Según GECA el verano de 2002 se caracteriza, en comparación con las últimas temporadas veraniegas, por una mayor diversificación de los gustos de la audiencia, que prescinde del cine como opción mayoritaria. Ganan presencia entre los espectadores las telenovelas y seriales, además de las ofertas informativas en detrimento de los acontecimientos futbolísticos y los programas de gran formato, que acusan un notable desgaste. Con la incursión del final de Gran Hermano y Popstars, todo por un sueño, el género reality recupera una posición que había perdido la pasada temporada estival.