconocidas en su propio país,
algo realmente absurdo. Pero son cosas que creemos que cambiarán
durante la próxima legislatura.

También han propuesto crear una marca común que identifique a la
animación española. ¿Cree que hay una seña de identidad común entre las
distintas productoras españolas?

Es una idea que se ha manejado entre algunas de las productoras de
animación que coinciden en los mercados internacionales. Básicamente la
propuesta es conseguir un soporte y ciertos recursos que sirvan para
apoyar una marca. Sin duda alguna creo que hay varias características
que identifican a las productoras españolas, como la gran creatividad
que manejan y la gran efectividad a la hora de ejecutar los proyectos.

¿Se dejará de dar la paradoja de que algunas series españolas no se estrenen en nuestro país?

Ojalá así sea porque lamentablemente es lo que está sucediendo.
Esperamos que el apoyo de las cadenas a la animación española vaya más
allá del que dan actualmente TVE o TVC y que los proyectos cuenten al
menos con el 30% de financiación por parte de los broadcasters
españoles.

Gerardo Michelín